La cúpula de CaixaBank justifica el ERE de 2.100 trabajadores para asegurar la rentabilidad futura del banco

La cúpula de CaixaBank justifica el ERE de 2.100 trabajadores para asegurar la rentabilidad futura del banco

CaixaBank pagará el 15 de abril un dividendo complementario de 0,10 euros por acción

CRISTIAN REINOBarcelona

CaixaBank ha celebrado esta mañana en Valencia su junta anual de accionistas, marcada por el expediente de regulación de empleo (ERE) anunciado por el grupo financiero en el primer trimestre de este año que afecta a 2.157 empleados de la entidad, sobre una plantilla total de 37.000 trabajadores en toda España. La cuestión del ERE ha estado presente en el turno de preguntas de los pequeños accionistas, algunos de los cuales han dado voz a los sindicatos. Además, la Junta se ha celebrado entre protestas de varios centenares de sindicalistas, a la entrada del palacio de convenciones de Valencia.

La cúpula de la entidad financiera ha justificado el ERE porque es una manera de anticiparse a los retos del futuro y la manera de garantizar la rentabilidad de la compañía. «Hay que reaccionar a los retos», «es preciso anticiparse», ha asegurado el presidente de CaixaBank, Jordi Gual. A su juicio, el sector bancario está sujeto a una enorme presión competitiva. Y ha destacado la cifra de beneficio registrada en el ejercicio de 2018, cercana a los 2.000 millones, que ha calificado de «éxito», pero desde su punto de vista esta cifra no garantiza el futuro. Y ha destacado que es obligación del consejo asegurar la rentabilidad, continuidad y empleo en el futuro de la sociedad, de ahí el ajuste de plantilla anunciado recientemente.

En la misma línea, el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, ha pedido a los sindicatos «realismo». «El sector es complejo», ha justificado. «Venimos de una etapa muy dura», ha dicho, en la que la rentabilidad era menor. «Lo que hacemos es por pura necesidad», pensamos en el futuro«, ha justificado. »Hay que adaptarse a los nuevos tiempos«, ha insistido. Sobre la negociación con los sindicatos, se ha mostrado convenido de que llegarán a un acuerdo, en »beneficio de todos«. »Hay que tomar medidas ahora«, ha apuntado, »esta entidad siempre se anticipa« a lo que viene, ha rematado.

En el transcurso de la junta, CaixaBank ha anunciado que pagará a partir del 15 de abril un dividendo complementario de 10 céntimos brutos por acción con cargo a los beneficios de 2018. Este pago, que se suma a los 0,7 euros de noviembre de 2018, supone que el grupo financiero abonará un dividendo total de 0,17 euros brutos por acción a partir del resultado del ejercicio del año pasado, según ha dado a conocer el presidente del banco español, Jordi Gual.

Para el presidente de la entidad financiera, la consecución del plan estratégico 2015-2018 se ha traducido en un buen comportamiento de la acción del grupo, con un dividendo, ha destacado, un 13% superior al de los bancos del Ibex-35 en este periodo. Según ha señalado, Caixabank ha cumplido el compromiso de destinar más del 50% de sus ganancias al pago de dividendos. Para el presente ejercicio de 2019, ha previsto un 'pay-out' -el porcentaje de los beneficios que una empresa dedica al pago de dividendos- de entre el 50% y el 60%.

Mientras, Gual ha apuntado que en el entorno macroeconómico, España y Portugal continuarán creciendo por encima da zona euro. Para la economía española, ha reclamado poner el acento en algunos retos pendientes como reducir los niveles de deuda pública, retomar el camino de las reformas para seguir mejorando la competitividad. Aunque también ha señalado que se ciernen algunas incertidumbres sobre la economía, como el Brexit o la guerra comercial entre EEUU y China.

«Es previsible que la economía mundial y de la zona euro se sitúen en los próximos años en una fase de crecimiento moderado», ha asegurado. Eso sí, ha augurado que la política de tipos negativos del Banco Central Europeo se mantendrá un «largo periodo». En un momento en el que el BCE ha empezado a replantearse la idoneidad de mantener la política de tipos negativos, Gual ha señalado que esta sería una decisión positiva y alentadora ya que la situación que provocó esta política ya ha quedado superado. Gortázar, por su parte, ha señalado que «el déficit reputacional» del sector financiero constituye «un grave problema», aunque «supone una oportunidad para poner en valor el modelo diferencial que distingue a CaixaBank».

La junta de accionistas del grupo ha aprobado la gestión y los resultados del ejercicio de 2018, así como el nombramiento como nuevos miembros del consejo de administración de Marcelino Armenter y de la exministra socialista, Cristina Garmendia. La junta ha dado luz verde también a la reelección como consejeros de Gonzalo Gortázar, Amparo Moraleda, John S. Reed y Teresa Bassons. En cambio, han cesado como consejeros Javier Ibarz, Alain Minc, Juan Rosell y Antonio Sáinz de Vicuña.

Durante el turno de palabra de los pequeños accionistas, han aparecido algunos de los asuntos que inquietan al entorno del grupo, de origen catalán y ahora con su sede social, tras el traslado como consecuencia del proceso secesionista. Han tomado la palabra varios representantes sindicales, que han destacado que la compañía no puede acometer un ERE sobre más de 2.100 trabajadores cuando el año pasado la compañía registró un beneficio neto de 1.985 millones.

«Si las personas somos los primero, demuéstrenlo, y retiren las medidas forzosas», ha espetado un representante sindical a los miembros del consejo de administración. Otro de ellos, ha criticado los bonus que cobra la cúpula de banco en un contexto de ERE. La cuestión del `procés' también ha salido a relucir en la junta. Ningún accionista ha cuestionado el traslado de la sede de Barcelona a Valencia pero uno de ellos sí ha pedido que la junta pueda celebrarse de nuevo en la capital catalana. Otro de ellos ha cuestionado que la infanta Cristina de Borbón siga trabajando para la fundación La Caixa. «¿Por qué sigue en nómina?», ¿Está incluida en el ERE?», ha preguntado en tono crítico.