Ángel Ibáñez, presidente de las Cortes de Castilla y León

«Soy como el futbolista que sale a jugar los últimos diez minutos del partido»

Ángel Ibáñez posa en el hemiciclo de las Cortes./Gabriel Villamil
Ángel Ibáñez posa en el hemiciclo de las Cortes. / Gabriel Villamil

El nuevo responsable de la cámara apuesta por «hacer ver a todo el mundo el prestigio de la institución» tras la marcha de Silvia Clemente

Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

Ángel Ibáñez Hernando (Burgos, 1974) entró en la gestión política en 2003 de la mano de Juan Carlos Aparicio y Javier Lacalle, actual alcalde de la capital burgalesa. Asumió responsabilidades municipales en materia de Hacienda y le tocó lidiar con el conflicto de Gamonal, uno de los episodios más duros de su carrera en el PP. En el otro lado de la balanza sitúa la puesta en marcha del Palacio de Congresos de Burgos, al que considera su «tercer hijo». Desde el pasado 12 de marzo preside las Cortes de Castilla y León tras la polémica marcha de Silvia Clemente.

–¿Cómo ha sido la transición del escaño de procurador a la Presidencia de las Cortes?

–No hay mucho tiempo para pensar. Es tiempo de funcionar. Como viceportavoz del grupo parlamentario popular ya tenía un conocimiento de la cámara y eso me ha permitido tener controlado todo lo que atañe a las funciones propias.

–Protagonizará una etapa fugaz....

–Me veo como el futbolista al que sacan a jugar los últimos diez minutos de un partido. Hay que tener responsabilidad con quien te ha hecho la encomienda. Estoy muy agradecido al presidente del grupo parlamentario popular, Alfonso Fernández Mañueco, por depositar en mí su confianza en este tiempo, aunque sea breve. Tengo un sentido de responsabilidad porque los dos últimos plenos están cargados de actividad legislativa. Nos jugamos mucho para Castilla y León.

–¿Cómo vivió su estreno?

–Estoy razonablemente satisfecho de cómo se desenvolvió el primer pleno. Los grupos parlamentarios me pusieron fácil la complicada labor de gestionar el debate. Con su ayuda fue más sencillo. Esperemos que el último pleno sea igual.

–¿Se ve diferente el hemiciclo desde la Mesa de presidente?

–Igual de distinto que si eres jugador de un equipo y pasas a ser el árbitro. Uno tiene que saber que le toca desempeñar otro papel, en este caso el de mediador.

–Por tanto, tampoco tendrá la misma visión de sus compañeros del grupo parlamentario del PP.

–Soy muy del grupo parlamentario popular. He estado trabajando a su servicio durante tres años y diez meses. Pertenezco a este grupo, pero eso no obsta para que mantenga una relación cordial con el resto de portavoces y miembros de la cámara.

–Ha de ser neutral...

–Sí, la neutralidad presidió mi forma de actuar en el primero de los plenos que he tenido. Haré lo mismo en el siguiente. Cuando toca gestionar el debate parlamentario, hay que tener en cuenta que todos los grupos disponen de sus derechos y deberes. Las normas del juego son iguales para todos.

El presidente de las Cortes, durante la entrevista.
El presidente de las Cortes, durante la entrevista. / Gabriel Villamil

–¿Cómo vivió la marcha de Silvia Clemente, su antecesora?

–En primera instancia, con mucha sorpresa. Fue un denominador común a todo el mundo. En segundo lugar, con cierto nivel de decepción cuando se conoció que era un proceso que se venía fraguando desde hacía mucho tiempo. A partir de ahí, ya es agua pasada en esta institución.

–¿Pensó entonces que usted sería el presidente de las Cortes?

–Ni lo pensé, ni lo tenía pensado. Cuando me lo comunicaron, me quedé un poco descolocado, pero enseguida me puse a disposición del presidente del grupo parlamentario. Lo asumí con orgullo, mucho honor y con vocación de servicio a la institución.

–¿Considera que la marcha abrupta de Silvia Clemente como presidenta de las Cortes ha dañado la imagen de la cámara?

–Fue una situación anormal en todo el tiempo que lleva funcionando esta institución. Si la ha dañado, intentaré hacer ver a todo el mundo que las Cortes de Castilla y León son una institución de prestigio, la segunda más importante de la comunidad, y que están por encima de cualquier voluntad individual. Es el objetivo que me marco.

–¿Ha hablado con Silvia Clemente desde entonces? ¿Le ha dado alguna recomendación sobre cómo presidir la cámara?

–No, ninguna.

–¿Y con otros antecesores?

–Sí, he podido hablar con dos magníficos procuradores del grupo parlamentario, José Manuel Fernández Santiago y Josefa García Cirac, de quien me he permitido escuchar algunas recomendaciones que me han servido de mucho.

–Pablo Fernández, de Podemos, le calificó como un «comisario político» cuando se conoció que presidiría la cámara...

–Lo circunscribo a un natural proceso de crítica que puede hacer cualquier grupo parlamentario sobre una persona de otro grupo. Cualquier crítica es respetable y yo la respeto.

–¿Cuál es la tarea más complicada para un presidente de las Cortes?

–La gestión de los debates requiere cierto manejo del aparataje que me tocó aprender de modo precipitado, pero que he desarrollado con normalidad. Cumplir con todas las exigencias de la agenda de Presidencia es lo que obliga a un mayor compromiso. No veo nada como una muralla infranqueable.

–¿Cómo vislumbra las próximas citas electorales?

–Nunca antes habíamos tenido todas las elecciones concentradas en un mes. Hay una responsabilidad especialmente importante a la hora de depositar el voto. Nos jugamos el futuro. El voto ha de ser muy meditado.

–En Castilla y León, los pactos se complican para el PP. Ciudadanos quiere acabar con las tres décadas de gobierno popular.

–Ya sabemos que Ciudadanos en Castilla y León dará sus votos a la izquierda para que gobierne. Cualquier votante de ese partido ya conoce que su voto irá a las filas del PSOE. Por otra parte, creo que el mensaje que se traslada es equivocado:las políticas de Castilla y León no necesitan un cambio, porque eso nos llevaría a peores resultados en los 'rankings' de los servicios básicos. La sanidad, educación, servicios sociales y atención a la dependencia son valorados como los mejores de España, en comparación con otras regiones.

–La previsible irrupción de Vox también dañará al PP en las urnas.

–Aún no se puede conocer qué fuerzas políticas compondrán el arco parlamentario. Nosotros tratamos de ofrecer la perspectiva de un partido de centro-derecha moderado con un tronco muy fuerte y no ser flor de un día.

–¿Le motivaría seguir como presidente en la próxima legislatura?

–Me considero un jugador versátil. El entrenador me puede colocar como central para despejar balones, como delantero o en la banda. No tengo una aspiración personal concreta sino una vocación de servicio a mi partido y a la sociedad.