Análisis

La Copa Federación, un objetivo lejano, pero no imposible

El equipo español de Copa Federación posa tras la victoria ante Paraguay. /Cristóbal Osete (Efe)
El equipo español de Copa Federación posa tras la victoria ante Paraguay. / Cristóbal Osete (Efe)

La victoria ante Paraguay ha devuelto la tranquilidad a las chicas de Anabel Medina. Ahora, con la permanencia sellada, el objetivo del sexto título se enmarca en 2020

MANUEL SÁNCHEZMADRID

«Hay equipo para ganar la Copa Federación», se cansó de repetir Anabel Medina este fin de semana en el club de tenis La Manga, en Murcia. La fácil victoria ante Paraguay (3-1) no ha desatado la euforia entre el equipo español, ya que hay que recordar que era una eliminatoria para mantenerse en segunda división, pero sí ha servido para despejar la mente tras el tropezón ante Italia y darse cuenta de que hay equipo para estar más arriba.

Y es que si se echa la vista al pasado, fueron detalles puntuales los que apartaron a España del Grupo Mundial y de la posibilidad de luchar por el título. En 2017, con el ascenso logrado en Lérida ante las italianas el año anterior, España tuvo la mala fortuna de cruzarse con la República Checa en primera ronda, que acudió con toda su artillería al cruce con las españolas, pero luego sus principales jugadoras desaparecieron en la siguiente ronda.

El enfrentamiento posterior ante Francia se volvió a saldar con derrota en un equipo sin Carla Suárez ni Garbiñe Muguruza. Los problemas físicos han sido el mayor obstáculo a la hora de afrontar los cruces con todas las garantías.

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Cuando Muguruza y Carla se han juntado, España ha sacado adelante todas sus eliminatorias (Paraguay, Italia -2016- y Serbia -2016-), mientras que sin una de ellas, o sin las dos, el combinado nacional cedió ante Italia, Francia, República Checa y Rumanía (2015).

Por lo tanto, puede que Medina, que sustituyó en el cargo a Conchita Martínez, esté en lo cierto, hay equipo para ganar la Copa Federación en el futuro. Lo que parece que no hay, en estos momentos, es suerte para hacerlo.

Las variantes de jugar con las mejores y hacerlo en casa se han dado en contadas ocasiones, por lo que si la fortuna y las condiciones acompañan, pocos equipos podrán hacer frente a un cuarteto liderado por Muguruza, quien además no tiene problema ante la superficie que le echen a la cara.

Este año, por ejemplo, la final del torneo la disputarán Estados Unidos y República Checa, dos equipos ante los que España tendría el factor cancha a favor y cuyas jugadores pierden bastantes prestaciones sobre tierra batida.

Si el compromiso de Muguruza se mantiene, España puede soñar con ascender al Grupo Mundial en 2019 y luego con pelear con las mejores, ya en 2020.

Para lo primero, habría que pasar dos eliminatorias que concretarían el ascenso. En el primer cruce, las de Medina podrían encontrarse con Italia y Rumanía en casa, Australia, Canadá y Japón fuera, y Letonia y Bielorrusia, contra las que la sede se decidiría por sorteo ya que nunca han jugado previamente.

Los viajes largos a Japón o Australia contrastan con la revancha de volver a encontrarse a Italia, esta vez en casa, o la posibilidad de chocar con la actual número uno del mundo, Simona Halep. La Letonia de Jelena Ostapenko, ganadora de Roland Garros, y la Bielorrusia de Victoria Azarenka y la joven Aryna Sabalenka son amenazas de calibre en el Grupo Mundial II, la antesala de la primera división.

Con una Muguruza más madura y regular, con Carla en plenitud y los talentos como Sara Sorribes o, incluso, la promesa de Paula Badosa, España tiene años por delante para demostrar que la sucesión de Arantxa Sánchez-Vicario y Conchita Martínez esta cerca, y que ese último título, conquistado en 1998, necesita ya un nuevo compañero en las vitrinas.

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