Bañeres: «Lacalle no tiene palabra, me parece un mentiroso compulsivo, soberbio y prepotente»

Gloria Bañeres, protavoz del grupo municipal de Cs en el Ayuntamiento de Burgos/Ismael del Álamo
Gloria Bañeres, protavoz del grupo municipal de Cs en el Ayuntamiento de Burgos / Ismael del Álamo

La portavoz de Cs en el Ayuntamiento se despedirá de la labor municipal, tras cuatro años «muy duros» y también un tanto decepcionantes | Destaca la experiencia vivida y las personas que ha conocido

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Aliviada. Es la palabra que mejor define el estado en el que se encuentra ahora mismo Gloria Bañeres, a once días de dejar de ser concejal del Ayuntamiento de Burgos. Su paso por la Corporación Municipal le ha dejado huella, lo califica de duro, entre otras cuestiones, por la actitud prepotente y soberbia del alcalde Javier Lacalle, al que el gobierno en minoría no ha hecho nada humilde.

Bañeres reconoce que el Ayuntamiento le ha decepcionado, y también la política. Al enemigo lo tienes en casa, y bien lo ha sufrido ella que, por no acatar órdenes, ha acabado «sin cabeza», metafóricamente hablando. Se ha sentido traicionada en el seno de Ciudadanos pero considera su paso por la política una experiencia de la que aprender y, ahora, confía en Francisco Igea para garantizar el futuro de la formación.

-¿Cómo se siente ahora Gloria Bañeres, en este junio de 2019?

-Me encuentro tranquila, aliviada y liberada, que son sinónimos en este caso. Con la elección del cabeza de lista y las primaras en Castilla y León, ese momento lo viví de otra forma. Tenía un cúmulo de sensaciones y de emociones, sorpresa, decepción, incluso tristeza porque he estado cuatro años trabajando y me preguntaba dónde quedaba todo lo que había hecho. Pero ya se ha pasado y, tras las elecciones, el alivio ha ido ganando terreno. No hay mal que por bien no venga. En principio decepción pero ahora alivio, ya no tengo cuatro años por delante para matarme. Porque el ayuntamiento es durísimo, para mí ha sido una experiencia muy dura.

-Echando la vista atrás, hasta hace cuatro años, ¿no tiene algo de nostalgia o morriña?

-Sí, un poco. Un compañero, Rodrigo Ibeas, me envió hace unos días un vídeo que hicimos en la campaña de 2015, un recordatorio de Facebook. Me dio un bajón, una tristeza. Empecé a enviárselo a todos los que aparecían en él, que además la mayor parte de ellos ya no han estado en esta campaña. Con qué ilusión, con qué hagas, no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar, era una aventura, éramos todos nuevos. Esa mezcla de tristeza, de añoranza... sí que me dio un poco de morriña.

«El PP tiene unas mañas que no ha soltado a pesar de verse en minoría»

-¿Se esperaba Gloria Bañeres los resultados obtenidos por su formación, esos cinco concejales?

-Hasta que yo he estado liderando la formación en Burgos, había encuestas, ninguna creíble del todo, ninguna desechable y había muy buenas expectativas. Cuando se ha cambiado el líder, había quien pensaba que el cambio iba ser positivo y, otros, que negativo. Y según iba avanzando la campaña, los compañeros se iban viniendo arriba y seguro que en algún momento las expectativas eran más altas y, ahora, cinco te han sabido a poco, pero no deja de ser un bueno resultado, porque hemos crecido y nos hemos consolidado. Yo creo que el resultado es bueno.

Imagen de Gloria Bañeres durante la entrevista en BURGOSconecta
Imagen de Gloria Bañeres durante la entrevista en BURGOSconecta / Ismael del Álamo

-¿Es fruto del trabajo que se ha estado haciendo durante estos cuatro años o, como indica el PP, por él y por todos los partidos, los resultados heredan la tendencia nacional?

-Todo tiene su parte de cierto. Al venir de un proceso de elecciones generales, los resultados van vinculados. Pero, por la parte que me toca, y aunque pueda sonar un poco egoísta, se nos ha premiado el trabajo que ha hecho el grupo municipal. Una campaña son 15 días, un mandato son cuatro años.

