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Los deseos de los entrenadores de Primera para los Reyes Magos

El central colombiano Jeison Murillo, durante su presentación con el Barcelona el pasado 27 de diciembre./Marta Pérez (EFE)
El central colombiano Jeison Murillo, durante su presentación con el Barcelona el pasado 27 de diciembre. / Marta Pérez (EFE)

La llegada del mercado invernal y el ecuador de la temporada traen consigo la posibilidad de pulir debilidades con un poco de ayuda mágica

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

La llegada del mercado invernal y el ecuador de la temporada en Primera traen consigo la posibilidad de pulir debilidades para cada uno de los 20 entrenadores de la categoría, cuyas cartas a los Reyes Magos son diferentes y únicas en cada caso en función de los mil y un anhelos que les asaltan antes de la llegada de Sus Majestades de Oriente. Solari probablemente pida un poco de espíritu navideño para arreglar la delicada situación que atraviesa su relación con Isco, fortaleza para su débil defensa, una dosis mayor de gol en las botas de Bale o Benzema y la salud que le falta al galés. Más allá de eso, ante la poco probable posibilidad de que el club tire la casa por la ventana en invierno, el argentino se conformaría con la llegada del joven Brahim Díaz procedente del Manchester City.

Mientras, en la ciudad condal, los Reyes entregaron por adelantado a Valverde la llegada de Jeison Murillo para solventar los muchos dolores de cabeza que la mala salud de su zaga le ha dado en la primera parte del campeonato. Por otra parte, el técnico culé tampoco vería con malos ojos un despertador que impidiese al prometedor Dembélé dormirse en los laureles, aunque teniendo a su propio Rey Mago en la plantilla en la figura de Messi la vida es mucho más sencilla y los regalos pueden llegar cualquier fin de semana del año.

De vuelta a Madrid, Simeone tiene sus propios problemas y anhela que Lucas Hernández no tenga que pedir un diccionario de alemán y sólo conozca Múnich como turista, además de suspirar por que sus defensas abandonen de una vez por todas una enfermería a la que parecen haberse abonado en los últimos tiempos. Una dosis de acierto y poder de persuasión para los dirigentes del club en la ronda de renovaciones que se avecina a lo largo de 2019 tampoco vendrían mal para redondear una roja y blanca navidad colchonera.

En la Sevilla blanquirroja, Machín le pide a los Reyes un defensa, un delantero que mejore al cedido a la Fiorentina Luis Muriel -Munir es el deseado- y un nuevo contrato para Sarabia. En la acera de enfrente, la verdiblanca, Setién desea un poco más de regularidad para su Betis, tan exuberante a veces como inseguro otras, y algún refuerzo que le dote de mayor pegada. En Valencia, la lista de Marcelino García Toral es una de las más extensas aunque en primer lugar está un poquito del picante mexicano de un devorador del área como 'Chicharito' Hernández, que de paso ayude a recuperar al Rodrigo de la pasada temporada y compense la decepción de Batshuayi y Gameiro, dos regalos veraniegos que meses después parecen relegados al desván del valencianismo.

Si las peticiones de Marcelino son varias, las de otro asturiano como Abelardo se reducen a una premisa, que las cosas sigan tal y como están para su sorprendente Alavés. En cualquier caso, al 'Pitu' no le vendría mal un refuerzo en el centro del campo, aunque el deseado regreso de Marcos Llorente haya pasado a ser un imposible ante la explosión del jugador desde la llegada de Solari. Asimismo, la renovación de un peso pesado como Ibai Gómez, pretendido por el Athletic, haría feliz a la afición babazorra.

En la misma situación está Pepé Bordalás, con su Getafe viento en popa, o Paco López y el Levante, que por ahora miran hacia arriba y no hacia abajo en la tabla, algo que también pasa en el Valladolid de Sergio González, en el Girona de Eusebio o en el Eibar de Mendilibar, que respiran con el desahogo propio de tener la zona roja a una distancia de puntos prudencial y no esperan novedades en el mercado invernal. Lo mejor que les puede pasar es que nadie les robe alguno de sus fijos.

En Vigo, las sensaciones son diferentes después de años de bonanza y con el equipo en mitad de la tabla. Algo de continuidad en hombres de ataque como Maxi Gómez o Pione Sisto ayudaría a fijar el objetivo un poquito más arriba, aunque al igual que en el Camp Nou, en Balaídos tienen a su propio Rey Mago, no de Oriente sino de Moaña y de nombre Iago y apellido Aspas. Su recuperación tras la lesión que sufrió en el último partido del 2018 frente el Barça es lo que más desea el portugués Miguel Cardoso, al que no le vendrían nada mal un par de refuerzos para la delantera y la defensa.

La carta periquita a los Reyes Magos está cargada de nostalgia, ya que Rubi solo pide que vuelva a aparecer su gran Espanyol de antes de las seis derrotas consecutivas que lo han relegado en la clasificación. También en Leganés, donde el mercado de invierno se afronta como una vía para aligerar una plantilla demasiado extensa, miran hacia atrás para recordar la hazaña de la pasada temporada, cuando eliminaron al Real Madrid de la Copa, algo con lo que sueñan ante el inminente duelo copero frente a los blancos para los de Pellegrino, que ya sabe lo que es llegar a una final de Copa con un modesto, algo que consiguió hace dos temporadas cuando entrenaba al Alavés.

Poco tiempo y urgencias

En San Sebastián, Imanol Alguacil apenas ha tenido tiempo de trasladar a Sus Majestades de Oriente sus deseos después de asumir la dirección del primer equipo de la Real Sociedad el pasado 26 de diciembre. Un poco más de margen le han dado en el Athletic a Gaizka Garitano, que con el cambio de rumbo en la presidencia del club suspira por el retorno del hijo pródigo, Fernando Llorente, para ayudarle a dejar atrás el enorme fantasma de un descenso inédito.

Otro que apenas ha tenido tiempo de dejar las maletas en su nuevo destino es Luis García. El entrenador del Villarreal tiene muchos deseos, pero por encima de todos una brújula que ayude a dos delanteros del nivel de Carlos Bacca y Gerard Moreno a reencontrar el rumbo del gol. En Vallecas, Papá Noel dejó por adelantado una victoria ante el Levante que devolvió la ilusión al barrio, donde esperan que los Reyes lleguen con el otro puñado de triunfos que el Rayo de Míchel necesita para seguir siendo de Primera. En Huesca, ese saco de puntos necesarios es aún mayor, pero la ilusión de la primera Navidad de Primera puede con todo y Francisco sigue confiando en que el paso de los Reyes por el Alto Aragón recupere la versión del ascenso de jugadores clave como el 'Cucho' Hernández o Gonzalo Melero.

 

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