Fachadolid, un 'sambenito' con mucho recorrido

Un debate sobre las pervivencias del Franquismo servirá este miércoles de presentación de un libro que desmiente el apodo dado a la ciudad en los años 80

Manifestantes corriendo en la Plaza Mayor de Valladolid a causa de una carga policial. /Archivo Municipal
Manifestantes corriendo en la Plaza Mayor de Valladolid a causa de una carga policial. / Archivo Municipal
Enrique Berzal
ENRIQUE BERZALValladolid

«Valladolid no es, ni lo ha sido nunca, 'Fachadolid', como algunos, a base de repetirlo, han hecho creer a partir del titular de un semanario publicado hace ya décadas». Así de rotunda es la respuesta de las primeras páginas del libro que recoge las mesas ciudadanas del Congreso sobre el Franquismo, celebrado en noviembre de 2017, a su propio título: '¿Fachadolid?' Coordinado por Asunción Esteban Recio y Manuel González López y editado por Fuente de la Fama, sus 259 páginas recopilan las aportaciones de aquellas jornadas dirigidas a rastrear las huellas de la dictadura en la ciudad.

Y el resultado, estructurado en seis capítulos y 29 aportaciones, es abrumador: Valladolid, cierto es, padeció la guerra y la represión, los años complicados del tardofranquismo, con atentados de extrema derecha incluidos, pero también «resistió al fascismo de cola. Su pueblo jamás se rindió ante la impostura altanera del tardofranquismo. Una movilización solidaria de sus ciudadanos, casi siempre subterránea y disfrazada, agitó los vientos de libertad en barrios, despachos laboralistas, parroquias obreras, círculos recoletos de intelectuales y periodistas, universidad, fábricas y tajos», señalan los editores.

Así se desprende, en efecto, de la inmensa mayoría de las aportaciones publicadas, que transitan desde los testimonios personales hasta la reflexión académica, y en las que el lector podrá encontrar ejemplos de disidencias culturales en el panorama literario desde los años de postguerra, como muestra Carlos Aganzo, pero también en aquel teatro universitario de los 70, a tenor de lo narrado y recordado por Miguel Ángel Pérez ('Maguil'). Lo comprobamos asimismo en la faceta artística, considerada en ocasiones, a decir de Enrique Gavilán, un lugar de resistencia, y en aquellos fortines de contestación antifranquista que eran librerías como Relieve o Villalar, esta última vivida y contada por Roberto Fernández de la Reguera.

«El estudiantil fue el movimiento social más importante durante el Franquismo», según recoge Elena Pérez

Evidentemente, el cogollo de la lucha contra el Régimen se vivió y sufrió en las fábricas y en los tajos, como recrea Javier Fernández al hilo de la movilización alentada desde finales de los 60 por CC OO, UGT, USO, CSUT y otras organizaciones sindicales más radicales, pero también en la Universidad, pues, a decir de Elena Pérez, «el movimiento estudiantil fue el movimiento social más importante durante el Franquismo». Todo ello sin olvidar el empuje democrático del asociacionismo vecinal, especialmente potente en los barrios periféricos, como escribe Constantino Gonzalo Morell, o la trascendental labor de cobertura y protesta antifranquista del clero más avanzado de la ciudad, recreada por Manuel González López.

De hecho, como bien demuestra el libro, hasta la labor de determinados profesionales liberales contradecía el mito/mote de Fachadolid: entre los abogados colegiados se difundieron demandas democráticas, como recuerdan María Jesús Díez-Astrain y Victoria Ortega; periodistas como Miguel Delibes o Manuel Fernández Areal sufrieron las acometidas censoras del Régimen por sus informaciones reivindicativas; importantes despachos laboralistas ayudaron con creces a miembros destacados de colectivos antifranquistas, recuerda José Alberto Blanco, y tampoco faltaron arquitectos, como apunta Carlos Turiño desde su propia experiencia, movidos por ese mismo afán de lucha por las libertades.

Según demuestra el libro, hasta la labor de profesionales liberales contradecía el mito/mote de Fachadolid

Ese Valladolid que plantó cara a la dictadura franquista, a veces injustamente silenciado, como señala Luis Miguel de Dios, tampoco puede ocultar la existencia de un arraigado franquismo sociológico, apuntado por Gustavo Martín Garzo en sus recuerdos familiares, ni la abrumadora presencia de aliados ideológicos tan relevantes como el jonsismo, analizado por Matteo Tomasoni, o la propia Iglesia y su ideología nacionalcatólica, abordados por Ignacio Villota y Jesús María Palomares. No faltan en el libro, de hecho, quienes inciden en la pervivencia de elementos franquistas en nuestro sistema político actual, como hace Ignacio Martín Verona al mentar el olvido e impunidad de los delitos cometidos de manera sistemática en la Guerra Civil, o Fernando Valiño, quien reivindica la autoría y pertinencia del «palabro» Fachadolid por la violencia de la extrema derecha entre 1979 y 1981 y denuncia pervivencias franquistas como, a su juicio, la presencia de la laureada en el escudo de Valladolid y los nombres de algunas calles.

Introducido cada capítulo con una portada significativa de El Norte de Castilla, el broche lo pone un extenso apéndice documental que enriquece los contenidos de los seis apartados. La presentación de '¿Fachadolid?', que tendrá lugar mañana miércoles, a las 20 horas, en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid, contará con un debate sobre la pervivencia del franquismo en nuestras instituciones, leyes y comportamientos, moderado por el catedrático de Derecho Mercantil Jesús Quijano y en el que intervendrán Manuel González López (ex-teniente alcalde de Valladolid), Enrique Gavilán (historiador) y Manuel Espina (psiquiatra psicoanalista).

 

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