Galán plantea un ambicioso plan de crecimiento de Iberdrola hasta 2022

Galán plantea un ambicioso plan de crecimiento de Iberdrola hasta 2022

La eléctrica supera por primera vez en la historia los 3.000 millones de euros anuales de beneficio

MANU ALVAREZ

«Un año histórico». Así ha definido el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, lo que ocurrió a lo largo de 2018 en la compañía eléctrica vasca, tras haber alcanzado unos resultados económicos que suponen un nuevo récord. Los ingresos de la empresa alcanzaron los 35.000 millones de euros, con un incremento del 12,2% fruto a las «decisiones que comenzamos a tomar hace 20 años», apuntó el presidente en referencia al inicio de su etapa como primer ejecutivo de la compañía. Como consecuencia de ello, el beneficio neto, la cifra que más importa a los varios miles de accionistas de la empresa reunidos hoy en el Palacio Euskalduna de Bilbao, ha escalado hasta alcanzar los 3.014 millones de euros, lo que representa un aumento del 7,5%.

Pero esas cifras récord del pasado año no son sino la base sobre la que Galán ha planteado hoy a los accionistas un ambicioso plan de crecimiento para los próximos cuatro años. La eléctrica va a incrementar el ritmo de inversiones que había previsto para los próximos años. Así, de la cifra de 5.300 millones de euros invertidos el pasado año, se pasará a una media de 7.000 millones por ejercicio. Con ello, en el entorno de 2022, la compañía alcanzaría un beneficio neto de unos 3.900 millones de euros, lo que supone un incremento del 30% sobre el resultado del últimos ejercicio. Galán también ha verbalizado hoy un compromiso de remuneración de los accionistas, «con una remuneración mínima de 0,4 euros por acción en 2022», ha señalado. En la línea de darle al accionista lo que éste reclama, remuneración para su inversión, ha recordado que desde la junta general del pasado ejercicio las acciones de Iberdrola han ofrecido una rentabilidad total del 31,9%, como fruto de la suma del dividendo y de la revalorización del valor en Bolsa. «Ya somos la tercera empresa por capitalización del Ibex, sólo por detrás de Inditex y Banco Santander», ha remarcado.

«No puede alcanzarse un desarrollo sostenible integral para nuestras sociedades sin un sistema ecológico global verdaderamente equilibrado», ha dicho Ignacio Galán para apuntalar la estrategia central de la compañía en la transición hacia una generación eléctrica limpia y sostenible. En esta línea, Galán ha mostrado su apoyo sin fisuras a los planes energéticos del Gobierno español que, incluso, son algo más ambiciosos que las directrices europeas para acelerar la implantación de energías limpias. Unos planes que contemplan generar el 74% de las energía eléctrica mediante tecnologías renovables en el año 2030; cerrar buena parte de las centrales de carbón en 2025 y todas en 2030 y el cierre de las centrales nucleares entre 2028 y 2035. Un proceso de transformación energética que, indicado Galán, supondrá inversiones de 230.000 millones de euros en el conjunto del sistema eléctrico español.

El presidente de la eléctrica ha aprovechado para destacar algunas de las grandes cifras de lo que supone la aportación de la empresa a la sociedad. Entre estos datos ha mencionado el pago de 7.939 millones de euros anuales en impuestos, de los cuales 3.642 se quedan en España y las compras por un importe de 8.000 millones. De ellos, 1.700 millones a proveedores españoles. Según los datos aportados por la compañía, las compras a empresas vascas alcanzan los 690 millones de euros. También en torno al empleo inducido, estimado en 425.000 personas en todo el mundo y unos 14.400 en el País Vasco.

Por otra parte, la junta de accionistas tiene previsto aprobarola reelección de Ignacio Galán como presidente de la compañía para un nuevo periodo de cuatro años, que finaliza en 2023. Galán, que cumplirá 69 años el próximo mes de septiembre, llegó a Iberdrola en 2001 cuando fue nombrado consejero delegado de la compañía en un momento muy delicado. La empresa había salido de un fracasado intento de fusión con Endesa y parecía una empresa deprimida sin una visión estratégica clara. En estos años Galán ha conseguido situar la empresa en unos altos niveles de rentabilidad, además de haber transformado por completo su estructura. En la actualidad es una multinacional con una fuerte presencia en países como Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y México, además de liderar un impulso decidido en el campo de las energías renovables y en especial en la producción de electricidad mediante parques eólicos.

Los magníficos resultados económicos alcanzados por la empresa en estas dos décadas, al igual que el empeño por mantener un crecimiento acelerado y global de la compañía han sido, precisamente, su mejor carta de presentación para justificar su reelección de cara a los próximos cuatro años. Aunque algunos asesores de fondos de inversión critican el hecho de que Galán concentre en sus manos la presidencia del consejo de administración y también el papel de primer ejecutivo, lo cierto es que a la inmensa mayoría de los accionistas esta cuestión formal les importa más bien poco. Los resultados avalan su gestión.

En el cierre de su discurso a los accionistas, Galán ha agradecido a Ángel Acebes el trabajo que ha realizado en los siete años que ha sido miembro del consejo de administración de la compañía, al tiempo que ha dado la bienvenida a la catedrática Sara de la Rica, que se incorpora ahora al máximo órgano de gobierno de la sociedad.

Por otra parte, el director general Francisco Martínez Córcoles ha desgranado las líneas generales del negocio y sus planes para los próximos años. Entre ellos uno que forma parte de la apuesta estratégica de la compañía para adaptarse al crecimiento del mercado de vehículos eléctricos. En concreto, la compañía tiene previsto instalar 25.000 puntos de recarga eléctrica de automóviles en los próximos tres años, lo que permitiría recorrer de forma segura buena parte de la geografía nacional con la garantía de tener la energía necesaria para hacerlo.

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