El Banco de España alerta de que la «fragmentación parlamentaria» genera «incertidumbre» sobre la política económica del país

Sede del Banco de España. /AFP
Sede del Banco de España. / AFP

El gobernador advierte, además, de que los riesgos «a la baja» sobre el PIB siguen aumentando y que la «sostenibilidad» de las pensiones requiere «medidas adicionales»

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El Banco de España no se casa con nadie o, al menos, esa es la impresión que ha querido dar esta noche su gobernador, Pablo Hernández de Cos, al aprovechar su presencia ante representantes de distintos grupos de inversores internacionales y multinacionales extranjeras para lanzar una alerta clara en clave interna, aunque con una clara repercusión externa. «La actual fragmentación parlamentaria -ha advertido al principio de la cena organizada con ocasión del Spain Investors Day (SID) en la Bolsa de Madrid- introduce también incertidumbre sobre el curso futuro de las políticas económicas en nuestro país».

Esas reformas, aparte de las ya mencionadas en los últimos meses -ha insistido en «introducir» algunas «estructurales» que «tomen el relevo a las políticas expansivas de demanda de los últimos años»-, podrían ir en dos líneas vinculadas a la mejora de la productividad. De un lado, según él, «reduciendo posibles barreras a la competencia» en los sectores con «márgenes de beneficio empresarial elevados y persistentes» -no los ha concretado-; y por otra parte, «mitigando» también «la incidencia de aquellos factores que impiden el crecimiento de las empresas más productivas», sobre todo en los umbrales regulatorios ligados al tamaño.

La melodía no es nueva del todo, pero el hecho de que el supervisor bancario haya querido realzar el mensaje ante una audiencia tan especial, junto a representantes del Gobierno -le ha acompañado en la cena el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell- y justo un día después de la presentación oficial en el Congreso del proyecto de Presupuestos del Estado para 2019, sí resulta un hecho destacable. Porque en el fondo, lo que parece temer De Cos es que la aprobación de esas cuentas requiera la renuncia a algunas reformas realizadas en el pasado –ha destacado, por ejemplo, las de 2011 y 2013 en materia de pensiones, así como las realizadas en el mercado laboral- y el aparcamiento de otras necesarias a medio plazo.

A este respecto, y referido a las pensiones, ha señalado con preocupación que «los últimos desarrollos legislativos han relajado la puesta en marcha» de «elementos de ajuste» que figuraban en las reformas citadas, y cuyo objetivo era «compensar el efecto del incremento esperado de la tasa de dependencia en el largo plazo» sobre el gasto total del sistema de la Seguridad Social. «En consecuencia», ha avisado a los presentes, para «garantizar la sostenibilidad financiera» del mismo se «requerirá la introducción de medidas adicionales, por el lado de los ingresos o de los gastos, que compensen esta carga añadida».

Aunque no ha detallado cuáles podrían ser esas actuaciones, sí ha subrayado que «el reto» del envejecimiento poblacional, aunque «no es exclusivo» de España, sí «está siendo ya particularmente intenso en nuestro país». Por eso también aquí ve preciso «la adopción de una estrategia multidisciplinar que incentive la participación de los trabajadores de más edad, que acompase la política migratoria a las necesidades del mercado de trabajo y que fomente la natalidad».

Precisamente el desempleo continúa siendo una cuestión preocupante para el país, ha apuntado en su discurso, pues a pesar de reconocer una «fuerte» creación de puestos de trabajo en los últimos años la tasa de paro «sigue siendo muy alta». En este sentido, ha prevenido de que «su persistencia» -«en particular, en determinados colectivos como los de menor cualificación», ha apostillado- aumenta «el riesgo de que acabe convirtiéndose en estructural». Por eso ha puesto el énfasis en que «el elevado desajuste de cualificaciones» entre trabajadores y personas en paro «demanda políticas activas» que fomenten «la empleabilidad de cada grupo demográfico».

Demasiada deuda pública

Otra cuestión que preocupa mucho en el Banco de España, según ha resaltado su máximo responsable, es «el mantenimiento de un nivel muy elevado de deuda pública durante un período prolongado». Y es que «no solo puede obstaculizar el crecimiento económico, sino que además reduce la capacidad estabilizadora de la política fiscal ante futuras recesiones», esto es, si no disminuye la deuda difícilmente el Gobierno de turno podrá jugar con posibles rebajas de impuestos cuando sea necesario para incentivar la actividad . «Debemos -ha destacado- aprovechar el actual momento cíclico, todavía favorable, para crear márgenes de actuación presupuestaria».

No obstante, ese crecimiento se mantendrá en los próximos años –ha explicado De Cos- aunque con una «desaceleración gradual». Eso sí, ha avisado de que «los riesgos a la baja» sobre el avance del Producto Interior Bruto (PIB) «han ido aumentando». A nivel interno, por la debilidad del Gobierno ante la falta de apoyos parlamentarios mayoritarios. En el plano externo, ha añadido, por «un posible resurgimiento de tensiones financieras» asociadas a las políticas de EE UU y sus efectos sobre las economías emergentes, una «hipotética escalada» en la adopción de medidas proteccionistas en el comercio mundial y un 'brexit' aún tan incierto como sus efectos.

La última parte de su intervención ha estado dedicada a la banca, a la que ha advertido de que debe «acelerar la venta de sus activos productivos», además de «fortalecer su capital y los pasivos susceptibles de ser empleados en caso de necesidad de recapitalización interna». Ha hablado del «reto» para el sector financiero de aumentar su rentabilidad, pero le ha prevenido de que «no puede ser a costa de una indebida relajación de los estándares de concesión de crédito». Y todo ello, además, sin olvidar adaptarse al nuevo entorno tecnológico.

 

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