Pedro Sánchez rechaza una cumbre entre su Gobierno y el Ejecutivo catalán en Barcelona

El presidente avisa a Torra de que puede hablarle si quiere de autodeterminación aunque él abordará solo políticas sociales

PAULA DE LAS HERAS MadridCRISTIAN REINO Barcelona

No habrá un encuentro entre gobiernos el próximo día 21 en Cataluña. Pedro Sánchez quiere reunirse con el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, del mismo modo que se entrevistó con Susana Díaz el pasado octubre cuando presidió en Sevilla el Consejo de Ministros, pero no cederá al intento del Ejecutivo catalán de escenificar una cumbre bilateral como las que tienen lugar en el ámbito internacional. Lo aseguró este viernes tajante la ministra portavoz, Isabel Celaá: «El formato es el que es y corresponde al anfitrión comportarse según los usos y costumbres».

A pesar de la enorme tensión que se ha vivido esta semana entre el Gobierno y la administración autonómica, Sánchez sigue creyendo que hay posibilidades de seguir avanzando en la política de «desinflamación» que puso en marcha tras la moción de censura contra Mariano Rajoy, aunque no vaya a ser fácil tanto por la actitud de los independentistas como por la de la oposición liderada por el Partido Popular (PP) y Ciudadanos. «Esta es una crisis que lleva larvada más de diez años y resolverla va a requerir sosiego, tiempo, diálogo y sentido de estado por parte de todas las fuerzas políticas», argumentó el jefe del Ejecutivo desde Bruselas.

En su intento de reconducir la situación, la vicepresidenta, Carmen Calvo, remitió el jueves por la tarde una nueva carta al número dos de la Generalitat, Pere Aragonès, en la que trasladó formalmente el interés del presidente del Gobierno en verse con Torra para «retomar la senda del diálogo constructivo» al tiempo que hizo un llamamiento más o menos enérgico a la colaboración para garantizar que el Consejo de Ministros que se celebrará en la Llotja de Mar transcurra con total normalidad pese a las amenazas lanzadas esta semana por grupos independentistas radicales como los Comités de Defensa de la República (CDR) y los Grupos Autonómicos de Acciones Rápidas.

Gran oportunidad

«Se trata de una gran oportunidad para demostrarle a la ciudadanía nuestro compromiso con la cooperación y el entendimiento, lanzando un mensaje nítido a través de la convivencia», reivindicó Calvo.

La Generalitat mostró su predisposición a que se produzca el encuentro, sea el formato que sea, siempre y cuando el presidente catalán pueda hablar de todo, es decir pueda reivindicar un referéndum de autodeterminación, y se aborden las cuestiones políticas sobre el pleito catalán «a fondo». Sánchez no cerró la puerta a oír lo que tenga que decirle Torra sobre sus propuestas para que Cataluña se independice, pero dejó claro que no servirá de nada. «Dentro de la Constitución se puede habar de todo pero el tiempo que pueda dedicar a hablar de autodeterminación yo lo dedicaré a hablar de precariedad laboral, de la situación de los servicios públicos y de cómo podemos reconstruir el Estado de bienestar que en este tiempo ha salido muy dañado», replicó.

El Gobierno catalán ha ido variando su posición respecto a la reunión entre Sánchez y Torra. En un primer momento, puso el foco en el formato del encuentro. El Palau de la Generalitat insistió durante semanas que solo accedería a que se celebrara si se convocaba una cumbre gobierno a gobierno, como si se tratara de dos estados. En cambio, la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi, afirmó este viernes desde Berlín, que el formato del encuentro no es el punto central, sino que lo que determinará que haya reunión o no son los asuntos a tratar. Si no lo hacía este viernes, el Palau de la Generalitat tenía previsto responder mañana a la carta enviada por Calvo.

Quim Torra aseguró el miércoles pasado en sede parlamentaria que el derecho de autodeterminación y la situación de los presos tienen que estar sobre la mesa en la reunión. «Estamos dispuestos a una reunión en la que se puedan buscar soluciones», afirmó Artadi.

La consejera de la Presidencia recordó también que una de las conclusiones del primer y hasta ahora único encuentro celebrado el pasado 9 de julio en la Moncloa entre Sánchez y Torra fue que en la siguiente cita ya abordarían los contenidos en profundidad. La parte catalana quiere que el presidente del Gobierno ponga una oferta concreta sobre cómo piensa solucionar la cuestión catalana. «Se tiene que hablar de por qué estamos donde estamos y sobre todo de cuáles son los mecanismos políticos y fuera de la justicia para poder canalizar esta situación», según la portavoz de la Generalitat.

Sánchez ya dejó claro el miércoles, en el pleno que celebró el Congreso sobre la situación de Cataluña, que en ningún caso aceptará una consulta sobre la independencia. «Nada mejor que un referéndum para partir en dos la sociedad», dijo poniendo como ejemplo la fractura interna a la que ha abocado el celebrado en el Reino Unido sobre la salida de la Unión Europea. Su oferta política pasa por una reforma del Estatuto para la que tendrían que ponerse de acuerdo independentistas y no independentistas. «Usted me viene con una propuesta política respaldada por el 75% de la sociedad catalana y yo le aseguro que desde el Gobierno de España ayudaremos y la vehicularemos», le dijo al portavoz de Equerra, Joan Tardà.

Este viernes insistió: «Este Gobierno -dijo- quiere resolver el problema catalan; no quiere vivir de la confrontación y el agravio territorial».

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