Reinsertar o no reinsertar a Shamima Begum, esa es la cuestión

La hermana de Shamima Begum sujeta una fotografía de la joven./AFP
La hermana de Shamima Begum sujeta una fotografía de la joven. / AFP

La reaparición de la yihadista adolescente, ahora embarazada y refugiada, remueve ética y política en Reino Unido

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal. Londres

La petición por una adolescente británica que se unió al yihadismo en Siria de que se le ayude a regresar a casa, porque está embarazada y desea que su tercer hijo sobreviva, ha generado una previsible polémica en Reino Unido, con el ministro de Interior sugiriendo que prevendrá su retorno y un líder del 'Brexit' afirmando que sus circunstancias provocan sentimientos de simpatía.

Shamima Begum está en Al Hawl, en el nordeste de Siria, donde las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), una milicia en su mayoría formada por kurdos, han creado con su estructura de administración local un campo para albergar a familiares de combatientes del Ejército Islámico, que se bate en retirada más al sur, en la cuenca del Éufrates.

Se marchó en febrero de 2015 con Kadiza Sultana, muerta en un bombardeo, y Amira Abase. Sharmeena Begum, una amiga del mismo colegio en el este de Londres al que acudían, se había marchado a Siria semanas antes y se habría comunicado con ellas desde allí. Shamima, que tenía 15 años, se casó en Raqqa, centro neurálgico del EI, con un holandés, Yago Riedjik, que tenía entonces 23.

Riedjik estaría herido, habría sido encarcelado y torturado por mandos del EI, que le acusaron de traidor, y se habría entregado a las FDS, que lo tienen en un campo de combatientes; mientras que Shamima está en uno para familiares y desplazados en la larga cadena de batallas que ha vivido la región. Son unos 30.000, según 'The Times', que la localizó allí.

El secretario de Estado de Seguridad, Ben Wallace, ha afirmado que el Gobierno no pondrá en peligro a ciudadanos británicos para rescatar a Begum. Pero Abdulkarim Omar, uno de los responsables de asuntos exteriores en la administración provisional del nordeste de Siria- donde el Gobierno oficial ya no existe-, ha afirmado que ellos no pueden resolver solos el problema.

Ha explicado a 'The Independent' que su administración tiene a su cargo a unos 500 combatientes del EI y a 500 familiares, que proceden de 39 países. Rusia e Indonesia habrían repatriado a sus 'yihadistas'. Omar pide a otros países que aligeren la carga de las FDS y eviten la creación de un riesgo de seguridad. El consulado británico más próximo está en Erbil, en el norte kurdo de Irak, a unos 300 kilómetros.

Dilema

En esas circunstancias, el ministro de Interior, Sajid Javid, ha dicho a 'The Times': «Debemos recordar que quienes se marcharon de 'Britain' para unirse a Daesh estaban llenos de odio a nuestro país. Mi mensaje es claro. Si has apoyado a organizaciones terroristas en el extranjero, no dudaré en prevenir tu regreso. Si logras regresar, tienes que saber que serás interrogado, investigado y quizás procesado».

Aunque el mandato de Theresa May en Interior entre 2010 y 2015 provocó un rápido aumento en retiradas de nacionalidad, el Ministerio de Interior perdió a final de 2018 un caso significativo. La ley internacional no permite que se deje a una persona en condición de apátrida. Begum nació en Londres. Javid tendría que convencer a los jueces de que es razonable pensar que el país de los padres, Bangladesh, le daría su nacionalidad.

El jefe del Servicio Secreto de Inteligencia, MI6, Alex Younger, advirtió, en declaraciones a SkyNews, de que el regreso de los excombatientes de EI es «un problema extremadamente complejo y difícil» y que el de Begum provocaría «una carga muy significativa de recursos», para asegurarse de que «las capacidades y contactos que puede haber adquirido no representan una amenaza».

Jacob Rees-Mogg, católico y líder del 'Brexit' más radical, ha expresado 'simpatía' por Shamima Begum, a la que considera una víctima de adoctrinamiento y de abuso: casada como menor de edad, dos hijos fallecidos,... Rees-Mogg, familiares de ella y otros comentaristas son partidarios de que el Estado británico la reintegre. Quizás la mayoría de voces se opone a su regreso.

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