Iglesias abraza la vía posibilista de Errejón con su apoyo al PSOE

Pablo Iglesias (i) habla con Pedro Sánchez. /Javier Soriano (AFP)
Pablo Iglesias (i) habla con Pedro Sánchez. / Javier Soriano (AFP)

Podemos avanza que está dispuesto a apoyar al nuevo Ejecutivo a pesar de que Sánchez persista en formarlo solo con socialistas

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Íñigo Errejón salió derrotado de Vistalegre II en febrero de 2017 pero sus tesis están más presentes que nunca en el presente de Podemos. La moción de censura al Gobierno de Mariano Rajoy ha supuesto un giro de 180 grados en la estrategia de Pablo Iglesias respecto al PSOE. De declarar la guerra sin cuartel a los socialistas para hacerse con el liderazgo de la izquierda ha pasado a respaldar el asalto de Pedro Sánchez a la Moncloa sin esperar contraprestación alguna.

Según ha mantenido siempre Errejón, en España solo habrá gobiernos progresistas si PSOE y Podemos se entienden. Tanto que el ahora candidato a presidencia madrileña ya ha avanzado de antemano que en esta comunidad habrá un ejecutivo de izquierdas, ya sea con él o con Ángel Gabilondo al frente, si la aritmética lo permite tras los comicios de mayo del año próximo. Frente a esta estrategia de tender la mano al PSOE Iglesias ha optado en el pasado por el frentismo, siempre con el 'sorpasso' en el punto de mira. Pero la posibilidad de derribar a Mariano Rajoy ha pesado más en el líder e Podemos que el hacerse con el liderazgo de la izquierda. Y eso que abrir las puertas de la Moncloa a Sánchez conlleva sus riesgos. Por un lado da la oportunidad al nuevo presidente de ganarse al electorado progresista con la derogación de las normas más contestadas del PP, como la reforma de las pensiones o la laboral. Por otro, le brinda al jefe del Ejecutivo la oportunidad de convocar elecciones generales cuando más le convenga.

Aún así, Iglesias avanzó nada más anunciarse la moción de censura un respaldo sin condiciones, pese a que Sánchez dejó claro desde un primer momento que no formaría un Gobierno de coalición con Podemos. Esta es la opción deseada por los podemistas, tal y como ha insistido su secretario general en los últimos días, pero aunque no se dé esta posibilidad la formación morada está dispuesta a prestar su apoyo al Ejecutivo de Sánchez. «Estamos abiertos a dialogar y llegar a acuerdos con respecto de lo que hay que hacer a partir de ahora», señaló este sábado Pablo Echenique.

La disposición de abrir una nueva etapa en la relación con el PSOE la adelantó ya Iglesias durante su intervención en el debate de la moción de censura. El cara a cara entre el líder de Podemos y Sánchez transcurrió en un tono extremadamente cordial, nada con ver, por ejemplo, con el de la investidura fallida de Sánchez en marzo de 2016, cuando Iglesias espetó a la bancada socialista que «Felipe González tiene el pasado manchado de cal viva». El viernes el líder de Podemos empezó por pedir disculpas al nuevo presidente por no haber sido capaz en el pasado de trabajar con él «de manera más eficaz» y a continuación le ofreció un acuerdo para «ganar juntos» las próximas elecciones.

Oposición anticapitalista

El abrazar las ideas 'errejonistas' en lo que respecta al PSOE supone para Iglesias abrir un nuevo frente con la antítesis del sector moderado. Los anticapitalistas no quieren oír hablar de cualquier mínimo de acercamiento a los socialistas. Prueba de ello es que en Andalucía Teresa Rodríguez, una de las figuras más relevantes dentro de esta corriente interna, práctica una oposición a Susana Díaz tan dura o más que la del propio Partido Popular.

Los anticapitalistas critican que la dirección nacional «mendigue» sillones en el Consejo de Ministros y ponen en cuestión sostener en el Congreso al nuevo Ejecutivo. Lo hacen por una cuestión estratégica ya que, según sostienen, «un gobierno débil es siempre el mejor escenario para una ofensiva social destinada a recuperar y conquistar derechos». De esta forma, el apoyo a los socialistas puede afectar a la relación entre el oficialismo y los anticapitalistas, ya de por sí bastante dañada después de que José María González 'Kichi' criticara públicamente a Iglesias e Irene Montero por comprarse un chalet de 600.000 euros o de que Teresa Rodríguez acusase a Echenique que difundir un documento falso con la intención de perjudicar al sector más izquierdista del partido.

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