El Ayuntamiento ofertará el próximo curso un programa mixto de formación y empleo textil

Gema Conde, a la izquierda, visitando el invernadero de la Casa de la Encina./CC
Gema Conde, a la izquierda, visitando el invernadero de la Casa de la Encina. / CC

Este plan se sumará a los tres que se están desarrollando durante este año: pintura, albañilería y jardinería

César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

Los programas mixtos de formación y empleo promovidos por el Ayuntamiento de Burgos, en colaboración con la Junta, están ayudando actualmente a 42 personas desempleadas, principalmente parados de larga duración y en riesgo de exclusión social, a obtener experiencia laboral y un certificado de profesionalidad para tener más posibilidades de acceder al mercado de trabajo.

Los oficios que están aprendiendo los alumnos son jardinero, pintor y albañil, según ha explicado esta mañana la alcaldesa accidental de la capital, Gema Conde, en una visita a la Casa de la Encina, un inmueble municipal que está mejorando su aspecto gracias al trabajo de los aprendices. La concejala ha destacado su labor y ha asegurado que el Consistorio seguirá apostando, como lleva haciendo desde 1995, por esta fórmula formativa. «Está teniendo bastante éxito y además estamos comprobando que las personas que realizan estos programas finalmente encuentran un trabajo», ha añadido.

De hecho, Conde ha anunciado que la Junta de Castilla y León ya ha concedido para el próximo curso cuatro planes. En concreto, a los tres programas de este año se sumará otro textil, que vuelve a formar parte de la oferta del Ayuntamiento después de varios años sin realizarse. Esta incorporación provocará que la cifra de participantes ascienda a un total de 45.

Actuaciones en edificios y espacios públicos

El coste de los programas es de 573.000 euros, de los cuales 200.000 salen de las arcas municipales y el resto proceden de la Administración Autonómica. Con esta partida económica, además de la formación de los alumnos, está previsto rehabilitar ciertos edificios y espacios públicos de Burgos, como está sucedido con la Casa de la Encina, lugar por el que han pasado los alumnos de pintura para decorar las fachadas, y de jardinería para crear un bonito jardín con un invernadero.

Los diez aprendices de pintor, que previsiblemente finalizarán su formación a mediados de agosto, están actuando además en el interior del edificio Graciliano Urbaneja, en los locales municipales para asociaciones deportivas y culturales de la calle Zaragoza, en el Centro Cívico Capiscol-Gamonal y en los porches del centro de aves.

Por su parte, los 16 futuros jardineros, que han sido divididos en dos grupos de ocho personas, están participando en un programa didáctico de reproducción en huerta e invernadero en los colegios Miguel Delibes, Fernando de Rojas, Fuentecillas, Ribera del Vena, Rodríguez de Valcárcel y Jueces de Castilla. También están rehabilitando el espacio La Parrala, acondicionando los parterres de la biblioteca Miguel de Cervantes y el cinturón verde, y están aplicando tratamientos silvícolas en el bosque de Villafría y Cótar.

Por último, los 16 alumnos de albañilería, que igualmente han sido repartidos en dos cuadrillas iguales, están interviniendo en la segunda fase de la rehabilitación de corrales del Coliseum, en los inmuebles municipales en San Cristóbal y están revistiendo con placa de yeso laminado espacios de la antigua Plaza de Toros y en Vela Zanetti.

«Experiencia positiva»

La experiencia está siendo muy positiva para los usuarios de la Casa de la Encina. «Para nosotros ha sido un regalazo. Estamos como niños con zapatos nuevos», ha explicado la directora del local, Judith Beltrán de Otalora, quien ha resaltado tanto el cambio a mejor por el trabajo de los desempleados como la convivencia con ellos. «Se han dado espacios de interacción personal. Pudimos hablar de Sida, normalizar la enfermedad y a los habitantes de la casa», ha concluido.

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