El Supremo rechaza liberar a los líderes independentistas porque el nuevo «clima político» no afecta a su situación

De izquierda a derecha: Raül Romeva, Jordi Turull, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont./Afp
De izquierda a derecha: Raül Romeva, Jordi Turull, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont. / Afp

La Sala asegura que el riesgo de fuga y de reiteración delictiva se mantiene y Junqueras y los ocho acusados seguirán presos hasta el juicio del 'procés'

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

El Tribunal Supremo ha rechazado la petición de libertad presentada por las defensas de los nueve procesados en la causa del 'procés' que están en prisión provisional. Se trata de Josep Rull, Jordi Turull, Raül Romeva, Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Carme Forcadell, Joaquim Forn, Dolors Bassa y Jordi Cuixart, que exponían el impacto que la situación de prisión tiene en el entorno familiar y personal de cada uno de ellos.

La Sala Segunda (Penal) apoya su decisión en que la dignidad con la que esas circunstancias son expuestas por las defensas no es suficiente para neutralizar los riesgos de fuga y de reiteración delictiva que llevaron al instructor Pablo Llarena y a la Sala de Recursos a acordar la medida cautelar.

«Los fines del proceso y, de modo especial, las medidas cautelares que tienden a asegurar esos fines, no se desdibujan por los padecimientos que en el orden familiar puede acarrear la privación de libertad», subraya el tribunal.

De acuerdo con el criterio del fiscal, afirma que la adopción de medidas cautelares está sometida por la propia ley «a los principios de legalidad, judicialidad, excepcionalidad, proporcionalidad, necesidad y temporalidad, atendiendo a los graves perjuicios personales y familiares que en todos los órdenes supone la privación de libertad, así como sus consecuencias colaterales respecto de otras personas que puedan estar vinculadas al procesado».

Cuando el juicio de ponderación sobre la concurrencia de los presupuestos que legitiman la medida restrictiva se hace con el filtro de esos principios, explican los magistrados, «los sentimientos de aflicción de los familiares debilitan su rango axiológico y no pueden operar como razones desencadenantes de la libertad».

«Clima político»

Algunos de los procesados alegaron la vulneración de su derecho a la defensa y a un proceso justo si continúan en prisión durante la celebración del juicio. La Sala señala que «ni el contenido material del derecho a la defensa, ni, por supuesto, el derecho a un proceso con todas las garantías, están afectados por las condiciones que, en su caso, presidirán la celebración de las sesiones del plenario. La dignidad de los procesados, las condiciones de su alimentación y la habitabilidad del lugar de su custodia, serán debidamente garantizadas por esta Sala».

La Sala rechaza también las alegaciones referidas a la vulneración de los derechos a la libertad, a la presunción de inocencia y a un proceso público sin dilaciones indebidas realizadas por los procesados Jordi Turull y Josep Rull en sus respectivas peticiones de libertad. Tampoco admite la alegación de Dolors Bassa relativa a que ha abandonado la política y al clima político actual proclive al diálogo entre el Gobierno central y el de la Generalitat.

En este sentido, la Sala responde que «ni las medidas cautelares vigentes respondieron, en el momento de su adopción, a un determinado clima político, ni su permanencia puede hacerse ahora depender de un contexto político diferente».

Torra y la indecencia

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha calificado de «indecente» la decisión del Tribunal Supremo de mantener encerrados a los independentistas presos y se ha preguntado si algunos diputados de la oposición en Cataluña tendrán problemas al «mirarles a los ojos» cuando salgan de la cárcel.

«Cada día que nuestros compañeros están en prisión es una indecencia», ha señalado Torra, que ha considerado que en estas condiciones no podrán prepararse bien el juicio que les espera en el Supremo.

Torra no ha concretado qué hará ante una eventual sentencia condenatoria, pero ha incidido en que no la va aceptar y que propondrá al Parlament «las medidas que sean necesarias», sin más concreción.

Aunque sí ha apoyado la idea del presidente del grupo de ERC, Sergi Sabrià, de convertir el día de la sentencia del «procés» en «la condena al Estado español» y ha advertido que será necesario que «nos rebelemos todos juntos».

El presidente catalán se ha dirigido al portavoz de Ciudadanos en el Parlament, Carles Carrizosa, para recordarle que la mayoría de los presos eran diputados como él en la anterior legislatura. «Un día -los presos- saldrán de la prisión y yo no tendré ningún problema para mirarles a los ojos, no sé si una parte de esta cámara sí que tendrá ese problema», ha añadido.

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