Los burgaleses en el extranjero se enfrentan a un laberinto burocrático para poder votar

Desde BURGOSconecta hemos hablado con 5 burgaleses que residen en el extranjero, solo uno tiene alguna esperanza de poder votar en las elecciones generales del 28 de abril

Una mujer realiza los trámites para ejecutar su voto por correo. /El Norte de Castilla
Una mujer realiza los trámites para ejecutar su voto por correo. / El Norte de Castilla
Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

«Voto rogado, voto robado» es uno de esos lemas que se lanzan contra la reforma en el proceso de votación electoral realizada en 2011 gracias a una iniciativa del Partido Popular y el PSOE con el apoyo de CiU y PNV. El objetivo era acabar con los supuestos fraudes de los votos de los españoles residentes en el extranjero. La consecuencia más directa fue el descenso de la participación. Esta se derrumbó y pasó del 31% de españoles en el extranjero que votó en 2008 al 4,9% que lo hizo en otros comicios del año 2011.

El Parlamento Europeo y la Junta Electoral Central, además de los afectados, han solicitado de manera reiterada a los partidos políticos revertir ese cambio de 2011. Los burgaleses en el extranjero hablan de «abstencionismo forzoso».

Parecía que un acuerdo entre Podemos y PSOE iba a conseguir la reforma de esta ley, después de dos años de trabajos por parte de la subcomisión de la reforma de la ley electoral, pero la repentina convocatoria de Elecciones Generales ha dado al traste con ello, como lamenta Marea Granate, un colectivo transnacional de emigrantes españoles.

El voto rogado es una modalidad de sufragio en la que el elector potencial se ve obligado a 'rogar' que le sea concedido el derecho a voto ante una autoridad pertinente. El voto rogado solo era antes obligatorio para las elecciones municipales.

El laberinto burocrático

El primer paso que tienen que dar los burgaleses en el extranjero para poder votar es acudir a la oficina diplomática más cercana para inscribirse en un registro o solicitar votar. Después, desde la oficina diplomática se publica un listado online y los burgaleses residentes en el extranjero tienen que comprobar que están en la lista. Si no lo están tienen que volver a la oficina diplomática y hacer una reclamación.

Una vez hecho esto, desde España se manda a su domicilio las papeletas para votar, algo que muchas veces no sucede a tiempo. Finalmente, y si todo se ha dado bien, tendrán que acudir a la oficina de correos más cercana para emitir su voto. A algunos les supone tener que desplazarse dos o más días a ciudades lejanas, pedirse días de vacaciones, si es que pueden, o invertir una cantidad de dinero importante en ello.

El total de electores burgaleses que pueden acudir a las urnas el 28 de abril se sitúa en 299.333 personas. De estas, 281.664 votará desde España y 17.669 intentarán hacerlo desde el extranjero, representan el 5,9% del total del electorado burgalés. La multiplicación de trámites y el acortamiento irracional de los tiempos perjudica, sobre todo, a los españoles que residen fuera de la Unión Europea. La mayoría de los burgaleses que podrían votar en las elecciones generales residen en países de Sudamérica o América Central.

1. Rodrigo Núñez | Aranda de Duero-Breuillet (Francia)

Desde que Rodrigo está en Francia no ha podido participar en ningún comicio, no por falta de ganas o por desinterés. La razón es «todo el jaleo» que supone el proceso. «Si viviese en París, que es donde está el consulado más cercano, lo haría pero desde Breuillet para poder votar practicamente me tengo que coger vacaciones para hacer los trámites. En ese caso, prefiero cogerme un avión y me voy a ver a mis padres», reconoce. La única vez que Rodrigo intentó votar por correo fue cuando residía en Valladolid, en unas elecciones autonómicas y municipales. «Tras perder un tiempo muy tonto en Correos, me llegó el sobre para las municipales pero no el de las autonómicas, así que paso un poco de su fiesta de la democracia», afirma este burgalés.

2. Carmen Izquierdo | Salas de los Infantes-Vancouver (Canadá)

Carmen está en Vancouver por un año, por lo que nadie le dijo que tenía que inscribirse en el consulado, así que, lo primero que tenía que hacer para poder votar era inscribirse como residente temporal. «En Vancouver no hay consulado, el más cercano está en Toronto» (a más de 4.000 kilómetros de distancia), lamenta y apunta que «Vancouver es una ciudad en la que hay muchos españoles y no hay un consulado medianamente cerca». Ante esta situación, escribió un correo electrónico al consulado de Toronto explicando su situación y pidiendo información que le fuese de ayuda. La respuesta del consulado fue que se tenía que inscribir en el consulado, «me adjuntaron una dirección web en el correo que simplemente conducía a la página principal del consulado de Toronto. No he vuelto a saber más. No me han explicado absolutamente nada». Otra burgalesa que parece que no votará, al menos, el 28 de abril.

