La noche burgalesa se tiñe de violeta

La manifestación ha recorrido las principales calles del centro de la ciudad/PCR
La manifestación ha recorrido las principales calles del centro de la ciudad / PCR

El movimiento feminista de Burgos ha vuelto a salir a la calle, de noche y de violeta, para visibilizar la lacra de la violencia de género y defender la libertad de las mujeres

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Tras un verano especialmente dramático para la lucha contra la violencia de género, y que en Burgos se ha cobrado la vida de Monika Asenova y Josefa Santos, el movimiento feminista se ha sumado a la iniciativa de la Plataforma Feminista de Alicante con una manifestación nocturna y en violeta por las calles de Burgos, que ha sido secundada por más de un millar de ciudadanos.

«Sigue siendo necesario y queremos poder salir a la calle en libertad», afirma Laura Pérez, portavoz del movimiento, quien recuerda que este verano se ha registrado casi un asesinato machista por día. A ello se le suman las agresiones sexuales y las violaciones, que cada vez se visibilizan más aunque todavía quedan casos que se desconocen, que se ocultan y no suman a la estadística.

La visibilización de la violencia de género forma parte de la l ucha contra esta lacra, uno de los principales problemas a los que se enfrenta la sociedad. «Parece que las mujeres, por el mero hecho de serlo, estamos condenadas a jugar a la ruleta rusa«, se lamenta Pérez. En cualquier momento, cualquier día, en cualquier esquina, una mujer puede ser víctima de una agresión, de una violación, de un asesinato o de la vulneración de sus derechos más elementales.

«Queremos seguir saliendo a las calles, ser libres y llevar una vida digna y sin miedos», insiste, de ahí que la movilización se haya hecho de noche, para reclamar que las calles y las noches son tanto de los hombres como de las mujeres. Además, en la manifestación ha predominado el violeta, en vestimenta, pañuelos, globos o velas, estas últimas destinadas a dar luz a un problema que, algunos colectivos políticos y sociales, quiern ocultar, demonizando el movimiento feminista.

La lucha contra la violencia de género es una carrera de fondo, insiste Pérez, no un sprint. Y la educación es la clave. Si educamos en igualdad podremos ir acabando con las situaciones de discriminación, los roles, los modelos machistas predeterminados, y hombres y mujeres serán efectivamente iguales, disfrutando de los mismos derechos y libertades, más allá del papel.