Carabao Cup

No hay perdón en Inglaterra para Kepa

Kepa Arrizabalaga, durante la final de la Carabao Cup./AFP
Kepa Arrizabalaga, durante la final de la Carabao Cup. / AFP

Hinchas y comentaristas critican el desplante del portero al entrenador del Chelsea y no se creen la versión de que todo fue un «malentendido»

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres

«Fue un episodio asombroso, sin precedentes», escribía este lunes Henry Winter en 'The Times'. «El portero más caro del mundo debe ser castigado por su club. No sólo para que el Chelsea retenga algo de orgullo y la apariencia de orden, sino por el bien general del juego. No debe permitirse que se repita tal sedición, 'hacer un Kepa', como se conocerá a partir de ahora. Entrenadores de base y maestros de escuela temerán que sea copiado».

La prensa británica coincidía en las críticas a la decisión del guardameta de Ondarroa de negarse a ser cambiado durante la prórroga de la Carabao Cup (Copa de la Liga inglesa) ante el Manchester City. Los londinenses perderían el partido en los penaltis.

'The Sun' buceaba en las redes sociales para afirmar en un titular de sus páginas de Deportes que «los hinchas del Chelsea quieren que el club venda a Kepa». Aunque el entrenador del equipo, Maurizio Sarri, y el exportero del Athletic intentaron quitar hierro al incidente, los medios no creen que se puede justificar como un malentendido.

«El motín de Kepa es emblemático del barco de Sarri, que se hunde», escribía Barney Ronay en 'The Guardian'. «Y entonces entró Kepa en escena», prosigue su crónica. «El vestuario del Chelsea ha sido descrito como tóxico, un lugar en el que se avergüenza a los entrenadores, a los que se colocan cepos para ratas. Esto fue suave en comparación. Arrizabalaga diciendo al entrenador que le deje en paz como si fuese un pesado tío suyo».

El veredicto de Alan Shearer, exgoleador internacional y ahora comentarista en la BBC, fue simple: «Kepa ha desautorizado a Sarri». La onda expansiva afecta también al navarro Cesar Azpilicueta, un jugador que se ha ganado la admiración de su hinchada y el brazalete de capitán. Su ausencia en el teatro de la fallida sustitución fue señalada como un fallo imperdonable del internacional español.

El Chelsea ha padecido durante años tensiones entre el vestuario y sus entrenadores. John Terry ejerció una influencia en el club superior a la que le correspondía como capitán. Diego Costa se negó a regresar de sus vacaciones hasta que fue vendido al Atlético Madrid. Eden Hazard y su quinta mostraron a sus colegas del Manchester United cómo puede una plantilla librarse de José Mourinho.

El propietario del club, Roman Abramovich, está ausente desde que las autoridades británicas le negaron la residencia permanente. La persistencia en sus tácticas de un Sarri teatral, con inglés pobre y fumador contumaz, parece ser rechazada por jugadores importantes y buena parte de los hinchas. El Chelsea tiene ahora otro problema, qué hacer con un jugador de 80 millones de euros que ha asombrado a todo el mundo por su manera de desobedecer al entrenador. Por el momento insiste en la idea del malentendido y guarda silencio.

Las imágenes cruzaron fronteras. En Francia, el diario 'L'Equipe' tituló así la secuencia: «Kepa se niega a salir y a Sarri se le saltan los plomos». Ahora, pronostica el periódico, aumentarán la presión sobre el guardameta y el descrédito del entrenador, «más amenazado que nunca».