Burgos dice adiós a los museos del Libro y del Cid

Los responsables de Siloé cierran hoy las puertas de sus espacios expositivos con el «alivio de dejar de ser los tontos en esta ciudad y en esta región»

Imagen de archivo del museo del Libro, que ha cerrado hoy./Ricardo Ordóñez - ICAL
Imagen de archivo del museo del Libro, que ha cerrado hoy. / Ricardo Ordóñez - ICAL
César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

La propietaria del Museo del Libro de Burgos, la Editorial Siloé, ha organizado esta tarde una fiesta. Este céntrico espacio expositivo, que se reforzó con la inauguración en el mismo edificio del museo del Cid hace doce meses, ha cumplido hoy nueve años de su apertura, pero la celebración no ha estado relacionada con el cumpleaños.

Más bien ha sido por todo lo contrario. El festejo se debe a la clausura de ambos museos, que hoy han cerrado sus puertas de manera permanente en la ciudad del Arlanzón. Esta noticia no ha pillado por sorpresa a ningún vecino de la capital ni a ningún aficionado de la cultura, puesto que Juan José García Gil, responsable de la editorial burgalesa junto a Pablo Molinero Hernando, anunció el pasado 19 de junio que la oferta cultural de la ciudad perdía dos atractivos. Hoy se ha vuelto a ratificar. «Cerramos con toda la tranquilidad de espíritu y sintiéndolo por Burgos, a la que amamos profundamente», ha aseverado.

El adiós de los museos, que es temporal porque la intención de los editores es trasladar las exposiciones a otras ciudades, ha dejado una sensación de «alivio» en los propietarios, ya que han sufrido «el desamparo, la ingratitud e, incluso, el desdén de los gobernantes locales y regionales». «Vamos a dejar de ser los tontos que hemos sido durante siete años en esta ciudad y en esta región», ha explicado.

Dos niños miran la exposición del Museo del Libro en julio de 2010.
Dos niños miran la exposición del Museo del Libro en julio de 2010. / Félix Ordóñez

Los reproches de García Gil se han dirigido hacia la Junta de Castilla y León y hacia la Corporación municipal de Burgos presidida por Javier Lacalle en los últimos ejercicios. A la institución autonómica les ha reprochado que una empresa de fuera de la región haya contado en los últimos siete años con un puesto de venta en Las Edades del Hombre y haya sido considerada como «mecenas» de la muestra por alquilar dicho espacio. «Para nosotros es una absoluta ignominia y así lo hemos puesto de manifiesto hasta la saciedad. Creo que ya somos hasta pesados», ha agregado.

Respecto al Ayuntamiento, el editor ha recordado que «llevamos poniendo dinero en esta ciudad (nueve años del museo y tres de obras previas a su apertura) y lo único que ha hecho es poner cuatro cartelitos mal situados que costarán 200 euros». En relación con el museo del Cid, el editor ha declarado que «siempre lo quiso tener la ciudad de Burgos y, como no lo ha hecho el Consistorio, este lo ha ignorado». Además, ha lamentado que «el señor Lacalle, tristemente, pasará a la historia como la persona que quiso montar cinco museos y al final destruyó dos».

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El actual alcalde de Burgos, Daniel de la Rosa, mantuvo recientemente una reunión con los editores y les llegó a proponer una aportación anual municipal que rondaría entre 20.000 y 25.000 euros para retener los museos en la ciudad, pero García Gil ha asegurado que no es cuestión de dinero. «No es una cuestión económica. Se ha convertido en una cuestión de dignidad. Los museos son rentables, están amortizados y podrían estar aquí diez, quince o veinte años más», ha manifestado.

Juan José García, durante la inauguración de la estatua del Cid Campeador.
Juan José García, durante la inauguración de la estatua del Cid Campeador. / Gabriel de la Iglesia

El trabajo de Siloé no ha caído en saco roto. Los museos han recibido grandes críticas «sensacionales» y buenos comentarios. Por poner un ejemplo, el 54% de las 94 opiniones publicadas en Tripadvisor sobre este centro cultural son muy buenas y el 31%, excelentes, lo que hacen que la nota media sea de cuatro sobre cinco. Por el contrario, sobresalen las escasas valoraciones negativas: solo el 4% de los turistas consideraron su visita como mala o pésima.

Estas valoraciones son una parte de «lo que manifiestan los visitantes cuando conocen nuestro museo». «Me gustaría que los burgaleses leyesen las opiniones que han escrito los visitantes -que cifra entre 10.000 y 15.000 al año- en los libros que hemos tenido en el hall. Se quedarían verdaderamente alucinados», ha explicado.

Asimismo, García Gil se queda «con el aumento del índice del amor hacia los libros y la cultura» que ha notado tras la apertura del Museo del Libro en Burgos, los «atractivos mundiales» de los fondos de la exposición y las visitas de personalidades del ámbito de la cultura. «Ha venido gente de una categoría extraordinaria a cambio de un abrazo», ha agregado.

Niños en el Museo del Libro
Niños en el Museo del Libro / Ricardo Ordóñez - ICAL

La Editorial Siloé se quedará a orillas del Arlanzón «haciendo las réplicas mejores de la historia de la humanidad de los mejores libros de bibliotecas nacionales» y «luchando por la economía y por nuestra tierra». En cambio, los museos irán a otra ciudad, que no tiene por qué ser la misma. Sus preferencias giran en torno a municipios del Camino de Santiago o del Camino del Cid. Varias localidades de la región han llamado a sus puertas, pero no tendrán en cuenta estas propuestas porque se encuentran en Castilla y León.