Casado convierte el boicot a Álvarez de Toledo en munición contra Sánchez

Pablo Casado. /Manuel Bruque (Efe)
Pablo Casado. / Manuel Bruque (Efe)

Acusa al Gobierno de inacción ante la «espiral de odio» y denuncia un «apartheid» contra el PP

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Pablo Casado sumó este jueves el intento de boicot a un acto en el que participaba Cayetana Álvarez de Toledo a su discurso contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Poco después de que la candidata de los populares se topara en la Universidad Autónoma de Barcelona con un grupo de estudiantes que trataban de impedir su acceso al recinto al grito de «fascistas», el líder del PP elevó la responsabilidad del altercado. Acusó a la Generalitat de Cataluña y al Ayuntamiento de Ada Colau de «alentar o jalear» la violencia. Pero también al Ejecutivo de Sánchez de «no hacer nada» para detener «la espiral de odio».

«Pijos, reaccionarios, niñatos totalitarios, consentidos, subvencionados a los que pagamos todos para que secuestren la universidad pública», censuró Álvarez de Toledo a los manifestantes tras lograr abrirse paso para asistir, junto al líder de los populares en Cataluña, Alejandro Fernández, al coloquio «Ante los nacionalismos y populismos, ¡Europa!». Los incidentes fueron condenados de inmediato por el PSOE en su perfil oficial de Twitter. «Hoy -publicó el partido-, la intolerancia ha querido impedir el acto de Cayetana Álvarez de Toledo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Nuestro absoluto rechazo y repulsa». También Ciudadanos condenó el episodio tras las «escalofriantes imágenes».

El presidente del PP no vio en lo ocurrido un hecho aislado y se comprometió a «parar» las situaciones de «violencia, agresión e intimidación» en Cataluña en caso de llegar a la Moncloa, con las leyes en vigor y con el 155. «No puede ser -denunció en su encuentro con la Asociación Valenciana de Empresarios- que estemos sometidos a este 'apartheid' en relación a nuestra ideología». Pero, además, aprovechó para recuperar su discurso contra Sánchez, a quien presenta en sus intervenciones como aliado de «Torra, Puigdemont, Otegi e Iglesias».

Detener la sangría

Ese es el principal eje de campaña del PP. Los populares, que afrontan el reto de frenar sus fugas a Ciudadanos y Vox, advierten al electorado de la derecha de que dispersar el voto es perder fuerza y que hay una misión superior que cumplir: echar al secretario general del PSOE de la Moncloa. Para convencer a su votante tradicional, al defraudado y al indeciso, Casado alerta cada día sobre un presidente del Gobierno entregado, según él, a la causa secesionista. «Si Sánchez puede, pactará la independencia con el señor Torra», llegó a dar ayer por sentado.

Con este mensaje la cúpula de los populares quiere, además, recuperar la bandera de la unidad de España, pilar tradicional de la formación conservadora y que en las últimas elecciones catalanas y andaluzas rentabilizaron Ciudadanos y Vox. Trasladar, en definitiva, que el PP «ha vuelto», que no hay motivo para abandonar las siglas ni para confirmar en las urnas el severo retroceso electoral que recogen las encuestas.