Virgin se lava la cara

El controvertido magnate, caracterizado y maquillado como una azafata de su compañía./AP
El controvertido magnate, caracterizado y maquillado como una azafata de su compañía. / AP

Richard Branson, el excéntrico dueño de la línea aérea inglesa, libera a sus azafatas de la obligatoriedad de trabajar maquilladas y les permite usar pantalones

I. O. DE OLANO

Richard Branson siempre ha tenido brazos de pulpo, mirada de halcón y un sentido del humor profundamente chusco. La red está infectada de fotos del magnate toqueteando a mujeres o ahuecando sus escotes para indagar con sus ojos saltones en su interior. Virgin Group, el monstruo societal desde el que controla más de cuatrocientas empresas, no sería en realidad nada sin la sensualidad femenina. Hasta antes de ayer, cada vez que el magnate platino se disponía a lanzar un nuevo producto, ya fuera una tienda de discos, en su día, una línea de telefonía móvil o una nueva conexión aérea, reclutaba una buena remesa de pechos y traseros turgentes. Siempre, eso sí, de riguroso biquini.

Sus tácticas publicitarias llevan décadas granjeándole el apellido de sexista, lo que no le ha impedido (si acaso, todo lo contrario) hacerse con el tratamiento de 'sir' y convertirse en uno de los hombres del planeta que más dinero (y con menos gusto) acumula. «Si promociono un producto formando una fila con tres modelos masculinos, la foto no aparecerá en los periódicos y no se hablará sobre el nuevo negocio», solía justificarse. Advertido de que el horno no está para bollos canecidos, esta suerte de Jesús Gil en versión británica ha decidido dar un volantazo a su imagen y a la de sus azafatas de aire: la tripulación femenina de cabina de Virgin Atlantic ya no está obligada a acudir a sus puestos maquillada.

Un comunicado de la línea aérea explica que, tras «escuchar las ideas» de sus empleados, han decidido aplicar «cambios en la política de estilo y cuidado personal» que apoyen las mismas. Por eso, además de levantar el veto a las azafatas de presentarse en su trabajo sin una gota de rímel o de carmín, también les va a facilitar unos pantalones –por supuesto, en el característico rojo pasión, marca de la casa– como parte del uniforme, sin necesidad de que lo tengan que reclamar específicamente, tal y como sucedía hasta ahora.

También por mar

El espabilado dueño de Virgin Galactic, la corporación de vuelos espaciales que fundó en 2004 con sede en Mojave Air and Space Port y con la que pretende ser el pionero del turismo espacial, ha estado ocupado en los últimas semanas. Mientras rumiaba su lavado de cara –ha convertido a su aerolínea en la primera en equiparar a sus trabajadores en lo estilístico–, Branson preparaba otro golpe maestro: su 70 cumpleaños, previsto para julio de 2020.

«¿Qué mejor manera de pasarlo que con amigos y compañeros marineros a bordo de un viaje de cuatro noches a La Habana después del anochecer?», escribió en su página web. Segundos después, lograba su propósito, que no era otro que colgar el cartel de 'sold out' (vendido) en su flamante nuevo crucero 'Scarlet Lady', el primero de la nueva línea de cruceros Virgin Voyages, que fletará de abril a octubre del próximo año, a razón de 2.430 euros las cuatro noches.

Según contaba Branson desde Nueva York hace solo unos días, sus cruceros no permiten público menudo a bordo, «excepto tu niño interior», reza la web de Virgin Voyages, en la que promete que «no habrá formalidades complicadas», ni conceptos aburridos como «buffets o comedores principales».

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