El Gobierno dirige la presión de la abstención sobre los barones del PP necesitados de recursos

Pedro Sánchez (izda), y su jefe de gabinete en Moncloa, Iván Redondo (c), a su salida del Congreso. /Mariscal (Efe)
Pedro Sánchez (izda), y su jefe de gabinete en Moncloa, Iván Redondo (c), a su salida del Congreso. / Mariscal (Efe)

Montero advierte de que no se podrán hacer las entregas a cuenta del sistema de financiación, unos 5.000 millones, si no hay nuevo Ejecutivo

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

La historia se repite. En 2016 fue Cristóbal Montoro el que aludió la necesidad de aprobar los Presupuestos, el techo de gasto y la nueva senda de déficit, en un intento de convencer al PSOE (y especialmetne a los barones críticos con Pedro Sánchez) de que la abstención en la investidura de Mariano Rajoy era lo que más convenía al país. Sin ellos, advertía, las comunidades y ayuntamientos no podrían contar con los aumentos de la recaudación correspondientes ni podrían empezar a elaborar sus cuentas. Ahora es la socialista María Jesús Montero, ministra de Hacienda en funciones, la que hace apelaciones similares.

Montero no esgrime la aprobación de las cuentas públicas o del límite de gasto no financiero y la senda de estabilidad para el año que viene como argumentos para presionar al PP. En lo que hace hincapié es en los jugosos anticipos a cuenta del sistema de financiación que las comunidades autónomas se quedaron sin cobrar por el fracaso de los Presupuestos de 2019; en torno a 5.000 millones de euros.

Las autonomías elaboraron sus presupuestos con unas previsiones de ingresos superiores a las de 2018 porque también el Ejecutivo previó un aumento de la recaudación. La prórroga presupuestaria impidió a Hacienda superar la cifra contemplada en las cuentas elaboradas por el PP. Pero Montero confirmó el martes que finalmente la Abogacía del Estado había dado el visto bueno a que, aunque ya no se lleguen a elaborar las cuentas de 2019 porque no dará tiempo, las comunidades sí puedan percibir los anticipos que les corresponderían. ¿La salvedad? Que eso no lo puede hacer un Ejecutivo en funciones, que tiene restringidas por ley sus actuaciones, sino uno en plenas facultades.

La ministra ya dejó caer esta advertencia durante una visita a La Coruña en la que participó en el Foro Económico de Galicia y se reunió con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. «Será la primera medida que tome cuando haya un Gobierno ya constituido», dijo. Ayer volvió a repetirla en La Sexta. «Las comunidades saben de mi sensibilidad, yo tengo claro que son las las que desarrollan las políticas que afectan al bienestar de los ciudadanos y que es urgente actualizar sus entregas a cuentas –aseguró– pero eso no lo puede hacer un Gobierno en funciones y ese es un elemento más para que se medite se reflexione».

Discrepancias internas

Galicia, es junto a Cataluña, una de las autonomías que más ha alzado la voz para reclamar al Ministerio una salida que le permita hacer frente a las tensiones de tesorería a las que ya se enfrenta. Y Núñez Feijóo es también el presidente del PP que con más claridad ha defendido hasta ahora que si Sánchez hiciera una propuesta «sincera y de verdad» a su partido para que facilite la formación de Gobierno habría que «estudiarla».

Como ocurría con Sánchez en el PSOE en 2016, en estos momentos hay en el PP un grupo de líderes territoriales recelosos con la estrategia de Pablo Casado y con decisiones como la de designar a alguien con un perfil tan duro como el de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz parlamentaria. Es el sector moderado del que forman parte el propio Feijóo, Alfonso FernándezMañueco, Juanma Moreno o Alfonso Alonso. Pero es cierto que salvo ese sutil apunte del presidente gallego no ha habido por parte de ninguno de ellos expresiones evidentes a favor de una abstención como la que exige el Ejecutivo.

Casado, blindado en la nueva dirección por sus afines, no se apea de su negativa y ha encontrado en el acuerdo para el Gobierno de coalición que los socialistas constituirán en Navarra con la abstención de Bildu un argumento de peso para sostener que Sánchez no es creíble cuando llama a su puerta para no depender de los secesionistas. Aun así en el PSOE no se rinden.

Sánchez prepara contactos «discretos»

Pedro Sánchez se ha dado un tiempo para rebajar la tensión latente tras su investidura fallida, pero según aseguraron ayer las ministras Montero y Celaá en los «próximos días», quizá la semana que viene, reanudará los contactos con el resto de líderes políticos. Esta vez, sin embargo, no serán entrevistas públicas y se llevarán con «discreción».