Trump avanza que los aranceles contra China se mantendrán aunque se alcance un acuerdo

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, junto al presidente chino Xi Jinping. /Reuters
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, junto al presidente chino Xi Jinping. / Reuters

El presidente de EE UU desconfía de que el gigante asiático cumpla con lo que se pacte y su homólogo chino inicia una gira para mejorar sus relaciones con la UE

ZIGOR ALDAMACorresponsal en Shangái

Quien crea que un eventual acuerdo comercial entre China y EE UU proporcionará finalmente cierta tranquilidad al mercado global, no tiene más que escuchar a Donald Trump para convencerse de que no tiene por qué ser así. «Las conversaciones con China van muy bien, pero no estamos considerando eliminar los aranceles impuestos. Lo que tenemos claro es que estarán en vigor un tiempo sustancial», comentó este jueves el presidente norteamericano en una conferencia de prensa. «Porque si alcanzamos un acuerdo con China tenemos que asegurarnos de que cumpla con su palabra, ya que hemos tenido problemas con la implementación de los pactos en el pasado», justificó Trump.

La guerra comercial que enfrenta a las dos principales potencias mundiales entra ya en su noveno mes y es evidente que las palabras del mandatario americano no van a sentar bien en Pekín que, dadas las circunstancias, podría contraatacar cancelando los pedidos del Boeing 737 MAX. Ese era uno de los productos con los que China había ofrecido reducir el superávit comercial que lastra sus relaciones con EE UU, pero las dudas que los accidentes de Ethiopian Airlines y Lion Air han provocado sobre su seguridad pueden ser la excusa perfecta para retirar los aviones de un posible trato y aumentar la presión sobre Washington en las complicadas conversaciones.

Es una decisión que avanzaron diferentes medios de comunicación chinos, y que la agencia especializada en información económica Bloomberg calificó como un escollo más para avanzar en la firma de un acuerdo que siente las bases de la reconciliación. Porque China es uno de los principales clientes del malogrado aparato de Boeing y esa empresa es uno de los pilares de las exportaciones norteamericanas. Aunque el gigante asiático podría decantarse por otros modelos del mismo fabricante habrá que esperar al resultado da la gira que el presidente chino, Xi Jinping, comenzó ayer por Europa para determinar si el Partido Comunista prefiere acercarse a la rival Airbus y estrechar lazos con la UE.

De momento, la agencia oficial de noticias Xinhua aseguró que el viaje de Xi por Italia, Mónaco y Francia servirá para «darle ímpetu a la relación entre China y la Unión Europea». No obstante, Xi llega al Viejo Continente en un momento delicado, justo cuando Bruselas está proponiendo endurecer los controles que se realizan a las inversiones chinas y vetar aquellas que puedan suponer un riesgo. Así, la UE hace propias las demandas de Trump.

Sin embargo, el hecho de que los 27 no hablen con una sola voz permite que los Estados miembros tomen decisiones aparentemente contradictorias. Roma, por ejemplo, ha anunciado su intención de integrarse en el ambicioso proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, que pretende vertebrar el mundo según el nuevo orden global y podría abrir cuatro puertos a la inversión china. Y todo apunta a que Xi sacará la cartera para tratar de ablandar la postura de quienes más se le resisten.