«No es cuestión de dinero sino de corazón»

La actriz Cristina Peña recorre Mallorca con su marido, Livio Lo Monaco, el empresario que donó su yate a 'Open Arms'

Cristina y Livio volvieron a reencontrarse después de estar muchos años separados./R. C.
Cristina y Livio volvieron a reencontrarse después de estar muchos años separados. / R. C.
ARANTZA FURUNDARENA

'Extraños en el paraíso', la célebre película de Jim Jarmusch, podría tener un divertido 'remake' en Mallorca titulado 'Famosos en el Valparaíso'. El hotel en cuya mítica suite 702 se han alojado Julio Iglesias, Farah Diva, Cristiano Ronaldo y otros personajes de renombre, sigue acogiendo a muchos representantes de la farándula, entre ellos, los artistas que actúan en el Auditorium de Palma, desde Raphael a Ricardo Darín, pasando por Sara Baras.

Estos días, coincidiendo con la 38 edición de la Copa del Rey Mapfre, hay dos rostros conocidos en el Valparaíso que de alguna manera combinan el mundo del espectáculo y el de la náutica. Son la actriz Cristina Peña, de 43 años, y su marido, el italiano Livio Lo Monaco, de 53, empresario de unos conocidísimos colchones y famoso por haber donado su yate a la ONG 'Proactiva Open Arms' para el rescate de migrantes en el Mediterráneo. «El barco ya no es nuestro, pero todavía lo seguimos pagando –comentan sin darse importancia–. No es cuestión de dinero, es cuestión de corazón».

Conocida por series como 'Compañeros', 'Siete vidas' o 'Los misterios de Laura', Cristina Peña también ha sido presentadora de 'El intermedio'. Y hasta estuvo a punto de dar a luz a su hija Noa en el plató. «Como Wyoming es médico, me iba preguntando por la frecuencia de las contracciones», recuerda. Hoy Noa tiene casi doce años y una hermana menor, Adriana Lo Monaco, de tres, que dice ser «un dinosaurio» y que, según explica su madre, «ha sacado la vena artística». Cristina, Livio y sus dos niñas se han propuesto conocer «la Mallorca de verdad» y han elegido como base de operaciones «un hotel familiar de trato exquisito».

«El barco ya no es nuestro, pero lo seguimos pagando»

La pareja tiene detrás una larga historia de amor, que comenzó hace casi dos décadas, se interrumpió durante mucho tiempo y volvió a reverdecer hace pocos años. Milanés de padre siciliano, Livio es un hombre hecho a sí mismo, que levantó de la nada una empresa hoy muy reconocida en el sector del descanso. «Consigue todo lo que se propone, mírame a mí –dice Cristina riendo–. Es un luchador nato. Y, sobre todo, siempre está dispuesto a ayudar a los demás».

Salvar una vida, o quince mil

Tras un paréntesis de cinco años en los que ha residido en Granada, la actriz ha vuelto a Madrid con su familia, dispuesta a relanzar su carrera. «A mi edad te condenan a menudo al papel de madre sufridora y afligida. En España no se hacen series sobre mujeres de verdad. Se están perdiendo todo lo que tenemos que contar», lamenta. Hace tres años, desayunando en su imponente yate en Ibiza, ella y Livio vieron la imagen de una pequeña lancha cargada con más de 100 personas a punto de volcar... «Se nos revolvió todo. ¿Qué hacemos aquí en plan Rockefeller mientras en este mismo mar está muriendo gente?», se preguntaron.

El resto es historia. Lo Monaco donó su magnífico velero 'Luis Ginillo' de 30 metros de eslora a 'Open Arms', que lo rebautizó con el nombre de 'Astral'. Defensor de la seriedad y la rectitud moral en los negocios, «quizás porque mi padre me inculcó ser un hombre de palabra», el empresario se siente inspirado por la frase de Oskar Schindler «Quien salva una vida salva al mundo entero». «Solo por salvar una vida ya merecía la pena donar el barco», asegura. La realidad es que el 'Astral' lleva salvadas unas 15.000. Pero Lo Monaco, el rey de los colchones de látex, sigue sin dormir tranquilo... «Cuanto más das –reflexiona–, más consciente eres de lo poco que estás dando».