El Gobierno prepara el final de las cabinas telefónicas

El Gobierno prepara el final de las cabinas telefónicas

Reconoce su «desuso progresivo» y acepta ahora la petición reiterada por Telefónica, secundada por la CNMC, para eliminarlas del servicio universal obligatorio

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Las cabinas de teléfono están ya a un paso de su desaparición oficial. Tras dos años seguidos (2017 y 2018) obligando a Telefónica a hacerse cargo de ellas, en su calidad de operador histórico dominante del sector y al no querer el resto de sus competidores, finalmente ha aceptado sacarlas del servicio universal de telecomunicaciones. Y lo mismo pasará con las guías de números de teléfono.

En la práctica esto supondrá su final definitivo casi a marchas forzadas, puesto que el grupo que preside José María Álvarez-Pallete sostiene que dos de cada tres ya no son rentables. Por eso, sin obligación de mantenerlas hábiles, al menos 12.000 de las 18.000 que todavía existen podrían ser finiquitadas en 2019. Y eso que en la última década se han ido eliminando cerca de 5.000 al año.

El resto, no obstante, tampoco tiene garantizada su continuidad. De hecho, según el regulador del mercado (CNMC), el 88% de los españoles jamás ha usado una cabina. En ese sentido, Telefónica esgrime que cerca de la mitad de ellas no es utilizada ni una sola vez al año. Eso sin olvidar que su coste de mantenimiento no ha dejado de crecer, hasta rondar los siete millones anuales.

La Ley General de Telecomunicaciones, en su apartado sobre el servicio universal, obliga en la actualidad a la concesionaria (en este caso, Telefónica) a tener, al menos, una cabina operativa en cada localidad de al menos 1.000 habitantes, y a partir de ahí sumar otra por cada 3.000 vecinos. En las guías, que ahora se publican por internet, solo se mandan a quien las solicita de forma expresa y se estiman en apenas un centenar las peticiones anuales.

El móvil acabó con ellas

El Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital está preparando un decreto –que se someterá a consulta pública hasta el 24 de mayo- para proceder a esa exclusión de las cabinas del servicio universal, un destino que también seguirían las guías de teléfono –igualmente a cargo de Telefónica porque ningún operador las ve un negocio viable–. Reconoce que «la generalización de la cobertura y uso» de los servicios de telefonía móvil –en España hay 110 líneas de este tipo por cada 100 habitantes– ha hecho que unas y otras «vayan cayendo en un progresivo desuso».

Esa consideración –que vienen defendiendo Telefónica y la propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC)- la tenían desde hace tiempo en la Comisión Europea, y por eso aconsejó su eliminación. Francia, Bélgica y Dinamarca ya lo hicieron, mientras Italia está en camino. En España se inicia ahora el proceso, de manera que puede que los teléfonos públicos no lleguen a centenarios. El primero se montó en el Parque del Retiro madrileño en 1929, aunque la cabina como tal no llegaría hasta los años 60.

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