Renault y Fiat se disparan en Bolsa tras confirmar que negocian su fusión

EFE

Se convertirían en el tercer grupo automovilístico del mundo con 170.000 millones de euros en ingresos

Amparo Estrada
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Un campeón mundial. Ese sería el resultado de la fusión entre Renault y Fiat que ambas compañías han confirmado que están negociando. La unión planteada por el grupo italoamericano Fiat Chrysler Automobiles (FCA) a Renault crearía un líder mundial con unas ventas mundiales de 15,5 millones de vehículos si se incluyeran las de la alianza de la compañía francesa con Nissan y Mitsubishi. Aun sin los casi siete millones de automóviles de los dos fabricantes japoneses, la futura FCA-Renault pasaría a ocupar el tercer puesto en el ránking mundial, con 8,7 millones de vehículos al año por detrás de Volkswagen (10,6 millones) y Toyota (10,4 millones).

Los mercados respaldaron la posible fusión y ambas compañías registraron fuertes subidas bursátiles: más del 12% Renault y casi el 8% Fiat. El Consejo de Administración de Renault anunció que «estudia con interés la oportunidad de este acercamiento», y consideró que esta «proposición amistosa» de Fiat refuerza la «huella industrial de Renault y genera valor adicional para la Alianza». Aunque Nissan ha estado al margen de las conversaciones, no es descartable que se pueda extender la unión al aliado japonés: el presidente de Nissan Motor, Hiroto Saikawa, dijo que está «abierto al diálogo». El consejero delegado de FCA, Mike Manley, señaló que «las conversaciones iniciales han avanzado hacia una negociación de fusión con enormes beneficios para las dos empresas».

Fiat Chrysler propone una fusión al 50%: la sociedad resultante se repartiría de forma equivalente entre los accionistas de FCA y los de Renault; el Consejo de Administración tendría once miembros, cuatro designados por Renault, otros cuatro por Fiat Chrysler y uno por Nissan. La empresa matriz estaría en Holanda y cotizaría en las bolsas de Milán, París y Nueva York. De llevarse adelante, la operación podría tardar entre un año y año y medio ya que tendría que recibir el visto bueno de las autoridades de Competencia. Según FCA, la fusión no conllevaría el cierre de fábricas, los ingresos del grupo resultante rondarían los 170.000 millones de euros y el beneficio neto superaría los 8.000 millones. Antes de completar la transacción, para mitigar la disparidad de valor bursátil, los accionistas de FCA recibirían un dividendo de 2.500 millones de euros.

La fusión les permitirá reducir costes, incrementar la inversión en innovación y lograr una potencia destacada para competir en el coche eléctrico, explica Begoña Cristeto, ex secretaria general de Industria y socia de KPMG en España. De hecho, Fiat calcula unas sinergias superiores a los 5.000 millones de euros anuales. El 90% de ellas procederían de ahorros en las compras, una mayor eficiencia en I+D y en la producción. Además, ambas compañías se reparten mercados muy diferentes, por lo que la unión permitiría a Renault aumentar su presencia en Estados Unidos mientras que Fiat Chrysler se fortalecería en Europa. Y ampliarían la gama de modelos, desde el vehículo de lujo hasta el utilitario y, por supuesto, el coche eléctrico donde Renault le lleva ventaja a FCA.

Cristeto destaca que las fusiones y adquisiciones son una «tendencia lógica», que se lleva produciendo desde hace años y va a seguir en los próximos ejercicios. Hemos pasado en pocas décadas de 60 compañías automovilísticas en el mundo a apenas diez. El sector del automóvil, como el de la banca, se encuentra en un momento de reestructuración con la conectividad y la digitalización como los principales retos. Las alianzas y adquisiciones han proliferado en los últimos años porque el mercado cada vez es más competitivo y se necesitan jugadores fuertes. Se enfrenta a un cambio radical ya que tiene que pasar de la venta del vehículo a la industria de la movilidad, donde se abren otras áreas de negocio para los fabricantes automovilísticos como las infraestructuras de recarga del coche eléctrico o el software del vehículo conectado.

