Hallan un cadáver en Algeciras e investigan si es la víctima del secuestro en Estepona

Imagen del lugar donde cenaba el supuesto secuestrado. / SUR

El fallecido, al que la policía trata de identificar, presenta heridas de arma blanca

JUAN CANO Y ALVARO FRÍASMálaga

Agentes de la Policía Nacional tratan de esclarecer las circunstancias de la muerte de un hombre cuyo cadáver fue hallado la pasada madrugada en Algeciras. El cuerpo del fallecido, al que los agentes tratan de identificar, presenta varias heridas de arma blanca que indican claramente que se trata de un homicidio.

Los investigadores tratan ahora de determinar si el hallazgo de este cadáver guarda relación con el tiroteo que tuvo lugar anoche en Estepona y que acabó con el secuestro de un hombre en mitad de la calle, tal y como ha adelantado este periódico.

Ante la proximidad geográfica y el modus operandi empleado, propio de los ajustes de cuentas, los agentes trabajan con la hipótesis -una más- de que pudiera tratarse de la víctima del secuestro, aunque este extremo no ha podido ser confirmado aún por las pesquisas, que están aún en una fase «embrionaria», según las fuentes consultadas.

El sonido de las balas ha vuelto a quebrar la tranquilidad en la Costa del Sol. Agentes de la Policía Nacional investigan un tiroteo y el posible secuestro de un hombre en mitad de la calle en Estepona. Los hechos ocurrieron en torno a las 22.45 horas en la avenida de España. Testigos aseguran que unos encapuchados -unas fuentes hablan de dos, otras de cuatro- abordaron a un hombre que cenaba en un restaurante de la zona.

Al parecer, y siempre según las fuentes consultadas, los asaltantes persiguieron al individuo por la calle mientras disparaban contra él. Terminaron alcanzándolo en la puerta de otro establecimiento de la plaza de Ortiz, donde según testigos le dieron una paliza. Tras la agresión, en la que parece ser que golpearon a la víctima con la culata de un arma en la cabeza, se presentó en el lugar un vehículo de alta gama, de la marca BMW, del que descendieron otros individuos para introducir al herido en el mismo y, a continuación, darse a la fuga.

El suceso fue presenciado por multitud de personas que a esa hora pasaban la velada en las terrazas de los bares de la zona, así como los vecinos que, al escuchar los tiros, se asomaron a ventanas y balcones. De hecho, los disparos provocaron una estampida entre los clientes de los negocios, que corrieron a esconderse de las balas, según testigos.

Los servicios de emergencias recibieron multitud de llamadas que alertaban del tiroteo, lo que motivó un fuerte despliegue policial. Tanto las brigadas de Policía Judicial y Científica de Estepona como la Udyco-Costa del Sol están trabajando en el caso. Al cierre de esta edición, los investigadores trataban de interpretar la secuencia de los hechos. Todo parece indicar que se trata de un secuestro, si bien fuentes cercanas al caso precisaron que tampoco se podía descartar que las personas que se llevaron a la víctima en el coche fueran «amigos» -miembros de la misma banda, ya que todo apunta a un ajuste de cuentas- que acudieron a rescatarla. Las versiones eran muy confusas y la investigación aún se encuentra en un momento muy incipiente.

En el último mes, el litoral occidental ha sido escenario de varios episodios violentos. Sean Hércules, un británico con antecedentes, falleció en un intercambio de disparos con la policía en un aparthotel también en Estepona. Esa misma semana, otro ciudadano inglés fue tiroteado y apuñalado una hora después de llegar a Málaga en un AVE procedente de Barcelona. Antes de abandonarlo en una cuneta en Marbella, le tatuaron la sonrisa del Joker, dos cortes a ambos lados de la cara, desde las comisuras hasta las orejas.

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