Pakistán devuelve al piloto apresado para rebajar la tensión con India

Piloto indio liberado.

Tras el derribo de varios cazas en la región de Cachemira, Islamabad tiene un gesto de buena voluntad para evitar una guerra

ZIGOR ALDAMADacca (Blangladés)

La captura del piloto Abhinandan Varthaman, que volaba en un caza indio derribado sobre suelo paquistaní, proporcionó a Islamabad dos vías de actuación: el país musulmán podía elevar aún más la tensión bélica en Cachemira proporcionándole al militar un trato humillante, o rebajarla con un gesto de buena voluntad. Afortunadamente, hoy optó por lo último y devolvió a Abhinandan a India. «Es un gesto de paz», justificó el primer ministro paquistaní, Imran Khan.

«¡Bienvenido a casa! La nación está orgullosa de tu coraje ejemplar. Nuestras fuerzas armadas son una inspiración para 1.300 millones de indios», escribió el primer ministro hindú, Narendra Modi, en un tuit exultante. Y no fue para menos, porque la liberación del piloto también estuvo cargada de tensión. Se esperaba para primera hora de la tarde y se demoró hasta pasadas las nueve de la noche por razones que se desconocen. Pakistán abrió las puertas de su frontera terrestre y Abhinandan caminó por tierra de nadie hasta territorio indio, donde una multitud lo esperaba expectante.

Antes de abandonar Pakistán, Abhinandan grabó un vídeo en el que agradecía el trato recibido por parte del país que lo derribó y en el que criticaba la actitud de la prensa india. Los medios han dejado a un lado la deontología periodística para abrazar un patriotismo exacerbado que, en ocasiones, incluso parecía promover el conflicto armado a ambos lados de la Línea de Control que divide temporalmente Cachemira, la región cuya soberanía reclaman las dos potencias nucleares.

Buscar el diálogo

Así, no es de extrañar que este viernes el 'Times of India', uno de los muchos medios indios que se refiere al piloto como héroe, dudase de la fiabilidad de un clip que tachó de «editado para servir a los intereses de la propaganda paquistaní». En cualquier caso, su devolución, sano y salvo, es la mejor noticia que llega de la región desde el pasado día 14, cuando un grupo terrorista mató a 40 militares indios en un atentado suicida con un coche bomba. India amenazó con vengar su pérdida y lo hizo el martes con un ataque aéreo -el primero desde 1971- en el que empleó doce cazas Mirage 2000 para bombardear lo que considera campos de entrenamiento de terroristas en la Cachemira controlada por Pakistán.

Más grave aún fue el encontronazo que protagonizaron cazas de ambos países el miércoles, día en el que Abhinandan fue derribado. Pakistán asegura que también destruyó otro caza indio, algo que Delhi desmiente, e India informó del derribo de un caza de Pakistán que Islamabad no reconoce. En este punto, los tambores de guerra comenzaron a sonar, a pesar de que los líderes de los dos vecinos aseguraron que buscan la paz. Ahora, Abhinandan puede ser la llave para desactivar este grave episodio y lograr que ambos países dialoguen.

En medio de esta escalada, hoy se desarrolló una operación en la Cachemira india en la que murieron cuatro miembros de las fuerzas de seguridad, un civil y dos insurgentes. El operativo se produce tras la decisión el jueves de las autoridades indias de ilegalizar a la agrupación Jamat-e-Islami, a la que acusan de apoyar a la insurgencia separatista. La medida provocó que este viernes se viviera una jornada de huelga en Srinagar, la capital de verano de la Cachemira india.