Burgos perdió 607 habitantes en 2018 aunque la migración ayudó a frenar la caída de la población

La población sigue en caída aunque mitigada por los que vienen a vivir a Burgos/PCR
La población sigue en caída aunque mitigada por los que vienen a vivir a Burgos / PCR

La provincia contaba con 355.473 habitantes a 1 de enero de 2019, un 0,17% menos que hace un año | El saldo migratorio exterior es positivo, pues llegaron 981 más inmigrantes de lo que se fueron de Burgos

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Burgos consigue retener algo de población. Insuficiente, cierto es, pero en el último año la provincia ha podido frenar la pérdida de habitantes, paliando también el desfase entre nacimientos y defunciones con la llegada de inmigrantes, sobre todo de fuera de España, según se desprende de los últimos datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2018.

Así, la provincia contaba con 355.473 habitantes a fecha 1 de enero de 2019, lo que supone un 0,17% menos que hace un año. A lo largo de 2018, Burgos ha perdido 607 vecinos, y eso pese a que consiguió cerrar el segundo sementre del año en positivo, con 228 habitantes más de los que se habían registrado el 1 de julio. Se trata de una de las menores caídas de Castilla y León, donde Zamora se lleva la palma con un 1,3% menos de población.

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Del total de habitantes, 178.397 son hombres frente a las 177.076 mujeres. Y, por grupos de edad, el más numeroso corresponde a los vecinos con entre 50 y 54 años, que suman 28.340. Casi 28.000 son también los grupos de 40 a 44 y 45 a 49 años. Y en 27.600, aproximadamente, se queda el grupo de 55 a 59 años. La mediana edad desbanca a los más jóvenes, 73.143 de entre 20 y 40 años, frente a los 111.866 de entre 40 y 60 años.

Mientras, la provincia cuenta con 29.275 niños de cero a diez años y otros 32.000 de diez a veinte años. Y en el extremo contrario, los mayores de 60, hasta 80 años, representan 78.758. En la provincia viven más de 30.000 mayores de 80 años, de los que 6.980 superan los 90, y un puñado de 157 los 100 (entre ellos, 127 son mujeres), de acuerdo con las estadísticas del INE.

Los datos de pérdida de población, más poderada en 2018, contrastan con los registrados los últimos ejercicios, con caídas mucho más llamativas de la población. Por ejemplo, entre 2017 y 2018 se perdieron 1.536 habitantes, y fueron 2.256 entre 2016 y 2017. Y aquí la inmigración vuelte a tener un papel destacado, pues la natalidad sigue en caída libre, con un descenso del 4% en 2018, y un saldo vegetativo negativo, pues fallecieron 1.648 personas más de las que nacieron.

Saldo migratorio positivo

Sin embargo, el saldo migratorio es positivo. A Burgos llegaron, procedentes del extranjero, 1.670 personas. De ellas, 220 eran de nacionalidad española. La mayoría, 316, tenían nacionalidad de un país de la Unión Europea, y es significativa también la llagada de nacionalizados búlgaros y rumanos, 109 y 149, respectivamente.

Sin embargo, con destino al extranjero también salieron residentes en Burgos, en concreto, 689. De ellos, 197 eran españoles. Así que el saldo migratorio es positivo, con 981 inmigrantes más que emigrantes, una situación que no se da con la migración interprovincial, en la que perdimos 21 residentes.

De este modo, de Burgos se marcharon 2.525 habitantes, principalmente con destino Madrid (454), Vizcaya (246), Álava (179), Valladolid (172) y Cantabria (137). A dónde no emigró nadie fue a Ceuta. En el sentido contrario, a Burgos llegaron 2.504 personas, procedentes de Madrid (316), Vizcaya (305), Álava (192), Valladolid (133), Cantabria (109) y Palencia (106). En este caso, a Burgos llegaron residentes del resto de provincias españolas.