Test de Montmeló

Sainz revienta el crono de las dos últimas pretemporadas

El piloto español de McLaren, Carlos Sainz, durante la segunda jornada de pretemporada en el Circuito de Montmeló./Alejandro García (EFE)
El piloto español de McLaren, Carlos Sainz, durante la segunda jornada de pretemporada en el Circuito de Montmeló. / Alejandro García (EFE)

El madrileño coloca a McLaren en lo más alto por segundo día consecutivo, en una jornada en la que el accidente de Vettel dio el susto

DAVID SANCHEZ DE CASTRO

Quien vea sólo los tiempos, podrá asegurar sin miedo a estar equivocado que Carlos Sainz es el gran favorito para ganar en Australia. No podría estar más equivocado, pero lo que sí es cierto es que el madrileño ha bajado a un 1:17.144 que es, de momento, el mejor tiempo de los seis días de pretemporada que se han celebrado en este 2019 y también de los ocho del 2018.

La sensación de que el McLaren MCL34 ha nacido de pie se va confirmando día a día. No están para ganar, ni mucho menos, ni siquiera para pelear por el 'top 3', pero lo cierto es que a Carlos Sainz y para Lando Norris no les pueden salir mejor las cosas. Por ponerle un pero, esa fuga hidráulica que hizo sacar una bandera roja (no fue la única del día) sigue dejando algunas dudas en el equipo de Woking, que ve cómo no puede completar ningún día sin al menos un sobresalto.

No obstante, acabar una jornada más ahí arriba y con 130 vueltas completadas (día de más trabajo de Sainz en esta pretemporada) es una buena noticia para sus aspiraciones. Colocar a día de hoy al McLaren en la parrilla es muy complicado. El tiempo lo logró con el compuesto C4, equivalente al antiguo superblando que no es el más competitivo a una vuelta, y posiblemente descargado al límite para hacer un ensayo de clasificación. Pero en esas condiciones, cuando el año pasado parecía que no eran capaces de mostrar un mínimo de competitividad, este año sí la logran. Y eso es un cambio radical.

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Pero sobre todo es la sensación de que el potencial para mejorar está ahí. Tanto Sainz este miércoles de clásico futbolero (no se lo perdió, como gran madridista que es) como Norris y sus jefes están más que satisfechos por lo que vislumbran en el horizonte, que no son las nubes negras que se cernían tras los últimos días de febrero de 2018. Aún así, no están donde quieren estar. «Hay margen de mejora», se conformó el madrileño. «Siempre hay margen, vayas con 10 kilos o con 0 de carga. Para ir más rápido no sé qué tendría que mejorar el coche. En muchas áreas, porque todavía estamos por detrás de dónde queremos estar. Siempre se puede ir más rápido», pedía el madrileño.

A diferencia de otros, en McLaren no pueden tener un coche radicalmente distinto, como sí ha hecho Mercedes entre la primera semana de test y la segunda, y probablemente lo repetirán en Australia. Eso es algo que hace que hablen de evolución, pero nunca revolución con respecto a las perspectivas de cara a la cita inaugural del Mundial. «Esperamos mejoras en base a lo aprendido esta semana y la pasada, sobre todo la pasada, porque lo que estamos aprendiendo hoy ya empieza a ser un poco tarde para Australia. Y lo importante es que lo que traigamos funcione porque eso es lo que te va a hacer ir hacia delante poco a poco», se conformaba el Sainz más cauteloso.

Vettel culpa al empedrado

Si el tiempazo de Sainz fue una de las noticias, la positiva del día, la negativa la protagonizó Sebastian Vettel. Mediada la mañana, el tetracampeón del mundo perdió el control de su Ferrari SF90 por un problema mecánico (no achacable a su pilotaje, según confirmó la Scuderia) en la rápida curva 3 del trazado de Montmeló, lo que le hizo estrellarse a alta velocidad. Además de obligarle a hacer una visita al centro médico, también hizo que Ferrari no volviese a rodar más en todo el día, salvo una vuelta de instalación de Charles Leclerc por la tarde.

Vettel estaba muy enfadado. Tanto, que no dudó en culpar al estilo de las escapatorias del Circuit de Barcelona-Catalunya, pese a que no son muy diferentes a las de otros años. «Estaba entrando en la curva 3 y, por lo que sentí en el coche, hubo un problema con la suspensión delantera izquierda. A partir de ahí no había nada que pudiera hacer para evitar chocarme, porque no dependía de mí. Me fui más o menos recto contra el muro. Hubiera sido más fácil si la escapatoria hubiera sido más grande y el coche no hubiera chocado contra nada, porque ahora hay daños que se deben al impacto», se lamentó ante los medios el tetracampeón.

Este jueves, tendrá una nueva oportunidad, pero lo cierto es que toda la fuerza que habían mostrado en la primera semana de test parece que se les ha ido a los hombres del Cavallino.