Los trabajadores de los centros cívicos denuncian una «precaria» situación laboral

Centro Cívico Capiscol/GIT
Centro Cívico Capiscol / GIT

Las quejas pasan por una reducción del precio hora, un recorte presupuestario y jornadas muy reducidas

Cristina López Reques
CRISTINA LÓPEZ REQUESBurgos

Demostrar lo que se esconde detrás de los centros cívicos. Esa es la intención de sus trabajadores, que mediante un comunicado han querido visibilizar la «situación de precariedad» en la que están inmersos. Precisamente, para denunciar esta situación se reunieron hace unos días con el secretario provincial de CCOO, Ángel Citores.

Según aseguran, las condiciones laborales se están viendo mermadas a raíz de la aprobación del pliego del contrato de gestión promovido por el Ayuntamiento en 2010. En concreto, los trabajadores hablan de una reducción del precio hora, un recorte presupuestario y «considerables» reducciones de la jornada, para lo que ponen de ejemplo los servicios de biblioteca, conserjería e infancia. Citores ha calificado esta situación de «preocupante» y ha señalado que las condiciones recogidas en el pliego hacen «imposible mantener el servicio». Por esta razón, instan al Ayuntamiento a que «se revisen» las bases para que los trabajadores «puedan revalorizar su labor».

Una vez realizado ese primer paso, explica el secretario de CCOO, hay que «sentarse a hablar» con las empresas y «mejorar las condiciones laborales». Los trabajadores denuncian que «no se han tenido en cuenta» sus demandas y que las negociaciones con el Equipo de Gobierno y los partidos políticos no han dado «ningún resultado». Por esta razón, el personal de los centros cívicos cree que el personal municipal que gestiona los centros «valora más la cantidad que la calidad» de los servicios.

Los afectados por esta situación son mayoritariamente mujeres, lo que «indica que sí existe brecha salarial», ha asegurado Citores. Además, su situación laboral es de jornadas reducidas y a tiempo parcial, lo que implica «salarios muy bajos durante muchos años». Además, dentro de las quejas de los trabajadores se encuentra el tener que realizar funciones que no están reconocidas en sus categorías profesionales o la inversión de tiempo fuera del horario laboral sin ser pagado ni reconocido.

Por todo ello, el personal quiere «dignificar» su profesión, pues atienden a la ciudadanía burgalesa «fomentando espacios de encuentro y convivencia, trabajando por la integración y educación social», cuando su trabajo está «al borde de la exclusión social».

Críticas de Imagina

Por su parte, el Grupo Municipal de Imagina Burgos se ha hecho eco de las denuncias de los trabajadores a través de un comunicado en el que reitera su apuesta por que la gestión de los centros cívicos sea totalmente municipal. En este sentido, recuerdan desde la formación, en 2017 se planteó «hasta en dos ocasiones» modificar los pliegos del contrato para que la prestación de todos los servicios, pero sobre todo los de los lotes uno y cinco, se realizara de manera directa.

«Hemos fundamentado en innumerables ocasiones esta postura ya que estamos en el convencimiento de que es mucho más beneficioso tanto para la ciudadanía, como para los trabajadores y las propias instituciones», reivindican desde la formación.

 

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