Pääbo, Premio Princesa de Asturias 2018 de Investigación Científica: «No hay ningún resultado genético por el que el racismo tenga razón de ser»

«No hay ningún resultado genético que pueda demostrar que el racismo tiene alguna razón de ser»
Svante Pääbo, junto a Juan Luis Arsuaga y Santiago García Granda a su llegada a la sala. / ALEX PIÑA

Svante Pääbo habla en la Universidad de Oviedo de sus trabajos con ratones humanizados y de las investigaciones vinculadas a Atapuerca

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Que nadie se afane en buscar en la genética justificaciones políticas, que nadie quiera ver en porcentajes de ADN algo más que secuencias de incalculable valor científico. «No hay ningún resultado genético que encontremos que pueda demostrar que el racismo tiene razón de ser», dijo el Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, donde el público le escuchó en vivo y en directo en el Paraninfo y vía pantalla de televisión en otras dos salas. Él, amablemente, antes de empezar su charla con el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga y acompañado por el rector, Santiago García Granda, pasó a saludar a quienes estaban lejos.

García Granda agradeció su presencia, Arsuaga le presentó tal que un himalayista que en lugar de cumbres holla en lo más elevado del conocimiento y él, con tono didáctico y cara de entusiasmo, mostrando que la ciencia le hace feliz en cada palabra, contó su trabajo, su camino para llegar al genoma neandertal, a demostrar que los humanos modernos conservamos la herencia de aquellos que habitaron en la asturiana cueva de El Sidrón, a la que también se refirió. Comenzó por el principio, explicando qué son las mutaciones y a dónde han conducido, el viaje de África a Europa, la aparición de los neandertales, de los denisovanos, el hallazgo de los restos y el trabajo de laboratorio, luchando contra los elementos y la contaminación, para extraer el ADN y concluir: «Los neandertales siguen habitando el hombre moderno». Ya no hay polémica que valga -y fue larga-, el homo sapiens y el neandertal se mezclaron y tuvieron descendencia. ¿Por qué desaparecieron los neandertales?, fue una de las preguntas planteadas por el público. Él respondió que se inclina a pensar que no hubo agresividad, que fue más bien una cuestión de que se mezclaron con los humanos modernos y fueron quedando cada vez menos.

Ese camino está ya recorrido, pero el que está por venir se augura apasionante. Pääbo avanzó sus trabajos con ratones humanizados, cuyas estructuras cerebrales y metabólicas se están comparando con las de ratones que no han sido sometidos a ningún cambio genético. Pronto habrá conclusiones.

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También se anuncian interesantes los resultados que remiten mucho más atrás en el tiempo y en cuyas investigaciones son claves los fósiles hallados en Atapuerca. «Esperamos recuperar más ADN de antecesores del neandertal y más cercano al denisovano», señaló.

Miró, además, Svante Pääbo hacia otros territorios, porque entiende que es posible que aparezcan nuevas estirpes de homínidos hasta ahora desconocidas. Apuntó a China. Quizá allí haya sorpresas. El viaje de marcha atrás en el tiempo continúa y es casi ciencia ficción. Eso sí, tiene un final: difícilmente, apuntó, se pueda llegar más allá de un millón de años.

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