Sebastián Mora: «El mundo vive la cultura del descarte y de la indiferencia»

Sebastián Mora, secretario general de Cáritas/IAC
Sebastián Mora, secretario general de Cáritas / IAC

El secretario general de Cáritas ofreció este martes una charla en el Foro Solidario en la que presentó una visión general, desde el punto de vista humanitario, de todo lo que está ocurriendo en el mundo

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Sin paños calientes. El secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, fue rotundo y crítico con el contexto humanitario que se vive en todo el mundo, dentro de la conferencia que ofreció este martes en el Foro Solidario de la Fundación Caja de Burgos, enmarcada en el ciclo ‘Un mundo mejor’. Mora considera que en estos momentos se está viviendo un «holocausto de baja intensidad» y éste viene dado por dos fenómenos que son complementarios y se retroalimentan. Por un lado, «la cultura del descarte, que hace que se excluyan a las personas, obligando a convertirla en población sobrante. Dicho en términos absolutos: Hay personas que nos sobran», según explicó Mora. Y, por el otro, «la cultura de la indiferencia, por la que parece que nada nos afecta y que ya han desaparecido todos los problemas».

En este sentido, el secretario general de Cáritas advirtió que «llevamos años teniendo objetivos políticos de amplio alcance que después son ninguneados». Al mismo tiempo, Mora reconoció que «si no tuviéramos planteados estos objetivos de desarrollo sostenible estaríamos bastante peor, porque, al menos, tenemos un horizonte y tenemos una meta». Y, aún con todo, el miembro de Cáritas aseguró que «somos bastante laxos a la hora de hacer cumplir estos objetivos». Sin embargo, Mora no señala responsables concretos. «No es asunto de responsables únicos, sino que la responsabilidad es de todos, aunque en distinta proporción.

Uno de los perfiles que más afectan a la sociedad española es la de los parados de larga duración. En este sentido, el miembro de Cáritas recordó que «la mitad de las personas desempleadas lleva más de dos años en paro y eso hace que no sólo sean personas que no tienen empleo, sino que sean personas que tienen minada su autoestima, su competitividad y su empleabilidad en el mercado de trabajo sea mucho más baja». Es por esto que Mora considera que «hay que impulsar una economía que esté al servicio de las personas, no las personas al servicio de la economía».

Trabajo desde Cáritas

Ante esta realidad, Cáritas trata de trabajar en cuatro niveles distintos, comenzando por la atención primaria a aquellas personas que tienen una vulnerabilidad muy alta por falta de ingresos. También tienen en marcha los programas de alta exclusión, dirigidos a aquellas personas que no tienen hogar, mujeres víctimas de trata o inmigrantes irregulares.

La tercera gran apuesta es la de la economía social y solidaria, en la que entran las 30 empresas de inserción con las que cuenta Cáritas y los 500 puestos de trabajo para personas en riesgo de exclusión. Y, finalmente, la cooperación internacional, que ha supuesto la duplicación de los fondos que la entidad destinaba a esta partida y todo ello durante la crisis, porque «la solidaridad es universal o no es», aseguró Mora. Sin embargo, «la cooperación al desarrollo ha desaparecido de la mente de muchos ciudadanos porque durante estos años de crisis se han reducido un 70 por ciento los fondos de cooperación y eso no le ha costado ni un voto al Gobierno».

Denuncias que calan poco

Por último, Mora se refirió a la repercusión que tiene el trabajo en materia de sensibilización que organizaciones como a la que él pertenece hacen. «Las denuncias calan poco en un momento en el que estamos haciendo un esfuerzo importantísimo en sensibilización», aseguró. Además, añadió, «seguramente porque no sabemos hacerlo bien y seguramente también porque no queremos ver la realidad».

En este sentido, Mora considera que en el mundo se está viviendo un «holocausto de baja intensidad», porque «hay poblaciones enteras que están siendo diezmadas y nos cuesta mucho trabajo verlo». Por eso, el secretario general de Cáritas cree que «vivimos en una sociedad que está construyendo frialdad distancia y ahí tenemos un reto muy grande, poder reducirla en el ámbito económico y de las sensaciones».

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