Mundial

Vettel vuelve al lugar del 'crimen' contra Hamilton

Sebastian Vettel, piloto de Ferrari. /David Mdzinarishvili (Reuters)
Sebastian Vettel, piloto de Ferrari. / David Mdzinarishvili (Reuters)

El GP de Azerbaiyán de 2017 quedó marcado por el volantazo del alemán sobre el británico | Ricciardo y Verstappen, la alternativa creciente tras la carrera de China

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Si hace unos meses dicen que el favorito para las apuestas en la cuarta carrera del Mundial iba a ser otro piloto que no fuese Lewis Hamilton, nadie le hubiera creído. Pero así es: Sebastian Vettel es el líder del campeonato mundial de Fórmula 1 2018, y se ha ganado con creces colocarse en lo más alto de la tabla de favoritos para la cuarta cita del Mundial. La vistosa y dudosamente democrática Azerbaiyán alberga por tercera vez una carrera de Fórmula 1, aunque este año se ha adelantado un par de meses para conformar la última de las cuatro previas al aterrizaje pleno en Europa, en el GP de España que siempre marca la segunda parte de la temporada.

Nadie se atreve a dar un pronóstico certero acerca de lo que pueda pasar. Tres carreras, dos ganadores y ninguno es un piloto de Mercedes. Lewis Hamilton y Valtteri Bottas llegan a una carrera en la que los motores del equipo alemán deberían darle un extra, pero visto lo visto en Baréin o China, no aparecen en la parte frontal de la fotografía. Ya se vio en 2017 que este circuito no es nada común. Estrecho en algunas partes, casi parecido a Mónaco, ancho en otras, digno de trazados como el citado de Baréin, las cualidades del circuito azerí pueden convertir a Lance Stroll (antepenúltimo de la clasificación, sin puntos) en un novato con podio. Nadie se atreve a nada, porque nadie sabe qué puede pasar.

Sabor a revancha

Hamilton tiene cierto sabor a revancha en Bakú. Es uno de los circuitos que peor se le dan, dado que ha sumado dos quintos puestos en dos carreras disputadas. No llega en el mejor momento posible para revertir la situación, pero todo lo que no sea recortarle puntos a Vettel pondrá aún más cuesta arriba sus opciones para revalidar el título. Aquí deberá demostrar que su fortaleza mental está intacta y que no perderá el control, como sí le ocurrió a su rival el año pasado: aquí se produjo uno de los incidentes más feos que se recuerdan en los últimos tiempos, cuanto Vettel dio un volantazo contra el Mercedes de Hamilton para recriminarle una acción. Aquello se saldó de manera suave para el de Ferrari: un 'stop&go' durante la carrera, unas disculpas y ya.

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Las miradas estarán puestas en Vettel, y en un punto muy concreto de su Ferrari: el volante. En los últimos días, los mentideros de la Fórmula 1 están que arden por la aparición de una leva en el volante del alemán (que no tiene el Ferrari de Kimi Räikkönen). Dicha palanca le daría, según los más conspiranoicos, esa ventaja que nadie se explica de dónde se han sacado para batir a los teóricamente imbatibles Mercedes. Aunque Ferrari no ha dicho mucho al respecto, sólo han desmentido que se trate de un sistema que permita mantener el motor soplando durante las curvas, algo expresamente prohibido por la normativa de la FIA. Puede ser para cambiar el mapa motor, para modificar el diferencial o los repartidores de potencia y frenada, para equilibrar las suspensiones (también ilegal). Los comisarios han advertido de que mirarán con lupa la telemetría. Que no falte la polémica técnica en la Fórmula 1, un año más.

Entre los Mercedes y los Ferrari, nadie debe dejar de lado a los Red Bull. Daniel Ricciardo ya demostró en China que una buena estrategia puede minimizar la inferioridad de las unidades de potencia Renault con respecto a los Mercedes y los Ferrari. El australiano y su compañero, un Max Verstappen en busca de redención tras el accidente que provocó sobre Vettel, serán las alternativas a los favoritos. Ricciardo, además, fue protagonista de la anécdota previa a la carrera. Confesó que, nada más llegar de Shanghái, pasó por una clínica para someterse a una pequeña cirugía en el labio, ya que tenía una infección desde el GP de Baréin. Quizá lo de beber champán de la bota recién usada en una carrera no es tan buena idea.

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