William Klein, el compromiso decisivo

Gun 1, Broadway and 103rd street, New York,1954. /William Klein
Gun 1, Broadway and 103rd street, New York,1954. / William Klein

La primera retrospectiva en España de polifacético fotógrafo recorre «todas las vidas» de un creador que subvirtió el género

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«Sí para Henri Cartier-Bresson lo decisivo era el instante, para William Klein lo decisivo es el compromiso». Lo asegura categórica Raphaëlle Stopin, comisaria de la muestra 'William Klein. Manifiesto', uno de los platos fuertes de PHotoEspaña que la Fundación Telefónica acoge en sus salas de Madrid hasta el 22 de septiembre. Es la primera gran retrospectiva dedicada en España a este visionario que revolucionó la fotografía retratando Nueva York en los años 50 con «otra mirada», comprometida, libre e innovadora. Reúne 245 piezas de un poliédrico fotógrafo con más vidas que un gato, que es también pintor, cineasta, publicista, escritor y activista.

¿Es un Leonardo de la fotografía?. «No sé si es un Da Vinci, porque no sé cómo era Leonardo, pero creo que Klein tiene tantos intereses como los renacentistas, aunque es mucho más salvaje y comprometido», asegura la comisaría de una muestra que revisa «todas las vidas» de un nadador a contracorriente, con múltiples perfiles e intereses, que a sus 91 años sigue «en activo, comprometido y sin renunciar a sus principios». Nacido en Nueva York en 1928, Klein cambió la historia de la foto a mediados del siglo XX «estableciendo las bases de una estética moderna que nos habla de una sociedad de posguerra aún por reconstruir, imaginar y soñar», apuntan los organizadores de la muestra.

«Visionario» y «radical» son los adjetivos que se suelen aplicar para definir a Klein, cuya aventura creativa se inició en la pintura, en los talleres de André Lhote y Fernad Léger. «En la pintura ya forjó su propio y libérrimo lenguaje, sacudiendo todas las costumbres y barriendo súbitamente todos los códigos existentes», señala Stopin. Se inició Klein en la foto de forma accidental, retratando sus pinturas, hasta explotar en 1956, al regresar de París a Nueva York y publicar 'Life is Good & Good for You in New York: Trance Witness Revels'. Es el fruto de sus paseos por el lado salvaje de la vida de sus paisanos y se convirtió «en un manifiesto revolucionario» que sentó las bases del «lenguaje Klein», subvirtiendo los principios de una fotografía que buscaba su raíz en las artes.

Su visión salvaje, libre y radical de la Nueva York de los 50 cambió la historia de la fotografía del siglo XX

El fotógrafo se mezcla con los personajes que retrata, utiliza con descaro un gran angular y muestra un Nueva York palpitante, viva, sucia, mestiza y cambiante que no gustó a la élite blanca y anglosajona. Klein haría luego lo propio en París, Moscú o Tokio, captando unas imágenes inéditas hasta ahora en España.

«Rompió con todo lo correcto, se acercó a la vida reventado los moldes. Es revolucionaria su actitud de mezclarse con la gente, de utilizar un gran angular en lugar de objetivo de 50 mm, aportando cercanía, fisicidad y materialidad», resume la comisaria.

Bikini, Moscova river's beach, Moscow 1959.
Bikini, Moscova river's beach, Moscow 1959. / William Klein

Experimentación azar y libertad son los pilares de una obra «que cambia la fotografía yendo a contracorriente de las buenas maneras», insiste. Lo hizo con el legendario libro sobre Nueva York que se publicó en Francia, Italia y Japón, una 'biblia' de la nueva fotografía que tardaría 40 años en publicarse en Estados Unidos. «Klein se lo propuso a un montón de agentes y editores de la Quinta Avenida a quienes nunca gustó la Nueva York que retrata», explica la comisaría de un proyecto «muy atrevido que Klein pensó de la A a la Z».

Bagaje

La comisaría destacó el enorme bagaje cultural de Klein, «admirador de pintores como Masaccio o Piero della Francesca, e influenciado por la Bauhaus». «Es un creador global y para él lo más importante es trabajar con su propio idioma, sea como pintor, creador de anuncios , cineasta o fotógrafo de moda, pero sin repetir nunca lo mismo» se ufana la comisaria.

Mención especial merecen los 'contactos pintados' realizados en su estudio y resultado de una feliz fusión de la fotografía con una pintura que Klein aplica con pinceles de gran tamaño. Las hojas de contacto se utilizaban hasta hace poco por los fotógrafos profesionales para visualizar una de una sola de todas las tomas de la misma película y las que se presentan en la exposición son originales ampliados.

School's Out, Dakar 1963 (painted 2000)
School's Out, Dakar 1963 (painted 2000) / Willian Kleiin

La comisaría destacó el enorme bagaje cultural de Klein, «admirador de pintores como Masaccio o Piero della Francesca, e influenciado por la Bauhaus». «Es un creador global y para él lo más importante es trabajar con su propio idioma, sea como pintor, creador de anuncios , cineasta o fotógrafo de moda, pero sin repetir nunca lo mismo» se ufana la comisaria.

Mención especial merecen los 'contactos pintados' realizados en su estudio y resultado de una feliz fusión de la fotografía con una pintura que Klein aplica con pinceles de gran tamaño. Las hojas de contacto se utilizaban hasta hace poco por los fotógrafos profesionales para visualizar una de una sola de todas las tomas de la misma película y las que se presentan en la exposición son originales ampliados.

Con 91 años, Klein sigue trabajando, «obviamente a otro ritmo y con otras energía, y sobre todo reinterpretando su archivo», explica la comisaria. Kelin ha querido viajar a España y ha supervisado y aprobado el trabo de Stopin. No compareció en la presentación pero este sábado firmara ejemplares de libro editado con motivo de la histórica exposición.