Rajoy: «No tengo sucesores ni delfines, ni pienso señalar a nadie»

Rajoy se dirige a la Junta Directiva Nacional del PP. / Mariscal (Efe)

Propone el 20 y 21 de julio para el congreso extraordinario que designará a su sucesor | El PP confía en un consenso previo que evite elegir entre Feijóo o Santamaría

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

«No tengo ni sucesores ni delfines, ni pienso señalar a nadie; no podría hacer distingos entre unos y otros porque en todos he encontrado una lealtad inquebrantable más allá de lo que podía esperar». Mariano Rajoy confirmaba hoy ante la junta directiva nacional del Partido Popular que no tiene intención de señalar a nadie para su relevo al frente de la formación, un posicionamiento que constituiría «una enorme injusticia», según ha señalado.

El PP afronta su elección más trascendente de la última década con la voluntad de minimizar los riesgos que conlleva. La junta directiva nacional ha fijado para el 20 y 21 de julio la fecha del congreso extraordinario que designará en julio al sucesor de Rajoy. Además, el partido abre los plazos para la presentación de candidaturas. En las horas previas a que los aspirantes decidan postularse, cargos de la formación han mostrado su confianza en que Alberto Núñez Feijóo y Soraya Sáenz de Santamaría, las dos opciones que la mayoría contempla como viables, no obliguen a la militancia a escoger entre uno o el otro.

La reunión de la junta directiva ha dado comienzo con la plana mayor del partido en pie para brindar una larga ovación al presidente saliente, que ha pedido «unidad» en un momento en el que, ha recordado, «escribimos una nueva página en la historia de nuestro partido». Rajoy ha pedido también un proceso de renovación constructivo, con «una competición natural y sana», y ha recordado que, en el caso de haber varios candidatos, gane quien gane deberá «contar con sus rivales» en este proceso de renovación, porque necesitará «las manos, la experiencia y la energía de todos». «Confío en vosotros, os conozco a todos, sé de vuestra lealtad al partido», ha insistido.

En busca de la candidatura única

Desde que Rajoy anunció su retirada el 5 de junio, en el PP levantan el dedo índice para indicar el número de candidatos que esperan. «Una candidatura única». «Todos integrados bajo un nombre». Otras fuentes populares defienden, sin embargo, que la concurrencia de alternativas daría más legitimidad al sucesor, pero comprenden que el deseo de la mayoría nace del temor a que una disputa entre dos primeras espadas quiebre las filas de un partido poco habituado a las batallas internas y que por primera vez entierra el dedazo como método de designación.

«El PP juega en un contexto muy frágil -advierten sin olvidar que la formación tiene por delante la tarea de recuperar el centroderecha- y es lógico que no quiera follones». Acertar con el relevo de Rajoy e impulsar cabezas de cartel potentes para las elecciones autonómicas y locales de 2019, puede aliviar a los populares en su paso por la inhóspita oposición. En la organización conservadora tienen la convicción de que el proceso debe resolverse «rápido y sin errar» para no dar opciones al adversario y para poner a punto al partido antes de que Pedro Sánchez convoque las generales. Sea cuando sea.

Esa inquietud que muestra el PP explica el fin de semana de intercambio de pareceres que han pasado los barones y cuadros de la formación. Ningún potencial aspirante ha dado un paso al frente. Quienes conocen al presidente de Galicia y a la exvicepresidenta del Gobierno creen que se lo están pensando y aventuran que no entrarán los dos en campaña. «Si uno decide presentarse, lo sensato es que el otro se retire», apunta un diputado. «Supongo que llegarán a un consenso», coinciden varias voces. «Los dos son amigos de Rajoy y velarán por que su legado -defiende un dirigente territorial- no sea el de la división».

Ninguna de estas fuentes, en todo caso, contempla que aquel que no se postule ejerza de número dos del que se presente. Al menos, lo ven «muy raro y difícil». En este sentido, Núñez Feijóo animó ayer a sus compañeros a dar un paso al frente con libertad, si entienden que son la mejor opción. «Todos aquellos que crean que pueden aportar algo en el partido, trabajo, experiencia y liderazgo, y que tengan un compromiso con los millones de votantes, que presenten su propuesta, su equipo», invitó el presidente gallego. También recordó las tres mayoría absolutas que le avalan. Por lo que pueda pasar.

La hoja de servicios

Quienes apuestan por Núñez Feijóo ensalzan su éxito en las urnas, el consenso interno que concita, el haberse labrado un criterio propio y el no pertenecer al proyecto de Mariano Rajoy. Los partidarios de Sáenz de Santamaría, en cambio, destacan que, con sus 47 años -cumplidos ayer mismo-, tiene diez menos que el presidente de Galicia, puede ejercer la oposición en el Congreso como diputada y «es mujer».

Si al líder gallego le restan sus fotos con el narcotraficante Marcial Dorado en los noventa, a la exvicepresidenta le merma el haber estado ligada a Rajoy desde 2008. Detalle que también sirve para la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que no se ha descartado en la carrera sucesoria. «Si existe el 'marianismo', ellas lo encarnan», resumen en el partido, donde en los últimos días, ante la polarización, han llegado a barajar terceras vías como la de la presidenta del Congreso, Ana Pastor.

Más allá de las cúpulas, sin embargo, las facilidades que otorga el nuevo sistema de elección de líderes allana el camino para que surjan aspirantes que no están en las quinielas. Con cien avales basta para someterse a una primera votación de la militancia. El senador y expresidente balear, José Ramón Bauzá, estudia presentarse. Fuentes de su entorno aseguran que se está «construyendo una corriente liberal» que podría impulsar su candidatura. Tan abierto deja Rajoy el proceso, que por primera vez para el PP, caben hasta las sorpresas.

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