Ribera aclara que no hay ningún «cerco» a la automoción por el fin de la combustión en 2040

Fábrica de Mercedes Benz en Vitoria. / E. C.

La ministra de Transición Ecológica recuerda que el sector se enfrenta a unos cambios en todo el mundo, y no solo por las propuestas «honestas» del Gobierno

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha aclarado que la posición del Gobierno con respecto al futuro del automóvil en España no supone «ningún cerco» a la industria, en referencia a la idea de prohibir la matriculación de vehículos de combustión (diésel y gasolina) a partir del año 2040, como propone el 'Marco Energía y Clima' elaborado por el Ejecutivo y remitido a la Comisión Europea. «Lo que hay es un planteamiento honesto», ha indicado Ribera en referencia a ese planteamiento que ha realizado su departamento por el que solo se comercializarían coches nuevos que sean eléctricos o de emisiones cero en dos décadas.

La responsable de la política energética también ha recordado a la industria de la automoción que los cambios a los que se enfrenta son «un proceso que se está realizando en el mundo entero, y no solo por lo que se decida en España». Lo ha hecho en un desayuno informativo tras ser preguntada por la caída de ventas del sector en los últimos meses, así como los temores que muestran las grandes factorias (siete plantas más las empresas auxiliares) en las últimas semanas.

Ribera ha reconocido que el Gobierno quiere «acompañar» a esa industria en el proceso de transición al que se enfrenta, para «ofrecer las señales con las que tengan las infraestructuras necesarias para los nuevos servicios de movilidad», ha indicado, así como por lo relativo a «las nuevas habilidades profesionales» de las plantillas. La ministra ha reconocido que el cambio de la automoción va «mucho más avanzado que en otros países del entorno» porque España, ha explicado, «no puede perder ese tren» por el peso que tiene en el conjunto del PIB y del empleo. Solo entre las grandes plantas tienen una plantilla de casi 50.000 trabajadores, con una producción de cerca de tres millones de vehículos al año, y un peso del 17% en las exportaciones españolas al extranjero.

En ese mismo encuentro, Teresa Ribera ha agradecido la posición «muy responsable y seria» que han mantenido las compañías eléctricas en el proceso de negociación del calendario de cierre de las centrales nucleares de las que son propietarias. Han acordado «un marco previsible» que garantiza el suministro, el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad y la fijación de precios de la luz. Aunque ha reconocido que la clausura de estas centrales genera debates «técnicos», pero también «emocionales y territoriales», con «estrategias empresariales que no siempre coinciden». Se refería a las discrepancias entre Iberdrola, Endesa y Naturgy en torno al futuro de plantas como Almaraz (Cáceres) o Vandellós (Tarragona), cuyo cierre se ha fijado a partir del año 2027 y que de forma progresiva llegará al resto de instalaciones nucleares hasta el año 2035.

También ha hecho referencia a la posibilidad de que el Tesoro Público emita 'bonos verdes', como ha hecho el Gobierno del País Vasco. «Estamos viendo hasta qué punto podemos trabajar en este sentido», ha apuntado la ministra, quien considera que son un «instrumento solvente y seguro, y lanzan señales clara al sector» de una realidad medioambiental que se extenderá entre todos los sectores económicos y empresariales.

Por su parte, el máximo responsable de las empresas del Grupo Volkswagen en España y consejero delegado de Seat, Luca de Meo, ha pedido hoy al Gobierno un entorno estable que propicie una transición ordenada de la industria del automóvil bajo la premisa de la neutralidad tecnológica.

Para el directivo cada tecnología puede ser la más eficiente si se utiliza en los vehículos y recorridos más adecuados. Por ello, ha afirmado que la industria del automóvil es una «tarea de todos», porque cuando la industria representa el 10% del PIB y emplea a más de dos millones de familias no se está solo ante un proyecto industrial, sino de país.