María José Segarra, una fiscal de corte progresista que ha lidiado con los grandes casos de corrupción del PSOE-A

María José Segarra./Efe
María José Segarra. / Efe

Responsable de la Fiscalía de Sevilla durante 14 años, ha potenciado la especialización en violencia de género

CECILIA CUERDOSEVILLA

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, no ha tenido que buscar mucho para designar al nuevo Fiscal General del Estado. La elegida es María José Segarra, fiscal jefe de Sevilla desde hace 14 años e íntima de la ministra, con quien compartió muchas horas de carretera durante la reciente campaña para acceder al Consejo Fiscal. Segarra, progresista y feminista, llega al cargo con el bagaje acumulado en los escándalos de corrupción que salpicaban al PSOE en Andalucía, donde ha tenido que lidiar con el caso de los ERE o el fraude de los cursos de formación, que acabó desinflándose.

Nacida en Madrid hace 55 años, Segarra ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en la capital hispalense tras unos años en Catalunya, concretamente en Barcelona, donde llegó de la mano de Carlos Jiménez Villarejo. Casada con un juez del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) y madre de dos hijos, pertenece a la Unión Progresista de Fiscales (UPF), al igual que la ministra Delgado. En 2004 fue elegida la primera fiscal jefe de Sevilla por designación de Cándido Conde Pumpido. En ese momento, se convirtió en la segunda fiscal jefe más joven del país y en la tercera mujer que alcanzaba un puesto de esas características. Años después iría revalidando el cargo en otras dos ocasiones bajo gobiernos tanto del PSOE como del PP.

Sus conocidos alaban su profesionalidad, su talante y su capacidad de trabajo, que le reconocen y aplauden hasta los más estamentos más conservadores, alabando su capacidad de análisis. Muestra de ese reconocimiento es que obtuvo un elevado porcentaje de votos para su candidatura al Consejo Fiscal, más incluso que la propia ministra. En esa campaña hizo hincapié en la necesidad de impulsar el desarrollo digital en la fiscalía y de reforzar las plantillas en las secretarías ante la complejidad de los casos que investigan.

En su dilatada experiencia al frente del ministerio público de Sevilla, Segarra se ha encontrado con algunas de las investigaciones de mayor impacto mediático de los últimos tiempos, como el caso de la niña Mariluz y el error judicial que permitió a su asesino estar en libertad pese a las condenas previas; el caso Marta del Castillo o, sobre todo, los grandes casos de corrupción que han salpicado al gobierno regional, en manos del PSOE, como el caso de los ERE fraudulentos o el supuesto fraude de la formación. En una entrevista en ABC en 2014, ya con el caso Ere en los medios de comunicación y con discrepancias públicas con la juez instructora Mercedes Alaya, quiso dejar clara la independencia de su trabajo y aseguró que «nunca he recibido órdenes del fiscal general del Estado, el que lo quiera creer que lo crea».

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