3. Andrea Rica | Burgos-Bremen (Alemania)

Al igual que Carmen, Andrea tampoco está registrada en el consulado, por lo que el primer trámite sería registrarse allí, que está en Hamburgo. «Al no estar inscrita en el consulado para poder votar tengo que ir a Hamburgo, pedir día de vacaciones, regresar otro día con los papeles e ir otro día para poder votar», explica. Además, Andrea añade que «la información que encuentras en las páginas oficiales del Gobierno es poca o liosa. Si llamas al consulado, lo primero, es complicado que te cojan, lo segundo, tampoco tienen mucha idea y no te facilitan las cosas». Para poder votar, Andrea tendría que pedirse, como mínimo, dos días de vacaciones, trasladarme y, aún así, no me aseguran que pudiese votar. «De los españoles que conozco aquí en Alemania, nadie vota por lo que complicado que es. Si tienes un trabajo o no quieres gastarte mucho dinero, no lo vas a hacer. Además, en el consulado tampoco es que te ayuden y ni siquiera recibes un trato agradable», apunta.

4. Raúl Corralejo | Burgos-Reino Unido

Raúl Corralejo lleva 7 años en Reino Unido y nunca ha votado desde que está allí. Son varias las razones que le han llevado a esta decisión. Por un lado, conocía las dificultades del voto rogado y las pocas probabilidades de éxito. Por otra parte, «la inscripción en censos en el extranjero, aunque obligatoria una vez que llevas determinado tiempo en un país, se ha utilizado para quiternos derechos en España, por ejemplo en sanidad». Sus dos únicas opciones para votar son o coger un avión ese fin de semana, «con el exorbitado coste económico que conlleva o inscribirme como no residente en el consulado de Londres». Para esto debería viajar a Londres, como trabaja solo podría hacerlo el sábado 30 de marzo, cuando el consulado abre para los últimos trámites y «espero colas kilométricas», añade.

Al igual que el resto de burgaleses, lamenta la «mínima información» que se puede obtener de las páginas oficiales. La mayoría de la información la ha obtenido gracias al «gran esfuerzo de Marea Granate».

Para Raúl, lo primero que debería suceder es la derogación de la ley del voto rogado, después «se debería mejorar la información en las páginas webs oficiales», «aumentar los servicios de consulta y aumentar los horarios de apertura de los consulados». «Si una modificación integral de la ley de voto exterior, la derogación del voto rogado queda en insuficiente y vacía. Un simple lavado de cara», explica Raúl.

Otro de los inconvenientes de este año es la Semana Santa, «lo que hace mucho más probable que el derecho a voto de los emigrantes españoles vuelva a estar comprometido», lamenta Raúl.

5. Estela Peñaranda | Salas de los Infantes-Reunión (Francia)

Estela se encuentra actualmente en la isla Reunión, departamento de ultramar de Francia. Allí solo hay un viceconsulado dependiente de París y tiene poco poder. «El funcionario del viceconsulado me explicó que si no estaba inscrita en el consulado antes del 31 de diciembre no podía pedir el voto rogado», explica Estela. «Si hubiese estado inscrita, podría haber solicitado el voto rogado desde Renión y serían trámites presenciales», añade. La única opción que tiene para poder votar es ir hasta el consulado de París. Hay que recordar que Reunión está a la altura de Madagascar. Estela no votará este año en ninguno de los cuatro comicios de este 2019. «El funcionario del viceconsulado ya me dijo que no me volviese loca, que él llevaba 15 años viviendo en la isla y no sabía si había llegado a votar en alguna ocasión porque envía el voto y siempre le dicen que está fuera de plazo», añade Estela. «Estamos en una democracia, la idea es que vote la mayor gente posible. No me importaba desplazarme incluso dos días al viceconsulado que me pilla a dos horas de viaje», reconoce.

En este enlace se pueden conocer las demandas del colectivo Marea Granate a la Junta Electoral Central y al Ministerio de Exteriores ante las dificultades del voto exterior en las elecciones de abril y mayo.