-Cuatro años muy duros. No se esperaban un ayuntamiento así, llegaban novatos y un poco naíf

-Intentas ponerte en ese momento, en 2015, y no te acuerdas de lo que pensabas. No sé qué pensé, que veníamos a servir a los ciudadanos... Veníamos con esa ilusión. Pero eran frases muy bien intencionadas, como cuando hablas de una estrategia o un proyecto de ciudad. A mí me ha superado el Ayuntamiento. No creo que haya política más difícil que la local. Otro tipo de política, como la nacional o la autonómica, tienen una responsabilidad mayor o mayor trascendencia. Pero ese día a día, ese desgaste, los contactos en la calle con los vecinos y compatibilizarlo todo tu trabajo, no creo que haya otra institución más dura que el Ayuntamiento. Todo aquel que quiera aspirar a llegar más arriba en la política debería pasar por aquí.

-¿Le ha decepcionado el Ayuntamiento?

-Sí, muchísimo. Me han decepcionado muchas cosas. Quizá dentro de unos meses lo veré de otra forma y sacaré más lo bueno. Ahora mismo sí me voy con esa sensación de mucho esfuerzo, mucho trabajo pero no hay dios que mueva el paquidermo que tenemos ahí. Es la empresa más grande de Burgos (con 1.300 personas), con un equipo de Gobierno en minoría (7 u 8 concejales trabajando, y eso es muy difícil, hay que reconocerlo), con unas inercias, una red clientelar, con un sabor rancio y mucha caspa... Vienes con muchas ganas y te vas con la frustración de que por más que has hecho, por más que hayas creído acertar... Nosotros éramos el grupo más pequeño, pero me da igual, porque tampoco ha habido mucha posibilidad. El PP tiene unas mañas que no las ha soltado a pesar de verse en minoría y de haber tenido que contar con otros grupos. Me ha parecido bastante frustrante porque no hemos conseguido cambiar eso. A ver si ahora, con las nuevas mayorías y el cambio que espero que llegue, hay un cambio de verdad.

«Al adversario político lo tienes enfrente, le ves venir, pero al de casa no porque no tienes ojos en la espalda»

-Y la política, ¿le ha decepcionado?

-La política me ha decepcionado, sí. Porque yo vengo de un mundo en el que, profesionalmente hablando, el secreto profesional es sagrado. Lo que primero me sorprendió es que no hay secreto alguno. Todo se sabe, todo se comenta. También me ha decepcionado que en este mundo no hay amigos, hay intereses. Ni amigos ni enemigos, porque no es emocional, todo son intereses. Y el mayor enemigo es el de casa. El adversario político solo es eso, le tienes enfrente y le ves venir, al de casa no lo ves venir, porque no tienes ojos en la espalda. Me ha parecido muy duro. Y cuando lo contaba en casa no lo entendían, ni entendían cómo podía aguantar ahí; me decían, sal, sal corriendo, pero te has comprometido cuatro años y los terminas y punto.

-¿Ha habido traición dentro de su partido?

-Sí. Claro que sí. Lo que pasa es que tampoco tiene sentido lamerse las heridas. Tienes que aceptar que esas son las reglas del juego. Entonces, o las aceptas, agachas las orejas y te vas, que es lo que he hecho yo (no me quieren, me voy), o tienes que entrar en la batalla. Mi marido siempre me decía que como estoy todo el santo día con la nariz metida en los expedientes no me estaba dando cuenta de que me estaban haciendo la cama.

-¿Qué se lleva de positivo de toda esta experiencia?

-Primero, me parece un privilegio haber sido concejal de la ciudad de Burgos. Después de ser madre, es lo más importante que he hecho en mi vida. He aprendido mucho, pero a borbotones y ahora me gustaría sistematizarlo. He conocido a muchas personas que han merecido la pena, por lo que han me han enseñado, me han acompañado y porque dentro de todo también hay personas muy leales y muy sinceras, que en este mundo tiene el doble de mérito.

-¿Cuál ha sido el momento más duro?

