Cuartos de final

Nadal resurge con el sol

Nadal celebra su victoria. /Reuters
Nadal celebra su victoria. / Reuters

El español supera el bache en el que se metió el miércoles ante Schwartzman y se enfrentará a Del Potro en sus undécimas semifinales en París

MANUEL SÁNCHEZ

Volvió el sol a Roland Garros y con él recuperó la sonrisa Rafa Nadal. Una vez lejos de las condiciones de frío y humedad que le atormentaron el miércoles, el español encontró el camino para desarmar a Diego Schwartzman, mucho menos agresivo y preciso que el día anterior, a quien el número uno del mundo derrotó con claridad, por 4-6, 6-3, 6-2 y 6-2. La lluvia, que obligó a parar el partido el miércoles, resultó ser la mejor aliada para Nadal, que ya recibió el milagro divino en la pasada final del Masters 1.000 de Roma, cuando otro chaparrón cortó el torrente de juego de Alexander Zverev y permitió al balear, en la reanudación, reclamar su octava corona en la capital italiana.

El miércoles Schwartzman estaba siendo muy superior a Nadal y le arrollaba en la pista y en el marcador, donde la ventaja para el argentino era de set y 'break' a favor. Sin embargo, una primera tormenta desestabilizó a Schwartzman, que cedió todo lo conseguido en la segunda manga y dejó que Nadal abandonase la Philippe Chatrier con el set remontado y a dos puntos de cerrarlo. El reseteo, este jueves, en el primer turno del día, benefició de nuevo al balear. «A veces uno necesita, en un momento dado, un poco de suerte, como la que tuve ayer (por el miércoles) por el parón por la lluvia, para reflexionar, hacer un lavado de ideas, quitarte los nervios y ver las cosas con un poquito más de claridad», explicó el manacorense. Lo cierto es que esa suerte también es fruto de la mentalidad y la cabeza de Nadal que, lejos de hundirse, reflotó a la vez que el sol y las temperaturas se alzaron en París.

El posible titubeo al comenzar la segunda parte del encuentro a dos puntos del set no existió. Nadal lo remató y dio comienzo a un nuevo partido, que se dirimiría, por así decirlo, al mejor de tres sets. Quien se llevase los dos siguientes parciales accedería a semifinales, las primeras de su vida en un Grand Slam para Schwartzman y la undécimas para Nadal en el Bois de Boulogne. Y el comienzo no pudo ser mejor. El campeón de 16 grandes se llevó 12 de los primeros 13 puntos tras reanudarse el encuentro. Nadal ya había dado el primer aviso de que si salía el sol también lo haría su mejor tenis y Schwartzman adivinó lo que se le vino encima.

Con un Nadal muy sólido y el bonaerense muy fallón (el miércoles consiguió 29 golpes ganadores y este jueves sólo pudo sumar ocho más), el tercer set fue prácticamente un paseo hasta que, casi al final, el argentino recuperó sensaciones y profundidad y volvió a nivelar la balanza. La diferencia del día anterior, cuando Schwartzman estuvo excelso, fue que Nadal ya no regaló y sus golpes sí cogieron el efecto y la altura que la situación requirió.

Tras cerrar el tercer set por 6-2, el argentino pudo reaccionar, pero no fue suficiente para reflejarlo en el marcador. El nivel de tenis aumentó y la batalla en el fondo se hizo más cruda, con un Nadal que fue capaz de alcanzar los 34 golpes ganadores, a merced, sobre todo, de la derecha paralela, que fue complicada de leer para Schwartzman. Con otro 6-2, el balear despachó al argentino de 1,67 de altura y confirmó su presencia en una ronda que siempre que le ha visto ha sido para vestirse como campeón.

En su undécima semifinal en Roland Garros, el de Manacor tendrá un viejo enemigo enfrente como Juan Martín del Potro, que derrotó a Marin Cilic (7-6, 5-7, 6-3 y 7-5) para llegar a sus quintas semifinales de Grand Slam, las segundas en París tras 2009. La arcilla, probablemente, sea la superficie en la que el juego de Del Potro menos dañina es para Nadal, y es que las cinco victorias del jugador de Tandil ante el español han llegado en pistas duras, mientras que los cinco triunfos del mallorquín se reparten en el resto de terrenos.

Más información

 

Fotos

Vídeos