Ruanda, como «una familia», mira al futuro 25 años después del genocidio

Moussa Kaki, Paul Kagame y su esposa Jeannette Kagame, junto a Jean-Claude Juncker, encienden una llama en recuerdo de las víctimas del genocidio de Ruanda. / EFE

Durante la primavera de 1994 unas 800.000 personas, en su mayoría de la etnia tutsi, fueron asesinadas muchas de ellas a machetazos

AGENCIASKigali

«Ruanda es ahora una familia, por ello seguimos existiendo a pesar de todo por lo que hemos pasado», declaró este domingo el presidente ruandés, Paul Kagame, en un abarrotado Centro de Convenciones de Kigali, durante su discurso de conmemoración de los 25 años del genocidio tutsi.

El 6 de abril de 1994, el derribo del avión en el que viajaban los entonces presidentes ruandés, Juvénal Habyarimana (de etnia hutu), y de Burundi, Cyprien Ntaryamira, supuso el detonante de este limpieza étnica considerada una de las peores de la historia reciente. En tan solo 100 días, unas 800.000 personas fueron asesinadas -muchas a machetazos-, de las cuales el 70 % fueron tutsis (diferenciación étnica impuesta en la época colonial belga), aunque también murieron hutus moderados. EFE

«Es imposible comprender en su totalidad la soledad y el enfado de los supervivientes, y sin embargo, una y otra vez, les hemos pedido hacer los sacrificios necesarios para dar a nuestra nación una nueva vida», remarcó el mandatario el presidente ruandés. Kagame, sin embargo, advirtió que «para aquellos de aquí o de fuera que piensan que nuestro país no ha visto suficiente caos y quieren meterse con nosotros, en defensa de los niños y de nuestra nación, quiero decirles que nos meteremos con ellos a lo grande», recalcó el mandatario en un acto conmemorativo celebrado en el Centro de Convenciones de Kigali.

«Los pacificadores belgas, asesinados hoy hace 25 años. Capitán Mbaye Diagne de Senegal, quien salvó tantas vidas. (La italiana) Antonia Locatelli, asesinada en 1992 por decir la verdad de lo que se nos venía encima», enumeró Kagame, quien destacó también los esfuerzos de naciones como la República Checa, Nueva Zelanda y Nigeria frente a «la indiferencia de los Estados más poderosos».

Imperativo «moral y político»

Durante el acto también tomaron la palabra el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, así como los presidentes de las comisiones de la Unión Africana, Moussa Faki Mahamat, y de la Unión Europea, Jean-Claude Juncker, quienes manifestaron su solidaridad y admiración por la resiliencia del pueblo ruandés.

Mahamat hizo hincapié en la necesidad de «seguir luchando contra las ideologías negacionistas y revisionistas», mientras que Juncker recalcó la obligación de recordar lo sucedido como «un imperativo moral y político», además de felicitar a Ruanda por su «capacidad para renacer». Jean-Claude Juncker, recalcó el «imperativo moral y político» de no olvidar lo sucedido.

También asistieron a este acto los mandatarios de Chad, la República del Congo, Yibuti y Níger -entre otras autoridades africanas-, además de diversos líderes europeos, como el primer ministro de Bélgica, Charles Michel, quien aprovechó la ocasión para recordar la responsabilidad compartida en esta tragedia.

Rechazo al discurso del odio

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha pedido en un comunicado a todos los líderes políticos, religiosos y de la sociedad civil que aprovechen la conmemoración de los 25 años del genocidio en Ruanda para rechazar cualquier discurso de odio y discriminación dentro de sus propias fronteras. «Es una afrenta a nuestros valores, que amenaza a los derechos humanos, la estabilidad social y la paz. Les pido trabajen enérgicamente para enfrentarse a ellos y mitiguen las causas fundamentales que socavan la cohesión social y crean condiciones para el odio y la intolerancia», ha manifestado Guterres.

«Este aniversario es una oportunidad para honrar a quienes fueron asesinados y reflexionar sobre el sufrimiento y la resistencia de quienes sobrevivieron», ha añadido el secretario general, antes de que el país africano comience con los eventos de conmemoración de un episodio que se encuentra entre las grandes tragedias modernas, en el que más de 800,000 tutsis y hutus moderados fueron asesinados sistemáticamente en menos de tres meses.

Enterrados 25 años después

Un total de 80.931 cadáveres recuperados de fosas comunes excavadas durante el genocidio de 1994 en Ruanda serán enterrados de forma digna el próximo 4 de mayo en el Monumento al Genocidio en Nyanza, al sureste de Kigali, reveló hoy a Efe la asociación de supervivientes Ibuka.

«Descubrimos las fosas comunes en los distritos de Rusororo y Masaka, en el extrarradio de Kigali, el pasado abril (de 2018)», detalló a Efe el coordinador de esta entidad en el distrito de Gasabo, Theogene Kabagambire.

En el último año «se han exhumado 30.923 cuerpos solo en el municipio de Kabuga, parte del distrito de Rusororo», adelantó Kabagambire, sin poder especificar el número total de fosas comunes encontradas en esta área a hasta 25 metros de profundidad, ya que se suman «por cientos».

En el vecino barrio de Masaka, en el distrito de Kicukiro que alberga el Monumento al Genocidio de Nyanza, otros 50.158 cuerpos han sido exhumados, según el jefe de excavaciones, Innocent Gasinzigwa, de un total de «128 fosas comunes».

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