-La investidura, con el famoso bañerazo, que yo creo que el término está en al Real Academia de la Lengua. Lo pasé muy mal, pero tampoco me duró mucho. Tuve que encajar el verme, de repente, en todos los medios, criticada de forma atroz, y yo sola. Me quedé yo sola con el problema; no era ciudadanos, era yo. Lo remonté enseguida, pero me tocó mucho. Fue como el bautismo de sangre. A partir de ahí todo me parecía más suave. Y a nivel político, fue también dura la modificación de los principios, la ideología y los estatutos del partido, hace un par de años, que tampoco asumí bien.

«No pactaría con Vox, está ideológicamente en las antípodas»

-¿Y el mejor momento?

-Lo bueno dura muy poco. Un acierto, una proposición, en una rueda de prensa, una denuncia específica, te duraba muy poco. En el grupo municipal me lo he pasado muy bien, con los dos compañeros (Jesús Ortego y Vicente Marañón), nos lo hemos pasado muy bien, nos hemos reído mucho. No hemos podido hacer mucha vida de grupo pero, dentro de lo que hemos podido, nos hemos reído muchísimo porque ambos tienen muy buen sentido del humor.

-A pesar de que siempre se ha dudado del 'feeling' dentro del grupo

-Ha sido muy bueno durante bastante tiempo. Es verdad que a raíz de la frustrada moción de censura se abrió una brecha, pero no ha impedido que nos llevemos bien. Marcó una diferencia, cada uno nos habíamos posicionado, pero el trato hasta el final ha sido bueno.

La portavoz de Cs siempre ha sido clara y, eso, le ha traído consecuencias
La portavoz de Cs siempre ha sido clara y, eso, le ha traído consecuencias / Ismael del Álamo

-¿Destaque un concejal en positivo?

-Me lo pone muy difícil. Tengo tantos a los que aprecio... Con los portavoces es con los que más he tratado y, dentro de ellos, con Daniel de la Rosa y Raúl Salinero y les tengo un aprecio... creo que les quiero y todo, porque son muy buena gente. Ana Bernabé me ha parecido de las más brillantes, porque es un mujer inteligente, honesta, una señora, trabajadora, de consenso... Antón es un hombre buenísimo, es un niño grande, le tengo mucho aprecio. Eva de Ara me ha parecido una chavala buenísima. Marco Antonio Manjón siempre me ha parecido un buenazo de hombre. Las 'chicas' del PSOE... nos hemos ido a tomar un café en algún momento y nos hemos reído mucho... Tendría para destacar a muchos... David Jurado tiene un humor supergracioso... Y sobre todos, a Antonio Fernández Santos, porque nos ha enseñado mucho, porque es un hombre inteligente, trabajador, pero tiene un carácter del diablo, y nos ha hecho sudar sangre. La corporación, sin Antonio, no nos hubiéramos molestado ni la mitad. Nos ha exigido mucho, pero es un hombre tan válido y si acaba gobernado el PSOE espero que tenga un puesto en ese gobierno porque puede aportar muchísimo.

-No me ha hablado de Javier Lacalle...

-Decir algo malo cuando alguien se va, no me parece bien. Lacalle, en la distancia corta, es un hombre afable, cordial, de los que te da palmaditas en la espalda y te coge el carrillo. No es una persona que te vuelve la cara o te demuestra que está enfadado, pero su forma de hacer política, de comportarse no me ha gustado nada. No me gustó desde el principio, nunca. Es una persona que no tiene palabra, me parece un mentiroso compulsivo, soberbio, prepotente a pesar de saber que estaba en minoría, consciente de esa voluntad de pasarse por el arco del triunfo lo que se dice en el pleno, los acuerdos que hemos firmado.

«Tuve que encajar verme, de repente, en todos los medios, criticada de forma atroz y yo sola»

-Con esa actitud de Lacalle, ¿cómo le va a ir en esta nueva etapa en la que el PP se ha quedado con 7 concejales y estamos a la espera de qué tipo de pactos determina quién gobierno el Ayuntamiento?

