Jornada 2

El 3-5-2 maniata a Simeone

Diego Pablo Simeone, durante el partido ante el Brujas. /EFE
Diego Pablo Simeone, durante el partido ante el Brujas. / EFE

Pese a la victoria, el esquema del Brujas creó muchos problemas a un Atlético que ya fue derrotado en Balaídos ante el mismo dibujo del rival

JACOBO CASTRO Madrid

Diego Pablo Simeone revivió la pesadilla de Vigo más de un mes después. No en el marcador, donde su equipo salió victorioso, pero sí en el juego. De hecho, de no ser por la inocencia de su rival en defensa y porque tuvo enfrente a Wesley y Schrijvers en lugar de a Maxi Gómez e Iago Aspas, el sufrimiento podría haber sido similar al de Balaídos. Y es que la defensa de tres planteada por Ivan Leko, con Benoit Poulain, Brandon Mechele y Stefano Denswill como centrales y la colocación de Arnaut Danjuma y Thibault Vlietinck como carrileros se le atragantó desde el primer minuto. Otra vez, al igual que en Vigo ante el Celta, un 3-5-2 maniataba al Cholo y a su equipo, acostumbrados a ser ellos los que hacen incómodo el partido al rival.

En cuanto el balón echó a rodar en el Wanda Metropolitano, se vio que Leko había preparado el partido minuciosamente con su 3-5-2. Curioso lo de este sistema. Ante equipos que no lo usan normalmente, se vuelve inabordable en defensa e indetectable en ataque. En los últimos meses, incluso semanas, hemos tenido varios ejemplos de ello: España frente a Rusia en el Mundial, el Real Madrid en Sevilla o el propio Atlético en Balaidos. Todos ellos superados por este curioso dibujo, aunque con claras variaciones. En el caso del Brujas, se encontraba a medio camino entre el Sevilla y Rusia: no era tan ofensivo como el hispalense ni tan defensivo como el de la anfitriona del pasado mundial. En ese término medio consiguió desesperar al Atlético.

La presión del Brujas no era muy arriba y pareció estar condicionada desde el minuto uno a una premisa: no dejar demasiado espacio entre centro del campo y defensa. Por esa zona, donde se mueve Griezmann, los belgas tuvieron una tela de araña difícil de superar, con tres centrales y un doble pivote que hacían imposible trenzar una jugada por dentro. Se suponía entonces que el Atlético tenía que intentarlo por fuera, pero con Lemar y Koke con tendencia en irse hacia el centro, y la escasa aparición de Arias y Lucas en ataque, más preocupados por entender cómo era posible Danjuma y Vlietinck, carrileros belgas, llegasen tan sueltos al ataque, los colchoneros no encontraban los caminos hacia el gol. Por su parte, el Brujas esperaba su oportunidad con una idea clara: cada balón robado era una salida en estampida de sus dos bandas, que realizaron un despliegue físico brutal.

El espejo no funciona

Ante la incapacidad para encontrar soluciones con su 4-4-2, Simeone tiró del remedio más simple, el que muestra en esta clase de partidos que el entrenador que se enfrenta al 3-5-2 está completamente perdido: replicar el sistema. Así decidió que lo mejor era colocar a Lucas de tercer central y 'encajar' a Saúl en banda izquierda. El experimento, pese a que su equipo se puso por delante, no resultó. El ilicitano, voluntarioso, hizo lo que pudo, pero se le vio totalmente fuera de posición. Cuando el Brujas empató por medio de Danjuma al borde del descanso, Simeone se convenció. Había que intentar otra cosa.

Ya en la segunda parte, el argentino tiró por la calle de en medio y apostó por recuperar la defensa de cuatro y meter a Filipe, intentando encontrar la solución al problema en tener un lateral más profundo que Lucas. Ni por esas. El Atlético siguió siendo víctima el complicado esquema belga, que solo sucumbió después de que, tras varias salidas de balón defectuosas, los colchoneros encontrasen a Costa en una posición ventajosa para que cediese a Griezmann el 2-1. Una vez más el Brujas pagaba su inocencia defensiva. Del gol del francés al final, el equipo belga siguió creando problemas, y a punto estuvo de empatar el encuentro con un cabezazo de Denswil. Finalmente, los puntos se quedaron en casa, pero los belgas marcaron el camino para hacerle daño a este Atlético aún teniendo peores jugadores: el 3-5-2 es la criptonita del 'Cholo'.

 

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