El Rey Juan Carlos se retirará de la vida pública el 2 de junio

El Rey Juan Carlos. /Efe
El Rey Juan Carlos. / Efe

El padre de Felipe VI comunica por carta a su hijo que no participará en más actos institucionales

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

No es algo precipitado, ni responde a otro motivo que no sea el de poder descansar, de llevar una vida lo más sosegada posible, apartada del foco mediático. Cuando don Juan Carlos cumplió 80 años (en enero de 2018) comenzó a madurar la idea. Y ahora la ha hecho efectiva. El Rey emérito se retira de la vida pública, su nombre no volverá a aparecer en la agenda semanal que todos los viernes distribuye Zarzuela. Desde el 2 de junio, día en el que precisamente se cumplirán cinco años desde que mostrara su deseo de abdicar de la Corona, todo acto al que acuda será a título personal, no en nombre de Felipe VI, que es lo que venía haciendo desde que cedió el trono a su hijo.

A él, precisamente, se lo comunicó este lunes por carta, «desde el gran cariño y orgullo de padre que por ti siento». Una misiva para dar formalidad a lo ya hablado y acordado dentro de Palacio. «Majestad, querido Felipe: A lo largo de estos últimos años, desde mi abdicación, he venido desarrollando actividades institucionales con el mismo afán de servicio a España y a la Corona que inspiró mi reinado», que duró 39 años y al que puso fin en una etapa en la que la Monarquía no atravesaba su mejor momento. Se buscaba una renovación, aire fresco, para acallar las voces críticas con una institución dañada por el polémico viaje a Botsuana, con accidente incluido, que sacó a la luz la cara más desconocida de don Juan Carlos y su relación con la princesa Corinna. Un desplazamiento de lujo a una cacería de elefantes, en abril de 2013, con un país sumido en una grave crisis económica, que obligó al Rey emérito a pedir perdón. «Lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir», dijo entonces don Juan Carlos al abandonar el hospital tras la intervención de cadera.

La situación procesal de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin no hizo más que precipitar los deseos de abdicación del rey Juan Carlos, en una operación secreta de la que solo unos pocos actores de la vida política eran conocedores, entre ellos Mariano Rajoy, entonces presidente, y Alfredo Pérez Rubalcaba, líder del PSOE, que pospuso su salida de la secretaria general precisamente para intentar que la transición de la Corona se hiciera con el menor ruido posible. De aquello se cumplen ahora cinco años, recuerda en la carta don Juan Carlos, y «creo que ha llegado el momento de pasar una nueva página en mi vida y de completar mi retirada de la vida pública».

Desde que le cediera la corona a Felipe VI, en realidad, la actividad de don Juan Carlos ha sido más bien discreta. Zarzuela nunca llegó a encontrar encaje para el Rey emérito, primero porque se buscó dar todo el protagonismo al nuevo jefe del Estado, para poner así un cordón sanitario con los episodios más polémicos de la última etapa del reinado de don Juan Carlos; y después porque cada vez que trataba de recuperarse su figura saltaba un nuevo escándalo, el último el verano pasado, cuando se publicaron unas grabaciones en las que la princesa Corinna confesaba al comisario Villarejo haber hecho de testaferro del que definió en su día como «amigo íntimo». Las acusaciones no se quedaron ahí; la aristócrata también dijo que don Juan Carlos había recibido comisiones, por un montante de 80 millones de euros, por el AVE a La Meca. El asunto, de hecho, llegó hasta el Tribunal Supremo.

Despedida pública

Si antes de ese episodio su agenda era discreta, desde ese momento pasó a ser testimonial. Y eso que la Casa Real pretendía que el año pasado fuera el de la despedida pública que en su momento no se había brindado a don Juan Carlos por casi cuatro décadas de servicio al país. Zarzuela diseñó un 2018 en el que se anunciaban, literal, «actividades con motivo del 80 aniversario de don Juan Carlos el 5 de enero y de doña Sofía, el 2 de noviembre». Pretendía, de paso, enmendar el desplante que en junio de 2017 recibió don Juan Carlos, a quien se le dejó fuera de los actos de aniversario por los 40 años de democracia. «Hasta han invitado a las nietas de 'La Pasionaria'», dicen que llegó a comentar el Rey emérito a sus más íntimos.

Esa espina se la sacó en la conmemoración del 40 aniversario de la Constitución, en diciembre pasado, acto al que se refiere en su carta de despedida: «Fue un acto solemne, lleno de emoción para mí, que me hizo evocar, con orgullo y admiración, el recuerdo de tantas personas que contribuyeron a hacer posible la Transición política y renovar mi sentimiento de permanente gratitud hacia el pueblo español, verdadero artífice y principal protagonista de aquella trascendental etapa de nuestra historia reciente». En ese momento, dice, reafirmó su deseo de abandonar la vida pública.

No está previsto, según la agenda de Casa Real, que don Juan Carlos asista a ningún acto institucional esta semana. El último servicio del Rey emérito a la Corona fue el pasado 17 de mayo cuando presidió en El Escorial la entrega del Premio Ordenes Españolas 2019 al historiador Miguel Ángel Ladero.

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