-Puede pasar de todo. Creo que lo natural es que se respete la voluntad de los ciudadanos, que en este caso han pedido un cambio muy significativo. En 2015, el PP había perdido pero no tanto como para no seguir siendo la fuerza mayoritaria. Ahora se ha dado vuelta, han perdido mucho y el PSOE ha ganado mucho. Creo que deberían irse a boxes a rectificar el motor o desaparecer, pero no sé si desaparecerán. Creo que Lacalle, si consiguiera ser alcalde, está dispuesto a hacerse el harakiri público haciendo ver que se sacrifica al ir al Senado para dejar alguien aquí, de forma que aquel con quien pacte pueda llevarse el trofeo de su cabeza. Y si se queda en la oposición, no se va a quedar yendo a comisiones, a estudiar los expedientes y solicitar información. Me imagino que si está en la oposición se irá a Madrid y si no, se irá pero como si fuera obligado. Se irá porque nunca ha querido repetir como alcalde.

-¿Si estuviera en el lugar de Vicente Marañón, ahora mismo, qué haría?

-Lo que haría es lo que va a hacer ahora él, respetar lo que diga el partido para que no me corten la cabeza dos veces (risas). Otra cosa es que yo, a título individual, no me veo pactando ni firmando nada con el señor Javier lacalle, no digo con el PP. Marañón hará lo que se decida y hará bien.

-¿Y pactaría con Vox?

-No, no, no. Yo no. Como no tenemos margen de maniobra, porque se decide desde arriba, en principio, yo ideológicamente estoy en las antípodas de Vox y el partido no quiere saber tampoco nada de pactar con Vox, y en eso coincido con el partido.

-Siendo el partido el que marque las líneas de las negociaciones, ¿se puede convertir Burgos en un peón de un juego estratégico, con cambio de ficha?

-A priori parece eso. Quiero creer que si hay gente por medio sensata, y para mí no hay persona más sensata ahora mismo en este juego que Francisco Igea, espero que tenga en cuenta las peculiaridades de cada situación, y que no sea un intercambio de cromos, eso no se puede permitir. Hasta donde yo llego, como portavoz del grupo, sé la situación de Burgos, puedo dar mi punto de vista de la experiencia de cuatro años Espero que las personas que decidan sean permeables y se decida lo mejor para la ciudad en cada caso, que no siempre tiene que coincidir con la ciudad de al lado. Quiero creer que si hay personas sensatas, y Paco Igea lo es, se tomarán buenas decisiones.

«El PP debería irse a boxes a rectificar el motor»

-¿Se podría vivir otro bañerazo convertido en marañonazo?

-El bañerazo famoso fue que nos votásemos a nosotros mismos, pero no había pacto con nadie, nadie nos entendió y he perdido la esperanza así que no voy a explicarlo más. Era simbólico, ni con uno, ni con otros. Pero no habíamos pactado con nadie ni teníamos pretensión de gobernar. Si Marañón optase por lo mismo, estaría propiciando que gobernase la lista más votada y sería una cosa simbólica. Si la idea es que gobierne pese a conseguir 5 concejales, supongo que no se lo van a permitir, más que nada por las críticas que recibimos nosotros, cuando ni siquiera lo pretendíamos.

-Vamos a conservar un recuerdo de Gloria Bañeres como una persona sincera, abierta, que no se muerde la lengua, pero ahora sí que me reconoce que, en la situación de Marañón, acataría lo que dijese el partido

-Me pongo en el sitio de Marañón. Si ahora estoy fuera es porque nunca me ha importado que me corten la cabeza. Yo me arriesgaba a que la cortaran y me la cortaron. Hay personas que se adaptan mejor al medio, pero yo no me he adaptado o no lo suficiente, o no se ha interpretado así. Me han cortado la cabeza y creo que a mí me ha pasado factura apoyar a Paco Igea. Él ha ganado unas primarias pero yo aquí no las había ganado porque no había primarias. Es mi valoración.

-¿La crisis de Silvia Clemente está ya superada?

El acierto más grande de Igea ha sido que, tras las primarias, ha venido a las provincias con un mensaje de consenso. Todos a una y olvidar lo ocurrido, es más fácil decirlo que hacerlo, pero no ha hecho purgas y ha contado con la gente, y ha sido un gran acierto. Así que, superado del todo no sé, pero si no es así, va muy bien encaminado.