El Gobierno cambia el nombre de El Prat por el de Josep Tarradellas

Sánchez preside esta mañana en la Llotja de Mar la foto de familia. / Afp

La Generalitat rechaza la decisión por «unilateral» y recuerda que estos temas «requieren consenso» | El expresidente es una figura controvertida que no tiene el reconocimiento unánime de las fuerzas catalanas

PAULA DE LAS HERAS y RAMÓN GORRIARÁN

El Consejo de Ministros se ha reunido este viernes en Barcelona, una ciudad blindada ante las numerosas protestas convocadas por parte de independentistas radicales, especialmente por los autodenominados CDR. Entre las medidas que han doptado está el cambio de nombre del aeropuerto de El Prat que pasará a llamarse Josep Tarradellas, un claro gesto hacia la Generalitat en recuerdo del primer presidente catalán de la transición y protagonista junto a Adolfo Suárez de la restauración de la autonomía.

Pero la decisión no ha gustado a la Generalitat, que ha emitido un comunicado para mostrar su desacuerdo por la decisión «unilateral». En la nota recuerdan que «los temas de los nombres son muy sensibles y requieren consenso». Tarradellas, presidente catalán en el exilio de 1954 a 1977 y de la Generalitat desde ese año hasta 1980, es una figura controvertida que no tiene el reconocimiento unánime de las fuerzas políticas en Cataluña. Enemigo declarado de Jordi Pujol, los convergentes nunca han reivindicado su figura.

Esquerra Republicana, partido en el que militaba, tampoco lo tiene en sus altares, a diferencia de Lluis Companys, presidente de la Generalitat fusilado por la dictadura franquista. Tarradellas representaba el sector más conservador de su partido, y su pacto autonomista con Suárez nunca fue bien entendido por amplios sectores de Esquerra. Para el independentismo radical, es un traidor sin matices. Tarradellas, en definitiva, tiene mejor cartel fuera de Cataluña que dentro.

Una reivindicación histórica

El Gobierno de Torra dice que tampoco fue consultado el Ayuntamiento de Barcelona ni el de El Prat y reivindica el nombre actual porque «nos representa como país» y tiene «la mejor marca que podría tener, que es Barcelona». El problema, explica el Ejecutivo catalán, no es el nombre, es «la gestión» del aeropuerto. La gestión de El Prat es una reivindicación histórica del Gobierno de Cataluña, y siempre ha sido negada por el Ejecutivo central con el argumento de que la red aeroportuaria de España no es troceable.

«Es una medida cargada de simbolismo» para reivindicar en estos momentos el espíritu dialogante de la transición, afirman fuentes gubernamentales. De esta manera el aeropuerto de Barajas tiene el nombre de Adolfo Suárez y el de El Prat, el de Josep Tarradellas.

El golpe de efecto tampoco ha sentado bien al expresidente huido Carles Puigdemont. «La queja por el aeropuerto no era por el nombre. Era y es por la gestión. Pides la gestión y te imponen un cambio de nombre. Pides decidir el futuro y te imponen el 155», ha escrito en Twitter.

El Consejo de Ministros, sin embargo, ha confirmado la nueva denominación. En el cónclave gubernamental se ha aprobado además diversas medidas relacionadas con Cataluña y ha dado luz verde a la subida a 900 euros del salario mínimo interprofesional, así como un alza salarial para los funcionarios del 2,25%.

Desayuno con Colau

El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, quien se reunió ayer con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha iniciado hoy la jornada con un desayuno de trabajo con la alcaldesa de la Ciudad Condal, Ada Colau.

Tras la reunión, la regidora ha comparecido ante los medios para explicar que ha acordado con el presidente reunir la comisión bilateral Estado-Barcelona, que no se ha convocado durante los años de gobierno del PP. Colau ha destacado que Sánchez se ha comprometido a que se inicie en breve el trámite parlamentario para que se puedan regular por ley los alquileres abusivos. Colau ha reiterado a Sánchez que tenga en cuenta que el problema de la carestía de la vivienda «es el principal» al que se enfrentan los barceloneses.

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