La alta alcurnia despide a Caroline Lee Radziwill

La musa y modelo Caroline Lee Radziwill. /Efe
La musa y modelo Caroline Lee Radziwill. / Efe

La hermana pequeña de Jackie Kennedy fue su gran rival | Musa de Warhol, Capote o Armani, cierra la era de las 'socialites' clásicas

Antonio Corbillón
ANTONIO CORBILLÓN

Sus biógrafos insisten en que con ella se marcha una forma de estar en la alta sociedad. Caroline Lee Radziwill, hermana menor y 'alter ego' de Jackie Kennedy, murió el viernes camino de los 86 años (aunque el deceso no se supo hasta ayer). Con ella se va el último testigo de los salones de la alta sociedad de Nueva York, Londres o París. Su lista de amigos, admiradores y colaboradores da idea del encanto de Caroline. Diseñadores como Oleg Cassini e Ives Saint Laurent. Fotógrafos y artistas como Richard Avedon, Cecil Beaton y Andy Warhol o Rudolf Nureyev. Y escritores como Truman Capote, su gran confidente.

Pero si hubo un personaje que marcó la vida de Caroline Lee Bourvier (Nueva York, 1933) fue su hermana Jackie. Ambas mantuvieron una estrecha relación a medio camino entre el amor filial y el odio hasta el punto de que quienes hacen balance de la historia de esta 'socialité' insisten en que fue «una estrella en sí misma» que, si no pudo brillar del todo, fue porque nunca logró eclipsar a Jackie.

Hijas de John Vernou Bouvier III, un banquero del estado de Nueva York, y de Janet Norton Lee, una madre que les enseñó las claves del oficio de damisela de las alfombras rojas, la competencia por sacar más réditos a su privilegiada posición se desató desde que eran un par de adolescentes.

Lee se casó la primera, con apenas 20 años, con un editor Michael Temple Canfiled. Su divorcio en 1959 casi coincidió con la boda de su hermana Jackie con John Fitzerald Kennedy, entonces todavía senador de Estados Unidos por Massachusetts.

Caroline respondió dando el 'sí, quiero' a Stanislaw Albercht Radziwill, un príncipe polaco que dejó a su mujer para casarse con ella. Lee ya nunca abandonaría el pedigrí de ese apellido 'azul'.

Cuando su hermana se convirtió en primera dama, ambas firmaron su particular armisticio y se convirtieron en confidentes. Era habitual ver a Caroline acompañando a Jackie en sus viajes de Estado por el mundo. «Tenía que viajar mucho y le gustaba tenerme a su lado», dijo en una entrevista. El apoyo incondicional creció tras el magnicidio de Dallas (1963) que dejó a Caroline sin cuñado y a su hermana viuda.

'Sadomaso' familiar

Pero las rencillas regresaron cuando ambas se enamoraron del mismo hombre, el magnate griego Aristóteles Onasiss. Caroline le cazó primero, pero el armador llevó al altar a la viuda de América. El siempre corrosivo Gore Vidal, escritor y cronista de la vida neoyorquina, dijo de ellas que «su relación era realmente sadomasoquista. Jackie era la sádica y Caroline Lee la masoquista».

Radziwill nunca dejó pasar la posibilidad de demostrar su fuerte personalidad. Para olvidar a Onasiss se prometió con el magnate hotelero Newton Cope. Le dejó plantado el día de la boda mientras los invitados disfrutaban del marisco y el champán. Pero no renunció al viaje de bodas por el Caribe que tenía firmado con Cope.

Después fue relaciones públicas de Armani y aún le quedaron fuerzas para un último matrimonio con el escenógrafo Herbert Ross. Escritora, interiorista, actriz (con poco éxito) pasó sus últimos años en París donde redactó su autobiografía 'Tiempos Felices' (2003).