Patilleros de cuna

Un grupo de clientes habituales del 'Patillas' se reúne cada lunes frente a las escaleras del famoso bar para pasar un buen rato

Los curiosos siguen acercándose a la puerta del 'Patillas'/ AIA
Los curiosos siguen acercándose a la puerta del 'Patillas' / AIA
Andrea Ibáñez
ANDREA IBÁÑEZBurgos

Lunes, 20:30 horas. Calle Trinas en el corazón de Burgos. En las escaleras frente al 'Patillas' un grupo de personas de mediana edad charla animadamente. Son médicos, abogados, directivos, administrativos. Podría tratarse de cualquiera que intenta distraer un mal comienzo de semana con una cerveza fresquita mientras disfruta de los últimos rayos del tímido sol de primavera. Y por una parte, sí es así. Se trata de un grupo de gente que espera llegar cada lunes a «su terraza» y encontrar abierto el lugar que los reunió por primera vez. El 'Patillas' bajó su persiana el pasado mes de octubre pero hay quienes no lo olvidan. Y entre ellos, destacan Inma, Pau, Pablo y compañía, un grupo de nostálgicos que cada lunes se reúne con la intención de desconectar con sus amigos 'patilleros' e intentar olvidarse de todo.

La mayoría ni siquiera recuerdan cómo llegaron por primera vez al curioso establecimiento, solo que nada más poner un pie dentro se sintieron como en casa. Alguno de ellos conocía el 'Patillas' desde hace más de dos décadas. Aunque el heterogéneo grupo de amigos se conoció allí, bien es cierto que se conformaron como 'El grupo del Patillas'-así se llama su grupo de WhatsApp- hace aproximadamente cinco años. Y no solo de cervezas se nutre esta amistad, con el paso de los años han dado paso a diferentes salidas de senderismo y distintas excursiones.

Definen a los clientes del bar como una 'gran familia', y al histórico establecimiento como un punto de encuentro entre gente distinta, pero con una misma actitud. Un espacio de libertad al que no han encontrado sustituto, a pesar de que lo han buscado. En Burgos no hay un sitio similar.

Lo que más echan de menos es que cada día allí era una sorpresa, la disparidad de personas que se podían encontrar. Lo mismo un viejecito con un palillo en los dientes, boina y porrón, que unos japoneneses cantando fados. También la facilidad con la que se conseguía intimar con un desconocido gracia al ambiente familiar. Cada lunes de quedada no pueden evitar recordar a algunos de los que nunca faltaban: Maceo y sus bailes, Dioni, Rodri, sin olvidarse de Amando -el antiguo dueño- entre botellín y botellín tocando la bandurria. Con cariño recuerdan la visita del prestigioso guitarrista Pablo Sáinz Villegas o el silencio sepulcral nunca experiementado hasta ese momento en el local para escuchar atentamente a Joan Baez como una 'patillera' más. Sí, la mítica cantautora norteamericana estuvo en Burgos. En el 'Patillas'.

Los 'patilleros' se reúnen frente a la puerta del 'Patillas' cada lunes / AIA

Al preguntarles por cómo vivieron el cierre -momentáneo- del que era su habitual lugar de reunión confiesan que lo llevaron «mal», aunque lo despidieron por todo lo alto con una gran fiesta y recuerdan como otros asiduos desaparecidos volvían a peregrinar durante los últimos días de vida. Aseguran que desde el mismo momento en que se cerró esa puerta, existe el síndrome del 'patillero zombie'. Según sus palabras, «esos burgaleses que andan cabizbajos en la busqueda de un bar con la misma magia que el 'Patillas'». Y es que reconocen que no hay locales que reunan las misma caracteristicas y, sobre todo, que le den todo le protagonismo a la música, a la espontaneidad. El más dramático del grupo se atreve a confesar -entre risas- que el dolor que le produjo el cierre es solo comparable al de la ruptura con una novia.

Ahora que el 'Patillas' ya ha sido comprado, viven con la esperanza de que uno de estos lunes de encuentro puedan volver a cruzar su puerta. Todos esperan con ansia ese momento y aunque reconocen que no le vendría mal un lavado de cara lo que sí debe pervivir es su esencia. El deseo: volver a reencontrarse con todos los 'patilleros' desperdigados por la ciudad. Pero mientras tanto, que no falten los lunes de reunión en las escaleras, y, sobre todo, que lo que el 'Patillas' ha unido que no lo separe su cierre.

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