Los titos huyen de la polémica

La Cofradía de San Antón ha repartido entre los burgaleses 20.000 raciones de titos | Por primera vez, los cerdos que se rifan no han estado presentes para evitar problemas con los animalistas

Los titos huyen de la polémica
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Andrea Ibáñez
ANDREA IBÁÑEZBurgos

Cumpliendo con la tradición como desde hace cinco siglos la Cofradía de San Antón ha repartido sus titos. En concreto, 20.000 raciones. Al igual que en su momento los peregrinos del Camino de Santiago eran recompensados el 17 de enero con un buen plato de titos, centenares de burgaleses han acudido hoy a recoger este plato con tanta historia.

Muchos han sido los que se han dado el madrugón para evitar las largas colas, pero, sin duda, los más madrugadores -aunque con gusto- han sido los numerosos cofrades que han elaborado la receta este jueves. A las cinco de la madrugada han comenzado con los preparativos, aunque el fuego se ha retrasado con respecto a otros años ya que en esta ocasión se ha encendido con pastillas «debido al problema que se dio con la quema en el entierro de la sardina», ha explicado Félix Pavón, prior de ánimas.

La preparación del completo plato es larga, pero desde hace una semana se ha intensificado. Este jueves, un total de 2.000 kilos de titos, 350 litros de aceite de oliva, 10 kilos de laurel, 2.000 pimientos calorranos, 20 kilos de pimentón dulce y otros 20 de picante, 1.200 guindillas, 250 kilos de ajos, otros tantos de cebolla y 25 kilos de sal se han cocinado a fuego lento para que nadie se quedará sin probarlos y 3.000 bollos de pan se han repartido para completar el menú.

Después del cocinado, la nota de magia la ha puesto Marcos Pérez el abad de la Cofradía, que ha bendecido las 17 calderas que contenían. El alcalde de Burgos, Javier Lacalle, o el concejal socialista Daniel de la Rosa han sido de los primeros en degustar el plato y a juzgar por sus caras, los titos de este año debían de estar espectaculares.

Justo antes de la bendición de los titos, tras la misa, el Abad ha dado su bendición a los animales que se encontraban con sus dueños fuera de la iglesia Santa María Real y Antigua de Gamonal. Los que se han quedado sin bendición han sido los cerdos que cada año rifa la Cofradía. «No los hemos traído para no tener problemas con los animalistas», ha explicado Pavón.

El tito de Oro lo ha recibido Domiciano Juarranz, Abad años atrás de la propia Cofradía de San Antón.

 

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