Sánchez visita las tropas españolas en Malí sin la ministra de Defensa

Pedro Sánchez. / EFE

El presidente del Gobierno anuncia al primer ministro del país africano un plan de ayudas para el retorno voluntario de inmigrantes

PAULA DE LAS HERASKoulikoro (Malí)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó a Malí, el país en el que más bajas sufrieron los soldados de la ONU en 2017, para visitar a las tropas españolas que participan en la misión EUTM de la Unión Euroea. El jefe del Ejecutivo ha desarrollado una intensa agenda internacional desde que ascendió al cargo hace siete meses tras la moción de censura a Mariano Rajoy, pero esta es la primera vez que se desplaza para tener un encuentro personal con militares españoles destacados en una misión internacional en el extranjero.

Al viaje, en el que tuvo ocasión de conocer de primera mano la labor de los 250 hombres y mujeres encargados del entrenamiento militar y asesoramiento al ejército maliense, no le acompañará, como suele ser habitual en estos casos, la ministra de Defensa, Margarita Robles. En la Moncloa no dan razones para esta atípica ausencia más allá que la de que se trata de «un viaje del presidente del Gobierno», lo que refleja un deseo expreso de que sea Sánchez quien asuma todo el protagonismo del desplazamiento.

España entregó hace apenas dos meses el mando de esta misión clave para la seguridad en el Sahel a Alemania, pero desde enero de 2018 el general Enrique Millán estuvo al frente de la misión de los 27, un reto con el que se asumió mayor peligrosidad dado que el mandato implicó que los equipos de instructores se desplegaran no sólo por el centro de adiestramiento situado en la localidad de Koulikoro, donde se encuentra la base española, sino también a otras regiones del país. El pasado mayo murió en un desplazamiento el soldado de Infantería de Marina Antonio Carrero Jiménez al volcar el vehículo en el que viajaba. Pero hasta la fecha, la misión europea no ha sufrido ningún ataque ni atentado de rebeldes islamistas.

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Malí es uno de los países más pobres del planeta y se encuentra en el corazón de una de las zonas geoestratégicamente más preocupantes para la UE, tanto por el avance del yihadismo como por la inmigración ilegal. A principio de 2013, Francia decidió intervenir directamente en el país africano cuando una ofensiva del terrorismo islámico estuvo a punto de hacerse con el control del Estado y del territorio. Después, el resto de socios europeos acudieron a respaldar a las tropas francesas. España también apoya esta misión con el Destacamento Marfil, que proporciona transporte aéreo desde Senegal.

Traje y corbata

En su intervención ante los soldados españoles, el jefe del Ejecutivo ensalzó la importancia de la misión que desempeñan en el Sahel. «Está ayudando a fortalecer la seguridad en España y en el conjunto de la Unión Europea», remarcó Sánchez, vestido con traje y corbata, un atuendo que contrastaba con la ropa de campaña de los mandos y de la tropa. Pero también ensalzó las tareas desempeñadas en materia de cooperación civil (hasta ahora, la construcción de una escuela y la ayuda a la construcción de carreteras). «Estáis sembrando esperanza en el futuro de este país», agradeció el presidente del Gobierno.

En las escasas horas que duró el viaje relámpago, tuvo también ocasión de despachar con el primer ministro maliense, Soumeilou Boubèye Maiga, al que trasladó su intención de poner en marcha un plan de retorno voluntario de inmigrantes. España tiene la segunda colonia más numerosa de malienses de Europa después de Francia, 55.000 personas. La puesta en marcha de este proyecto, que ya estuvo en vigor durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, conllevará una ayuda de 400 euros para aquellos malienses que quieran regresar a su país, y la subvención y asesoramiento en caso de que quieran desarrollar una iniciativa empresarial en su país. «Se trata de hacer ver que el retorno no siempre es igual a fracaso», dicen fuentes del Gobierno.

 

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