Mundial Francia 2019

España, ante su gran salto

Las pupilas de Jorge Vilda, durante un entrenamiento. / RFEF

La selección femenina disputa su segundo Mundial en Francia con el objetivo de «mejorar» y de «seguir creciendo»

Javier Varela
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«No hay que confundir ilusión con favoritismo», repite sin parar Jorge Vilda desde hace meses con cualquiera que habla. España afronta su segundo Mundial con «la ilusión» por bandera y con el objetivo de «seguir creciendo». Ese es el objetivo real y cualquier otro puede parecer presuntuoso para una selección que se ha clasificado de forma inmaculada para la cita mundialista -con un pleno de ocho victorias, 25 goles a favor y sólo dos en contra-, pero que está lejos de las grandes potencias del fútbol mundial. También es cierto que mejorar el papel que realizó la selección en el último Mundial de Canadá no parece complicado, a pesar de lo difícil del grupo en el que ha quedado encuadrada: junto a Sudáfrica, ante quien debuta en Francia, la todopoderosa Alemania y China, frente a quien cierra la fase de grupos.

Porque en el Mundial de Canadá, que sirvió de estreno para España, todo salió al revés de como se esperaba y dicen que de sabios es rectificar. No se ganó un solo partido a pesar de que el grupo parecía asequible para buscar la segunda ronda y la relación entre el entonces seleccionador, Ignacio Quesada, y las futbolistas se hizo añicos. Aquel Mundial terminó con la decepción de una oportunidad perdida, la marcha del seleccionador, la llegada de Jorge Vilda, que venía de proclamarse subcampeón de Europa con la sub-19, y todo cambió para mejor. Ahora la selección «compite con cualquier país», como defiende su técnico, y puede decir que está en el segundo escalón del fútbol mundial femenino.

Con esta bofetada de realidad y sabiendo que los antecedentes no son muy alentadores, es cierto que la selección española es uno de los conjuntos con mayor evolución en los últimos años a nivel internacional. Su posicionamiento en la sociedad le empieza a dar un estatus de mayor importancia y las expectativas, en un país acostumbrado a celebrar los títulos antes de conseguirlos, son máximas. Pero aunque suena a discurso prudente, aprendido y trabajado, el objetivo de España en este Mundial no es otro que «seguir creciendo», como dice Jennifer Hermoso, una de sus jugadoras referencia. «Mal haríamos con plantearnos objetivos más ambiciosos», dice recordando lo ocurrido en Canadá y que sirvió como lección.

Ilusión

Pero también hay motivos para la ilusión por ver si la evolución que ha demostrado en los últimos años sigue adelante y se puede primero ganar un partido para quién sabe si soñar con la segunda fase o metas más altas. Jorge Vilda ha podido conformar un gran equipo, con la base formada por futbolistas del Barcelona, vigente subcampeón de Europa, y el Atlético de Madrid, campeón de Liga. Además, cuenta con jugadoras con una amplia experiencia a nivel internacional y con estrellas consagradas como Irene Paredes. «Hemos sacado el billete para jugar tres partidos, pero queremos más», señala la defensa central del PSG y una de las capitanas de la selección.

La preparación, a diferencia de lo que pasó en Canadá, se ha hecho bien, con amistosos ante rivales de entidad y similares a lo que se van a encontrar en el Mundial. Derrotaron a Camerún y empataron ante Canadá y Japón, quintas y séptimas en el ránking mundial, respectivamente. Los deberes están hechos y ahora sólo queda confiar en que España dé el salto. Un salto necesario más allá de títulos.