Los funcionarios del centro penitenciario de Burgos paran para pedir prisiones sin agresiones

Funcionarios participantes en la protesta/AIA
Funcionarios participantes en la protesta / AIA

En las cárceles españolas se denuncia un agresión cada día

Andrea Ibáñez
ANDREA IBÁÑEZBurgos

El centro penitenciario de Burgos se ha sumado a la media hora de paro convocado por Acaip (Agrupación de los cuerpos de la administración de instituciones penitenciarias), CC.OO. y UGT, en el exterior de dichos centros. Así, media centena de trabajadores se han concentrado en la puerta de la prisión burgalesa alzando pancartas en las que se podía leer #PrisionesSinAgresiones. Bajo este lema, protestan por las continuas agresiones a las que son sometidos a diario en su puesto de trabajo – este año en Burgos ya han sido dos de gravedad-. Además, Valentín Gómez, delegado de Acaip, ha aprovechado para mostrar su apoyo a todos aquellos funcionarios que han sido agredidos, en especial, al funcionario al que un interno arrancó un trozo de oreja en el penal de Navalcarnero la semana pasada.

Por una parte, reivindican a la administración que tome nota de las agresiones que «cada vez son mayores y más graves». Y es que en este 2018, en el interior de las cárceles españolas se denuncia una agresión cada día. Los sindicatos convocantes han señalado que entre 2015 y 2016 se produjeron 934 agresiones a trabajadores y trabajadoras de Instituciones Penitenciarias. El pasado año 2017, las lesiones graves sufrieron un incremento del 60% con respecto al año anterior.

Por otro lado, también exigen a las instituciones que sean conscientes de la falta de personal que sufren. Actualmente, son 3.400 las plazas de funcionarios que faltan por cubrir en España y la respuesta ha sido sacar 831 ofertas de empleo público en el año 2018. Cifra que en palabras de Gómez es «insuficiente».De hecho, el penal burgalés -con 384 presos- cuenta con un 50% de vacantes, sumando más de 50 plazas de funcionarios sin cubrir, y con 30 funcionarios en prácticas que se ven obligados a desempeñar el trabajo como si de un funcionario de carrera se tratara.

En su lista de reivindicaciones y en su lucha por mejorar las condiciones de su trabajo, también exigen que se reconozca su puesto como agentes de la autoridad y que se plantee un plan de riesgos laborales real que solucione estas agresiones.

Esta concentración solo ha sido un preámbulo de las siguientes movilizaciones que tendrán lugar a partir del 1 de septiembre.

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