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«Se está preparado un anuncio para las próximas horas, que probablemente llegará antes de la apertura de la Bolsa», señalaron fuentes de AFP tras un fin de semana lleno de rumores en que diversos medios, empezando por el 'Financial Times', fueron filtrando las negociaciones. Según Reuters, el consejo de administración de Renault ha sido convocado para hoy a primera hora de la mañana. De acuerdo con medios galos, el Gobierno francés, que es el principal accionista del grupo automovilístico con una participación del 15%, ya ha dado el visto buenos a los planes, que contemplan garantías para mantener el empleo tanto en Francia como en Italia.

El acuerdo entre Renault y Fiat-Chrysler obligaría a aparcar por el momento un avance en la alianza que el grupo galo tiene con Nissan y Mitsubishi. Esta unión, forjada en 1999, ha sufrido tensiones en los últimos tiempos como consecuencia de la detención del expresidente del fabricante galo, Carlos Ghosn, investigado en Japón por presuntas malversaciones financieras. Ghosn era partidario de avanzar hacia una fusión, pero su sucesor, Jean Domique Senard, ha asegurado que no es una prioridad, mientras que el responsable de Nissan se ha manifestado en contra. Actualmente Renault tiene un 43% del grupo japonés y éste, un 15% de la compañía francesa. La suma de los tres (Renault-Nissan-Mitsubishi) representa el primer grupo automovilístico del mundo en ventas, con 10,76 millones.

Pérdidas en Europa

La nueva alianza que se está negociando obedece a diferentes razones, aunque en el fondo subyace el reto que supone adaptarse al cambio tecnológico. FCA –fruto de la fusión de Fiat y Chrysler después de que la italiana se quedara con la americana en el crisis– es muy rentable en Norteamérica, donde es más conocida por los Jeep y los camiones RAM. Pero lleva tiempo acumulando pérdidas en Europa, donde tiene que lidiar con las severas restricciones sobre emisiones.

El grupo italo-estadounidense, controlado por la familia Agnelli, ya ha expresado en varias ocasiones su interés por participar en la consolidación del sector.

Renault, en contraste, es pionera en los automóviles eléctricos y está bien posicionada en los motores de alta eficiencia tecnológica y también cuenta con elevada exposición a los mercados emergentes. Pero no tiene presencia en EE UU. Entre ambos suman unas ventas de 8,7 millones de vehículos, que llegarían a 13,8 si se incorporase Nissan.

Francia ve con buenos ojos la posible alianza

PAULA ROSAS | Corresponsal. París

Es posible que la eventual fusión de Renault y Fiat Chrysler sea una de las pocas cosas en las que Emmanuel Macron y Matteo Salvini estén de acuerdo. Archienemigos en la política y -sorpresas da la economía-, aliados para un proyecto europeo en el que creen que hay más que ganar que que perder. El Gobierno francés no solo ve con buenos ojos la posible fusión entre una de las principales empresas de su país y el gigante italo-americano, sino que la fomenta. La unión disolvería su participación hasta un mero 7,5%, y le dejaría sin derecho a un voto doble, pero en París no se engañan: Renault no es capaz, por sí sola, de acometer las inversiones que requiere el mercado del automóvil eléctrico.

El Ejecutivo francés aún está a la espera de conocer cuáles serían las condiciones, tanto para la empresa como para los empleados de Renault, aunque sindicatos como la CGT ya le están exigiendo que el Estado conserve «una minoría de bloqueo para hacer prevalecer los intereses franceses». Pero desde el Gobierno eran todo sonrisas en las últimas horas.

Y es que la marca francesa ganaría empaque para hacer frente a la contraofensiva china que se prepara en el coche eléctrico, además de poder darle una salida al embrollo que tiene en la alianza con Nissan. El grupo japonés se resiste a una fusión al 50%, como quiere París, alegando su mayor peso de mercado.

Una alianza entre Renault y Fiat Chrysler reequilibraría esas fuerzas y daría una estrategia de negociación alternativa a los galos. Su presidente, Jean-Dominique Senard, tenía previsto este lunes volar a Tokio al acabar la reunión del consejo de administración para informar a Nissan sobre el proyecto de fusión.

En solitario, Renault es incapaz de entrar en grandes mercados como Estados Unidos y China. La eventual fusión le abriría esas puertas, además de que todas las gamas tendrían presencia, desde el bajo coste de Dacia hasta el lujo de Maseratti.