Real Madrid

Zidane busca soluciones tras asumir que no tendrá su piedra angular

Zinedine Zidane, durante el partido contra el Villarreal. /EFE
Zinedine Zidane, durante el partido contra el Villarreal. / EFE

El francés, después de seis meses solicitando a Pogba, se topa con la negativa del club a darle su petición y trata de sacar conclusiones positivas a su prueba fallida del 4-4-2 ante el Villarreal

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

La euforia que provocó entre la afición del Real Madrid el regreso de Zinedine Zidane parece haberse evaporado en apenas seis meses. Es curiosa cómo funcionan las cabezas de las personas: el salvador, apelativo ganado a base de títulos y una racha continental sin paragón en este siglo, parece haberse convertido para algunos de los que se mostraban radiantes por su regreso en un alineador. La memoria es selectiva y en el fútbol, contagiado de los juicios sumarísimos de esta época, el pasado apenas cuenta.

Ahora mismo lo único que parece importante en el club es que desde que volvió 'Zizou' el Real Madrid mantiene la mala tendencia previa, en la que ganar ya no es habitual. Las estadísticas del galo han mejorado respecto a Julen Lopetegui y Santiago Solari pero las victorias no alcanzan ni un 50% de los duelos disputados en Liga: 6 de 14, con 4 empates y 4 derrotas. Y eso que la victoria en Vigo parecía haber frenado una sangría lejos del Bernabéu, donde comenzó este ejercicio con un inesperado empate ante el Valladolid que volvió a repetirse en El Madrigal. «Entramos sin intensidad al partido y entrar fuerte es siempre importante. Pero repito que me quedo con lo positivo, la reacción, porque es importante no perder».

No haber perdido en este Liga -las cuatro derrotas fueron en el final del ejercicio anterior- le permite estar con un punto de ventaja respecto al vigente campeón, un Barcelona con las mismas dudas que los blancos. Pero ya está a cuatro puntos del Atlético, que ya le superó la pasada campaña en la clasificación. Por tanto, el inicio de la competición -más allá del quinto puesto que ocupa en la tabla- es preocupante por mucho que algunos, como Dani Carvajal, crean que el equipo va de «menos a más». En pretemporada el equipo ya envió señales de preocupación pero Zidane esperaba que los refuerzos modificasen la dinámica. Los que habían llegado, como Hazard, y la pieza angular que estaba por llegar: Paul Pogba.

El centrocampista del Manchester United fue la única petición expresa del galo, que ansiaba ya por marzo ganar músculo, carácter y llegada con su compatriota. Al punto que llegó a cerrarse en banda -algo que ya hizo en el pasado, como por ejemplo con Kepa Arrizabalaga- a cualquier otra contratación en el pasado mes de agosto. Ni Van der Beek ni Eriksen. Sólo Pogba. Incluso aceptó dar marcha atrás y quedarse con Gareth Bale, mejor visto en la planta noble que en el vestuario y sobre todo en la grada. 'Zizou', que había llegado a dar por finalizada la etapa del galés -«si se va mañana, mejor»-, aceptó que se quedara. Y el extremo, al que muchos quieren ningunear que haya sido un goleador decisivo en cuatro finales y haya aportado 104 a su equipo, no le ha fallado, al punto de que se ha convertido en el líder ofensivo del Real Madrid.

Rotaciones... pero antes un plan

Optó por limitar sus pulsos, aceptando la salida de Keylor Navas al PSG con cesión incluida de su compatriota Alphonse Areloa, confiando en un esfuerzo final. Tenía el ok del jugador, de su agente Mino Raiola y esperaba que el 'no' rotundo del Manchester United, por mucho que el mercado estuviera cerrado para los clubes de la Premier, acabara convirtiéndose en un sí. La petición de los 'red devils' de 200 millones por Pogba, que ahora sufre una lesión de tobillo y se cae de la lista con Francia, echó atrás a los blancos.

Por tanto, en este parón invernal, en el que Eden Hazard se irá con Bélgica pese a que aún no ha debutado como madridista en encuentro oficial, el técnico deberá ordenar sus ideas, tras optar por un 4-4-2 sin Modric ante el 'submarino' y pensar en los aspectos que debe solucionar su equipo para volver a la senda de triunfos habituales como en la gloriosa 16-17, la campaña del doblete gracias a las rotaciones masivas de un Zidane que siempre ponderó la dificultad de conseguir la Liga. El problema es que ni siquiera los titulares ven claro el plan.

Los asuntos a lo mejor son muchos, al menos según reconoció un autocrítico Casemiro tras el 2-2 de El Madrigal obrado por un Bale que acabó expulsado por su excesiva pasión defensiva. «¿Qué le falta al equipo? Le falta todo, hacer el gol, ser mejores defensivamente, ser equipo.... Somos un equipo y el espíritu es de grupo y si trabajamos en equipo vamos a llegar muy lejos en Liga. El Madrid está obligado a vencer siempre, pero claro es un campo complicado. Creo que hemos tenido el control del partido, pero nos llegaron y nos metieron los goles. Hemos luchado hasta el final y ese es el camino. Un empate y a seguir sumando. Llega el parón y es un momento para cambiar el chip y la mentalidad». Ahora, con unos días en los que apenas podrá trabajar ya que se queda con 12 jugadores de los cuales cinco están lesionados. «Tenemos que mejorar en defensa porque arriba sabemos lo que podemos hacer», insistió un Zidane al que sí le responden Benzema... y Bale, para el que no tenía hueco en su plan.