Vuelta al 'cole' con asignaturas pendientes

Llega septiembre, inauguramos curso político con la esperanza de que la oposición bronca deje paso a una colaboración que permita superar la principal asignatura, la aprobación del presupuesto del 2020

Daniel de la Rosa, actual alcalde, saluda al anterior regidor y líder de la oposición, Javier Lacalle. /APM
Daniel de la Rosa, actual alcalde, saluda al anterior regidor y líder de la oposición, Javier Lacalle. / APM
Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

La llegada de septiembre supone la vuelta a una actividad política municipal de mayor ritmo en la ciudad de Burgos. Hoy podemos dar por inaugurado el curso político en el Ayuntamiento. Si cuando éramos pequeños el reencuentro con nuestros compañeros de aula era uno de los elementos que más nos ayudaba a superar la vuelta a las clases tras el descanso estival, no parece ser así en el Consistorio burgalés.

Esta semana, cuando el curso político todavía no había comenzado oficialmente, los 'compañeros' de aula Lacalle (PP) y Marañón (Cs) ya se han lanzado acusaciones marcando territorio para erigirse cada uno como líder de la oposición, como líder de la alternativa al Gobierno municipal o como líder de una hipotética moción de censura. La parcela en la que cada uno quiere alzarse como líder varía en función de cómo perciben ambos la situación, percepción que parece estar alejada entre Lacalle y Marañón por muy cerca que estén sus pupitres.

Acabamos el curso político hablando de moción de censura y lo comenzamos igual, cual repetidores obligados a escuchar los mismos temas un año más. Seguimos hablando de moción de censura pese a que Lacalle, tras acusar de soberbio y prepotente a Marañón, ha insistido en que se ha pasado de página en el libro de texto. Pero Marañón no lo ve así, sigue anclado en la lección anterior y para él sus opciones de ser alcalde todavía son alcanzables. Como ocurrió en junio, Marañón vuelve a ignorar a ese otro compañero de aula, Vox, que descarta la moción de censura por el momento. Parece que no ha habido exámenes de recuperación, clases de refuerzo ni reflexión en este descanso veraniego.

Si los corporativos municipales comienzan hablando de la aprobación del presupuesto o del contrato de basuras pero regresan al temario de la moción de censura y a la «anomalía democrática», expresión tan repetida por Lacalle, alguien tendrá que hacer avanzar este curso. La responsabilidad recae en el equipo de Gobierno. En el PSOE son conscientes de que necesitan al resto de compañeros de aula y ya se están preparando para intentar ser los más 'populares', ese líder carismático al que todos imitan en el patio del colegio.

Una de las asignaturas más importantes y complicadas de este curso será la aprobación del presupuesto para el 2020, donde la actitud de la oposición será clave y el talante del equipo de Gobierno, fundamental. Tanto el primer edil, Daniel de la Rosa, como la portavoz del equipo de Gobierno, Nuria Barrio, han repetido estos días que tienden la mano al resto de grupos, que serán flexibles, generosos y abiertos porque quieren su colaboración. La aprobación del presupuesto para 2020 es totalmente necesaria, actualmente el Ayuntamiento mantiene prorrogadas las cuentas de 2017. El PP, a través de su concejal César Barriada, ha manifestado su colaboración si hay diálogo y no oscurantismo. A partir de ahora sus actos los definirán.

Comienza el curso político y en la mochila está la esperanza de que la oposición se muestre más colaborativa que a comienzos del cerano pero también hay espacio para el temos a que las acusaciones cruzadas embarren el debate municipal. Por su parte, el equipo de Gobierno debe llevar en su agenda el talante, el debate y el saber ceder ciertas parcelas para conseguir que la oposición coopere y contribuya al proyecto de ciudad.