Casi nueve de cada diez víctimas de agresión a médicos jóvenes son mujeres en la región

Servicio de Urgencias del Hospital Clínico de Valladolid. :: /Henar Sastre
Servicio de Urgencias del Hospital Clínico de Valladolid. :: / Henar Sastre

La feminización de la profesión e interpretar al varón como más fuerte explican la desproporción

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Vuelven a repuntar, en Castilla y León y en toda España, aunque ligeramente y también es mayor la tendencia a denunciar y la protección para hacerlo. De hecho, todas las víctimas de Castilla y León afirman haber recibido asesoramiento de su empresa. Las agresiones a sanitarios, pese a las campañas y a las medidas, son una realidad en el día a día de médicos, enfermeros o celadores. Insultos, amenazas y agresiones físicas. Todo ello tiene lugar en cualquier ámbito asistencial aunque es Atención Primaria, tanto en las consultas normales como en sus urgencias, el nivel asistencial que mayor presión soporta en este sentido. Y cualquier 'pretexto' sirve; pero son las discrepancias en la atención médica lo que más provoca la irritabilidad del paciente o de sus acompañantes. Castilla y León registró el año pasado 27 agresiones a médicos y 134 a enfermeros de las 490 y 1.469, respectivamente, de toda España.

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Además, son las mujeres las profesionales que más situaciones agresivas sufren. El nuevo estudio de la Organización Médico Colegial, que analiza el periodo 2010 a 2018 –con 231 casos– aprovechando el Día Nacional contra las Agresiones, y, en particular, este último año recoge que el 56% de los médicos víctimas de una agresión son mujeres frente al 44% masculino; pero, además, sus datos revelan que si el facultativo es joven, el agresor arremete más contra las féminas que posteriormente, conforme avanzan las edades de los profesionales. Así, casi nueve de cada diez especialistas agredidos con menos de 45 años son mujeres. Con menos de 35 años baja al 75%, pero desde esta edad y hasta los 45, todas, el 100% lo son. Al aumentar los tramos de edad se va redistribuyendo el reparto y, a partir de dicha edad hasta los 55, el 66,7% son hombres y desde la misma hasta los 65, ellos suponen el 57,1%. El desequilibrio viene justificado en muy buena medida por la feminización de la profesión, cada vez hay más médicos mujeres. Dos de cada tres colegiados con menos de 50 años son mujeres en la comunidad y el predominio masculino se sitúa solo en las edades superiores. Junto a esto, enfrentarse a un médico joven y varón parece menos viable que hacerlo contra una mujer, fundamentalmente cuando recurre a las amenazas (44% de los ataques) e insultos (31%), el agresor puede interpretar como más vulnerable y débil a un profesional cuando es chica, cuando el paciente, o su acompañante, es tan violento como para recurrir a la fuerza física, la tendencia se vuelca más cuando el 'contrincante' es un hombre. El 83% de los golpes los reciben ellos. De hecho, los datos apuntan a que las secuelas psíquicas, que en total son el 45%, solo se constatan en mujeres. El 55% de las lesiones son físicas y las hay en el 25% de los casos.

En cuanto al ámbito, son los centros de salud y de atención continuada de Primaria los espacios asistenciales donde más se concentran las agresiones. El 42% se dan en este primer nivel asistencial y el 27% en sus urgencias mientras que el hospital acapara el 23% y su servicio de emergencias el 8%. A este respecto, el presidente del Colegio de Médicos de Valladolid, José Luis Almudí, explica que este predominio en la consulta de Atención Primaria «se debe a que es más accesible, especialmente en el PAC (urgencias) cuando estás solo, igual de noche, y te llega un grupo de personas que han bebido mucho con uno en coma etílico, por ejemplo. Abres la puerta y te encuentras sin guardias de seguridad ni nada con esta situación. Además no te preocupas, aunque se pongan agresivos, de dar al botón –y ello sin contar lo que tardaría en llegar la policía o Guardia Civil– sino en atenderlo. En cambio en un hospital hay vigilantes de seguridad, más compañeros y más pacientes. Eso sí en Admisión, el personal no sanitario, y en urgencias es donde más agresivas se ponen las personas, están más nerviosas y hay más estrés; pero nada justifica un maltrato al personal».

«El agresor es un ser asocial en todos los escenarios de la vida»
José Luis Almudí. / R. GÓMEZ

«Para los profesionales sanitarios resulta muy frustrante que situaciones de este tipo impidan el desarrollo normal nuestra actividad, generando miedo y desconfianza», valora el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Valladolid, José Luis Almudí. Los datos del estudio «no son más que una muestra de lo que nunca debería ocurrir, no existe ninguna razón que justifique la existencia de agresiones físicas o verbales en el contacto entre los pacientes o sus familiares con los médicos». El doctor Almudí insiste en que «los actores de estas agresiones se corresponden en muchas ocasiones con personas con un comportamiento asocial, que no solo proceden así en el entorno sanitario, sino también en otros escenarios de la vida» y destaca que «maltratar a los profesionales de la salud, que te están ayudando, es un signo de falta de respeto contra toda la sociedad». Asimismo recuerda que la organización cuenta con un dispositivo de alerta las 24 horas del día, que asesora, acompaña y protege a los médicos en caso de agresión y realiza las actuaciones que correspondan con los órganos policiales y judiciales. Asimismo, indica que desde el Colegio de Médicos, «exigimos a las instituciones sanitarias que implementes medidas y dispositivos, activos y pasivos, que protejan a sus trabajadores ante estas eventualidades».

Los datos de Castilla y León también revelan que no suele haber daños materiales, destrozos de mobiliario o aparataje, solo en el 6% de los casos y que es la sanidad pública, en el 90%, la que más altercados experimenta.

Junto a las citadas discrepancias en la atención médica que causan el 41% de las situaciones violentas; el negarse a recetar al paciente lo que reclama (11%); o a darle la baja laboral (otro 11%); o la demora para ser atendido (15%) son las principales situaciones, junto a funcionamiento del centro (4%), que provocan respuestas violentas por parte del paciente o sus allegados.

Por provincias

Por provincias, Soria (5,03 por mil médicos); Segovia (3,44) Zamora (3,25); León (2,80) y Ávila (2,45) son los que más agresiones concentran. Palencia no registró ni un caso; Valladolid, un 1,34; Burgos, solo 1,03, y Salamanca, 0,75.

En la enfermería, aun más numerosas las agresiones con 134 casos en la comunidad en 2018, la tipología de la agresión sigue siendo fundamentalmente verbal, en más de un 70%, mientras que la agresión física está en torno a un 30%, según los datos del Consejo General de Enfermería. Este es un personal especialmente vulnerable porque mantiene mucha relación con los pacientes.